El capitalismo como religión

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Recomiendo ver este video del profesor Fernando López Castellano, gran experto en pensamiento económico (además de percusionista sin par y “regalador” de boleros). Economía crítica en estado puro para todos los públicos.
 

5 pensamientos en “El capitalismo como religión

  1. No sé si es correcta la crítica dirigida contra la Religión, entendida como cosa metafísica y distinta de la Ideología. Quienes hablan las religiones y demás “reinos simbólicos” no son de este mundo. Otra cosa es si lo que hacen se corresponde efectivamente a cómo deberían, por principio.
    A Dios lo que es de Dios. Al César, lo que es del César.

  2. Extraordinaria exposición. Contundente. La población contra la oligarquía. La población logrará ganar la partida a la banca cuando se organice de tal manera que la haga innecesaria.

  3. ¿Podemos entonces señalar ya como centro de los males actuales del mundo al fundamentalismo cristiano con sede en EE.UU. y constatar la nueva escisión mundial basada en la guerra santa?

    Moisés no venció al becerro de oro.

    Me ha gustado mucho el vídeo. Gracias.

  4. Se me hizo tan breve que lo volví a escuchar. Lamento que el tiempo se le acabara para seguir y seguir. Por otra parte me alegra, así podemos seguir solos con el razonamiento, a ver qué pasa.
    Hay ateos, agnósticos y los que profesan otra religión. Desde el púlpito, que son los medios de comunicación, los sacerdotes del sistema demonizan a los que se resisten a la religión capitalista o a los que sin apartarse de ella revisan su dogma.
    Los herejes de la única fe verdadera son castigados: cuarenta años de bloqueo a Cuba y media América Latina a punto de ser quemada en la hoguera por brujería antineoliberal, empezando por un castigo ejemplar a la Argentina. Nombres de países y continentes son abstracciones porque quienes serán castigados son los millones de personas que eligieron gobernantes anti religión capitalista, de ahí lo fútil de rogarle a los buitres en nombre del sufrimiento de los pueblos. Para ellos los pueblos lo tenemos bien merecido por no creer en su credo.

    Por el camino que recorre la ciencia de la economía antes pasó el cuerno del poeta, el gran olvidado. Balzac dice en su Eugenia Grandet (la hija de un banquero) que el nuevo dios es el dinero. Sin nombrarlo como dios pero denotando lo mismo, Quevedo lo llama “poderoso caballero”. Él fue preclaro, se dio cuenta de que el catolicismo, el de la única fe verdadera de aquél tiempo claudicaría. Por si lo dudan, les recuerdo que el profesor Juan Torres nos mostró al logo del banco Santander en el manto de la virgen del Pilar.

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