La enseñanza en Andalucía

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ConferenciaMucha gente dice que la enseñanza está muy mal en Andalucía.
Desde luego no está en una situación óptima pero ¿cómo estaba hace unos decenios?
Yo creo que mi comunidad ha hecho un esfuerzo gigantesco. Un esfuerzo, en primer lugar, de los maestros de primaria  y de los profesores de secundaria. Pero también del gobierno.
Con pocos medios han logrado incorporar al sistema educativo a casi dos veces más alumnos que hace 30 años.
Es natural que las cosas no funcionen como todos quisiéramos porque ha sido imposible que nuestros recursos hayan aumentado en la misma proporción.
Andalucía escolariza actualmente a casi un 115% de su población. Sí, he dicho bien. A más del 100% porque muchos niños y niñas inmigrantes sin papeles que ni siquiera están en el censo tienen, sin embargo, un sitio en nuestras escuelas. Yo me siento orgulloso de ello como andaluz. Y comprendo, con esos datos, que las cosas no funcionen tan bien como yo quisiera.
Eso no quiere decir que todo esté resuelto. Ni mucho menos. Critico a menudo a nuestro gobierno porque es tímido y se doblega demasiado a los intereses de las empresas, dejándose llevar de los prejuicios neoliberales de algunos de sus componentes pero, a pesar de ello, nadie me va a hacer comulgar con ruedas de molino. Aquí, en Andalucía, se ha hecho más esfuerzo y con más inteligencia por parte del sector público que en otras comunidades gobernadas por la derecha para que la educación sea un derecho efectivo de todos los ciudadanos.
Hace unos días volví para dar una charla al Instituto Montes Orientales de Iznalloz, en Granada, donde di clases hace justo treinta años. Me emocionó la diferencia. Me emocionaron los alumnos y alumnas gitanos escolarizados, me emocionaron los alumnos discapacitados que también estudian allí, me emocionaron las preguntas inteligentes de los estudiantes, me emocionó la ilusión y el buen hacer de los profesores, me emocionó cómo habían crecido las instalaciones, me emocionaron los nuevos laboratorios… y, por supuesto, me emocionó que me regalaran después de tantos años una bandeja de recuerdo. ¡Quién me iba a decir entonces que volvería allí como ahora he ido! Porque también es un adelanto que alguien que ha estudiado siempre como becario llegara a ese instituto treinta años más tarde como catedrático de universidad.
Sí, ya lo sé. Se me podría decir que me emocioné solamente porque me hago mayor y más sensible. Pero no es solamente eso: los andaluces hemos sido capaces de hacer muchas cosas y creo que no es bueno que sigamos siendo victimistas.
Hay que criticar lo que hace mal el gobierno y yo lo hago, pero no nos confundamos: la derecha lo hace mucho peor en otras comunidades, y a los datos podemos remitirnos.

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