La política al revés

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En mi artículo de hoy domingo en El País Andalucía comento que la renuncia del Presidente de la Junta de Andalucía viene acompañada de algunos hechos que ponen de relieve que demasiadas veces los partidos políticos se convierten en un fin en sí mismo, dando lugar a lo que llamo la política “al revés”: se fortalece a los aparatos organizativos por encima de todo e incluso en detrimento de la acción institucional, en lugar de utilizarlos, incluso a costa de su debilitamiento burocrático, para fortalecer a la sociedad. Puede leerse aquí.

6 pensamientos en “La política al revés

  1. ¡Menos mal! Profesor, me ha encantado comprobar hoy su imparcialidad en este artículo. No siempre me ha parecido así. Enhorabuena y gracias.
    Cada vez necesitamos más personas comprometidas con la honestidad y la verdad.
    Caiga quien caiga.

  2. Querido, profesor, muchas veces me dejas perplejo, y esta es una de ellas, desde cuando en un partido político o sindicato, se arregla algo desde dentro.
    Todos sabemos que la lucha por el poder, dentro de estos guetos, son dentelladas de tiburones, nada de piraña. Coincido con Griñán, que IU se pueda ir, es que se debería ir, pero teme perder lo que ganó en las anterior legislatura por traicionar a los que desde la (izquierda)abajo, le votamos.
    Como dice el Sr. Anguita para cuando una reunión de todas las asociaciones, partidos y sindicatos de abajo y aclarar ¿donde vamos? creo que hemos escrito demasiado de esta crisis, y sin ningún resultado, como dijo el poeta, se hace camino al andar. Y desgraciadamente nadie a dado un paso, sólo para atrás, no sé si será para coger impulso…..que así sea

  3. Hola,
    os dejo un artículo de García Trevijano, tomado de la web del agujero Anarquista que me parece intresante. Espero que no sea demasiado extenso. Como en todo en esta vida no es necesario coincidir en todo, pero siempre es interesante leer/escuchar razonamientos y (creo) recelar de dogmas no apoyados en cadenas y razonamientos lógicos. Lo de menos son las conclusiones… si carecen de argumentos para ser analizados. Gracias JTL por ser siempre tan ecuánime y ceñirse a las reglas del método científico. Coincidir o no (no va por ud. ni en general por quienes participan en este foro!!! sino para cualquiera que lea lo que desee… lo interesante es leer de todo y dudar ante los pensamientos ex cátedra) ;-)

    Un abrazo!

    En un sistema político gobernado en exclusiva por los partidos, no hay cuestión más importante, ni menos tratada, que la de saber si ellos pertenecen a la Sociedad o al Estado. La noción misma de partido reclama la inmediata referencia al todo del que forma parte. La rica variedad de sectores en que se divide la vida societaria, la gran diversidad de funciones que cumple la acción estatal, la condición de asociaciones voluntarias que tienen los partidos, determinan que éstos no puedan ser otra cosa que partes constitutivas de la dimensión política de la Sociedad o bien de la dimensión gobernante del Estado. No de ambas cosas a la vez. Pues sólo un partido totalitario quiere ser “1ª” parte directiva de la totalidad social gobernada por un Jefe que se alza sobre la Sociedad y se identifica con el Estado. El partido único es una gran contradicción termino lógica y una aberración moral, pero en modo alguno un absurdo político. Pues bien, ¿de qué son partes los partidos actuales?; ¿de una sociedad política que emerge voluntariamente de la sociedad civil para controlar la acción estatal, o de «la» sociedad estatal que necesariamente gobierna la sociedad civil? La cuestión está en saber si los rectores de los partidos son partes no exclusivas de la clase dirigente de una sociedad política abierta, o partes exclusivas de la clase gobernante de una sociedad estatal cerrada.

    Antes de la Segunda Guerra Mundial los partidos eran partes de la sociedad política, con la misión de traducir y simplificar los ideales espirituales y los intereses materiales de la sociedad civil, para representarlos y elevarlos a la legislación y al gobierno del Estado. Esta doble función les obligaba a presentir, con una ideología global y un programa comprometedor, las reales aspiraciones políticas de la parte social representada mediante la diputación electoral. El coro de representantes personales del electorado, una vez elegido, se separaba de la sociedad política, que sólo lo había legitimado fraccionadamente, para poder ser, en el Estado, Legislador no partidista y Elector de un gobierno apoyado por la mayoría de diputados. El Parlamento era mediador entre la Sociedad y el Estado. Y además, el órgano de unión del Poder Legislativo con el Poder Ejecutivo, para impedir que el Gobierno tuviera legitimidad directa como en el presidencialismo. Era el esquema de un sistema liberal y no democrático.

    De la hecatombe producida en Europa por los Estados de partido único surgió, como instrumento de la guerra fría, el Estado de varios partidos. Este tipo de Estado ha conservado lo peor del Estado parlamentario, la no separación de poderes, y suprimido lo mejor, la función representativa. En sustitución de ésta, los partidos asumieron la función integradora de sus votantes en la voluntad política del Estado. Para asegurarse el éxito en esta misión estatal, los partidos adoptaron de consumo el sistema de escrutinio proporcional. Con él, dejaron de ser partes privadas de una sociedad política abierta y representativa de la sociedad civil, y se transformaron en órganos públicos de una sociedad estatal cerrada. En el Gobierno o en la oposición, los partidos se instalaron constitucionalmente en el Estado, con privilegios de Autoridades del Estado y pagados con fondos del Estado. Es decir, se constituyeron en partes estatales exclusivas de una clase gobernante, de una oligarquía de gobierno que al no ser representante de la sociedad civil, ni de la sociedad política, tampoco podía ser mediadora de ellas ante el Estado. En fin, los partidos actuales pertenecen al Estado. No a la Sociedad. Son, rigurosamente, partidos estatales. Partes constituyentes de la oligarquía gobernante que retiene el señorío del Estado. La Monarquía de Partidos no quiso ser liberal y no puede ser democrática. Aunque lo pregone sin cesar su propaganda.

    Antonio García Trevijano

  4. Afirma y concluye el señor García Trevijano:
    “En fin, los partidos actuales pertenecen al Estado.Son, rigurosamente, partidos estatales. ”
    una cuestión:
    …..no habiamos descubierto con la crisis actual que al menos dos partidos PP y PSOE, pertenecen a la banca y a las oligarquias transnacionale españolas….¿¿ porque el señor Trevijano oculta esta obviedad empirica que se ha puesto en evidencia durante la crisis/estafa de la banca??

  5. Compañero Juan: me gustaría que me digeras cuales son los méritos personales de la nueva Secretaria General del PSOE-A. Para empezar me hace que pensar que una persona que su único empleo ha sido la politica, y siempre sus ingresos han sido los producidos por sus cargos en la politica, difícilmente puede darnos confianza. Te recuerdo la frase, si mi memoria no me traiciona, escrita por Tomás Moro: “La vocacion politica es la mas noble de las vocaciones. La profesion politica es la mas vil de las profesiones”. Esta mujer es una profesional de la politica, y eso no es ninguna garantía de nada. Ella ha llegado al puesto mas por su “control” del partido que por sus propios méritos.

  6. Hola Miguel Angel,
    no será que por un lado el artículo (desconozco además su fecha) es generalista-histórico y por otro TODOS los partidos dependen de lo mismo… hoy ya sin tapujos… la soberanía monetaria nacional es una entelequia…

    Pero vamos, amigo, ni quito ni pongo al escrito o tu duda, solo veo bueno textos que estimulen nuestro adoctrinado (me es indiferente por quién) sentido crítico. Este blog y sus comentarios son (para mía, aclaro) como un oasis entre tanta comunicación… donde hablando se entiende la gente y por eso se hablan todos a la vez ;-)

    Un abrazo a todos!

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