Reflexiones rápidas sobre el Brexit

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Finalmente, se ha confirmado que la mayoría de la población del Reino Unido ha preferido salir de la Unión Europea y, a pesar de que eso era muy previsible según todas las encuestas, se ha levantado un revuelo enorme en toda Europa. Se me ocurre resumir telegráficamente mis ideas sobre el cambio que se avecina y que creo será de gran importancia para nuestro futuro como ciudadanos europeos.

a) Se recoge lo que se siembra. Cuando se aplican continuamente políticas contrarias a lo que desea la población se termina sufriendo su rechazo y la aparición de posiciones cada vez más radicales frente a quien las impone. Es cierto que la permanencia o salida de la Unión Europea es algo que siempre ha dividido casi por la mitad a la población del Reino Unido pero el resultado del referéndum muestra que se ha hecho más por agrandar esa diferencia que por reducirla.

b) Europa no ha sabido encandilar a los pueblos. Si no es capaz de atraer a quienes sueñan con el proyecto europeo, mucho menos lo es frente a quienes no creen en él. Europa se ha convertido en un proyecto feo, burocratizado y demasiado claramente al servicio de los poderosos. Ningún proyecto de integración puede salir adelante sin el estímulo que proporciona la adhesión ciudadana, la identificación de las gentes corrientes con sus ideales y la complicidad activa de la población. En el caso de la Unión Europea está pasando lo contrario, crece la desafección y solo hay complicidad por parte de las grandes corporaciones.

c) En cierta medida, el Reino Unido ya estaba fuera de la Unión Europea. Ha sido siempre una especie de china en el zapato que en lugar de ayudar a que se profundizara y avanzara en el proceso integrador ha procurado siempre que se ralentizara. Ha sido un “descafeinador” del sueño europeo y no solo de sus aspectos más sociales y progresistas. En concreto, con el último acuerdo cerrado en medio del chantaje que suponía el referéndum. Es normal que muchos de quienes están convencidos de que es imperioso que la Unión Europea avance vean incluso con buenos ojos y con esperanza la salida del Reino Unido.

d) Más que el Reino Unido es ahora la Unión Europea quien se encuentra en una difícil disyuntiva. La sangría se le ha producido a ella y es la Unión quién debe tomar medidas para aplacar la enorme frustración y el daño institucional y moral tan profundo que produce la salida de la Unión Europea de uno de sus socios más grandes, relevantes y poderosos.

¿Y qué puede pasar ahora? Yo creo que al respecto cabe hacer tres grandes consideraciones:

a) Los primeros momentos serán de perturbación. Habrá movimientos convulsos en los mercados de divisas, en las bolsas y quizá dimisiones con el anuncio de nuevas elecciones. Pero no creo que eso suponga una inestabilidad excepcional, entre otras cosas porque cuesta trabajo creer que las autoridades europeas y del Reino Unido sean tan incompetentes como para no haber tenido bosquejado desde antes un plan b para la actual situación (aunque también es muy posible que sí lo sean).

b) Lo que ocurra más allá de estos primeros movimientos de confusión dependerá de que siga una u otra de las tres siguientes posibilidades:

– Un intento rápido de revertir la situación, convocando nuevas elecciones y anunciando el compromiso de celebrar un nuevo referéndum, en cuyo caso las perturbaciones iniciales se alargarían y serían de mayor envergadura.

– Utilizar el proceso de salida contemplado en los tratados para generar en los próximos dos años una situación en la que al final (si es que no se revierte) todo quedara como si nada hubiera pasado.

– Que se dé por definitiva la salida del Reino Unido y sea Europa quien abra un proceso de reflexión y de reformas que refuercen el proyecto y promuevan un incremento de la identificación y de la complicidad ciudadana.

– Que la Unión se empantane y paralice, lo que podría dar lugar a reacciones en cadena y a un proceso incluso acelerado de disipación del proyecto europeo.

¿Y España qué?

El contexto que se acaba de abrir no es ni mucho menos indiferente para España.

No creo que se produzcan los efectos de hecatombe que algunos medios contrarios al Brexit han divulgado estas semanas atrás, al menos después de los primeros momentos de perturbación que he señalado. El Reino Unido ya tenía soberanía monetaria y podía utilizar la política de tipo de cambio. No veo por qué vaya a devaluar ahora (repito, salvando los primeros momentos de depreciación) y ha tenido siempre potencia comercial suficiente como para imponer condiciones favorables a sus socios. En todo caso, el cambio que pueda producirse tiene tiempo por delante y España (las empresas españolas y las autoridades de quien depende nuestras relaciones con el exterior en todos los ámbitos) debe aprovecharlo para adecuarse a la nueva situación adelantándose ,en lugar de mantener una actitud pasiva y a la defensiva. En particular, España debería aprovechar la situación (tarea que solo podría asumir un nuevo gobierno diferente al actual del PP) para hacerse mucho más fuerte que hasta ahora, no solo frente al Reino Unido (por ejemplo en Gibraltar) sino frente a la Unión Europea. El fracaso de sus burócratas debe convertirse en un triunfo de los pueblos en la batalla que se avecina por redefinir el proyecto europeo.

La (impresionante) desigualdad en Estados Unidos

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Acaba de publicarse un trabajo de los investigadores estadounidenses del Economic Policy Institute Estelle Sommeiller, Mark Price y Ellis Wazeter que contiene datos realmente impresionantes sobre el incremento de la desigualdad en Estados Unidos. Transcribo a continuación alguno de los más significativos:

  • De 1928 a 1970 el ingreso del 1 por ciento más rico se redujo en todos los estados, menos en Alaska.
  • De 1979 a 2007 el ingreso promedio de ese 1% más rico creció el 200,5 por ciento y el del 99 por ciento un 18,9 por ciento
  • De 1979 a 2007, el 1 por ciento más rico se llevó el 53,9 por ciento del total del aumento de los ingresos en EE.UU.
  • De 2009 a 2013, el 1 por ciento más rico percibió el 85,1 por ciento del crecimiento total de los ingresos.
  • De 2009 a 2013, el ingreso promedio del 1 por ciento creció un 17,4 por ciento , aproximadamente 25 veces más que el ingreso promedio del 99 por ciento restante, que creció un 0,7 por ciento.
  • En 2013 el 1 por ciento más rico de las familias a nivel nacional se quedó con un ingreso 25,3 veces mayor que el correspondiente al resto, al 99 por ciento de las familias.
  • En 15 estados, el 1 por ciento más rico ha percibido todo el crecimiento de los ingresos de 2009 a 2013. En otros 9 estados ha percibido entre el 50% y el 94,4% de todo el ingreso.

Los autores señalan en su investigación que es fácil deducir por qué en los últimos años hay mucho más desigualdad que en el largo periodo 1928-1970: entonces -dicen- había salarios mínimos al alza, bajo desempleo, negociación colectiva en casi todas los sectores y un rechazo cultural expreso hacia los sueldos desmesurados de los directivos mientras se despidiera libremente a los trabajadores.

Que cada cual saque sus conclusiones.

La investigación original de donde vienen todos estos datos y muchos más puede encontrarse pinchando en el siguiente enlace: Income inequality in the U.S. by state, metropolitan area, and county.

Declaración de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús en Venezuela sobre la situación en su país

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Recomiendo leer el siguiente texto de las religiosas del Sagrado Corazón de Jesús que viven y trabajan en Venezuela sobre la situación que se vive en aquel país. Un punto de vista muy diferente del que diariamente nos trasladan la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

“En Venezuela hay más colas para comprar barato que protestas”

A quienes quieran tener otra lectura de nuestra República Bolivariana de Venezuela
A quienes quieran ensanchar sus comprensiones del mundo
A quienes quieran mirar a América Latina desde, y con, lo que nos pasa a las y los venezolanos.

No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.
Canción de Silvio Rodríguez

En los últimos días, varias compañeras y compañeros latinoamericanos nos han llamado para enterarse de nuestra situación, preocupados por las informaciones que les llegan sobre la falta de alimentos en el país. Agradecemos las llamadas de nuestra coordinación general en Roma por su cercanía y solidaridad. Sigue leyendo

La necesidad de un gran pacto

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El diario Huelva Información recoge con bastante fidelidad las propuestas sobre la economía española que hice ayer en una mesa redonda celebrada en Huelva. Por eso me permito trasladar aquí la noticia tal y como ha aparecido en su web (aquí).

Juan Torres López propone un pacto de Estado para sacar adelante la economía

Junto a otros expertos, participa en una mesa de Iniciativa Huelva sobre la incertidumbre política

ELENA LLOMPART. HUELVA

A juicio del economista Juan Torres López, el país está en la frontera de convertirse en una economía fallida, un problema que ni uno ni dos partidos políticos pueden resolver. La situación requiere, por lo tanto, un gran pacto de Estado entre empresarios, trabajadores, colectivos, movimientos sociales, partidos políticos y organismos no gubernamentales que asuman la necesidad de sacar adelante a España.

Así lo aseguró ayer el catedrático de Economía Aplicada durante la celebración de la mesa redonda organizada por la Asociación Iniciativa Huelva en el salón de actos del Centro Cultural Caja Rural del Sur. En la propuesta, centrada en la Incertidumbre política y las perspectivas económicas para 2016 también participaron Diego Barbadilla Mesa, analista financiero y ex directivo del Grupo BBVA; José Luis García-Palacios, presidente de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), y Juan José García Machado, catedrático de Economía Financiera de la Universidad de Huelva, como moderador.

Durante su turno de palabra, Torres López abundó en cinco elementos sobre los que llegar a ese pacto de Estado, un reto que, aunque entraña dificultad, el experto ve factible si se afronta con “buena voluntad, pedagogía, transparencia, compromiso, generosidad, espíritu de sacrificio y diálogo”.

La primera vertiente en la que alcanzar el acuerdo es la de los tiempos de trabajo, los salarios, beneficios y productividad, para poner sobre la mesa “cómo se van a repartir los sacrificios y los beneficios de la actividad económica”. No en vano, valoró que “no es posible que la economía funcione siendo cada vez más desigual”.

El segundo ámbito a negociar pasa por impedir que la deuda pública siga creciendo. Pero este reto tendría que ser tan fuertemente asumido por la sociedad y por las fuerzas políticas como para posibilitar acuerdos con los acreedores al objeto de frenar una subida súbita en un momento dado de los intereses y de la deuda, permitiendo, además, negociar con las autoridades europeas escenarios que faciliten la capacidad de maniobra necesaria para que la economía no se hunda.

Torres López también considera imprescindible un acuerdo para poner en marcha nuevas fuentes de negocio y de actividad económica. O lo que es lo mismo: un compromiso general para que desde el pequeño productor hasta las grandes cadenas de distribución generen nuevos centros de valor añadido.

Asimismo, considera esencial la puesta en marcha de un concierto para generar innovación a medio y largo plazo. “No puede ser, y es un suicidio colectivo, que recortemos en educación y en ciencia, o que no apoyemos a las empresas que innovan. Porque cualquier evidencia empírica o teoría en cualquier esquina del mundo dice que un país que haga lo que ha estado haciendo España se hunde irrevocablemente”, sentenció.

Por último, el experto insistió en que sin financiación, no hay vida económica: ni consumo, ni producción, ni empresas. En este punto, advirtió de que el sistema financiero debe funcionar, pero sin dedicarse a “meter dinero en actividades financieras especulativas”, sino en las empresas que crean riqueza y empleo.

Sí o Sí: el voto secreto al garete en mi universidad

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La Universidad de Sevilla es la única de España que elige a su máxima autoridad por votación del claustro y no por votación de todos sus miembros mediante sufragio “universal” ponderado (entre comillas porque en realidad el voto tiene un valor diferente según el grupo académico al que se pertenezca).

Se trata de una singularidad y se puede discutir si una elección a través del paso intermedio del claustro es más o menos democrática que la del sufragio general ponderado. Yo creo que puede haber poca democracia en el sufragio universal (cuando me presenté a rector de la Universidad de Málaga con este procedimiento descubrimos por casualidad a un decano con montones de carnet de identidad de alumnos en sus manos yendo a votar y me consta que hubo profesores asociados a los que sus catedráticos les obligaron a votar según su preferencia). Y me parece que si el sistema de elección al claustro es democrático también puede serlo la elección del rector. Aunque creo que, en igualdad de condiciones (o dicho de otro modo, teniendo en cuenta que es imposible que haya democracia sin demócratas) el balance es favorable al sufragio, en mi modestísima opinión.

Pero el problema de esta universidad no es exactamente que los rectores se elijan por el claustro. Lo malo es que esa singularidad viene acompañada por lo que a mí parece que ya es una auténtica anomalía democrática: el claustro que elige cada cuatro años al rector o rectora no se elige de nuevas cada vez que hay elección sino que los plazos se han organizado para que al nuevo rector lo elija el claustro anterior. Es decir, el claustro elegido bajo el mandato (la influencia o el poder, como se quiera llamar) del rector que se presenta a reelección o del equipo del que suele salir uno nuevo.

Así ocurrió con el actual rector. Era vicerrector en el equipo anterior que organizó la elección del claustro que luego se debía encargar de elegirlo. Cuando el anterior rector cesó (para pasar a ser Consejero de Economía de la Junta de Andalucía) el actual pasó a serlo en funciones y en esa condición, siendo ya candidato in pectore, convocaba a los miembros del claustro en su despacho de rector, supuestamente para informarles pero en realidad en clara pre-campaña electoral.

Pero las cosas no terminan con esa anomalía.

Hace ya tiempo, y recogiendo un sentir muy amplio de la comunidad universitaria, noventa claustrales solicitaron que se produjese un debate en claustro (que fuese y se decidiese solo allí ya parece otra anomalía pero dejémoslo ahí) para modificar el sistema de elección al rector. No voy a contar aquí las dificultades incomprensibles (o quizá perfectamente comprensibles a tenor de lo que acabo de señalar) a las que se sometió la petición. Simplemente diré que por fin se convocó el debate y que tras él hubo que convocar la votación para que el claustro decidiera si se cambia o no el sistema. Y es aquí donde se produce un último episodio, ya esperpéntico. La mesa del claustro, obviamente controlada directamente por el rector y su equipo, establece que en la votación habrá una papeleta en la que solo se podrá votar Sí a la iniciativa de cambiar el procedimiento de elección. Es decir, haciendo saltar a la torera no solo las normas universitarias y generales sobre consultas sino la elemental obligación democrática de garantizar que el voto sea secreto (porque bastará con conocer quién ha depositado la papeleta de voto para saber quién está en contra de la posición del rector).

No voy a hacer más comentarios al respecto pues creo que las conclusiones sobre la situación en que se encuentra esta universidad son evidentes. Simplemente me limitaré a señalar una curiosa casualidad: casi al mismo tiempo que se adoptaba la decisión de utilizar una papeleta con la única posibilidad de votar Sí, el actual rector y responsable de lo que acabo de comentar calificaba de “liberticidas” a quienes critican que se celebren corridas de toros (En una noticia aparecida en El Diario de Sevilla con el título El rector corta orejas podía leerse que en un acto público denunció a los “liberticidas que se empeñan en demonizar símbolos culturales que han servido durante siglos de argamasa de este país llamado España”).

Curiosa España en la que quienes cercenan la democracia en el templo centenario del saber critican a otros por atentar contra la libertad.

P.S.

Después de escribir lo anterior se celebró un claustro en mi universidad en el que varios de sus miembros afearon al rector lo que estaba sucediendo, haciéndole ver que se transgredían las normas que el propio equipo pectoral había establecido. La respuesta del rector, según me han informado, es que esa es su decisión y que quien no esté conforme que acuda a los tribunales.