La repercusión de la crisis en Andalucía

Escuchar

Publicado en Revista de Estudios (Fundación 1 de Mayo), nº 22, diciembre de 2010

 Tratar de señalar con precisión a finales de 2010 los efectos de la crisis económica en la economía andaluza, como en cualquier otra, me parece un ejercicio precipitado. 

En este momento no se dispone aún de resultados definitivos de indicadores que vayan mas allá de los de coyuntura, de modo que es difícil determinar los efectos concretos que se están produciendo no ya en las grandes macromagnitudes sino en todo el tejido económico y en el cuerpo social. Los recortes de gasto iniciados a mitad de 2010 deberán manifestarán posiblemente sus consecuencias sobre la actividad y el empleo en los dos últimos trimestres de este año, de los que obviamente aún no hay datos en el momento de escribir estas líneas.

 

Además, será en 2011 cuando los nuevos presupuestos supongan una disminución aún más significativa de los recursos, de modo que es muy posible que volvamos a comprobar que los indicadores que en los dos primeros trimestres de 2010 habían empezado a mejorar vuelvan a deteriorarse.

 

Finalmente, en mi opinión no es descabellado pensar que incluso se puede volver a producir en cualquier momento, y especialmente en Europa, un rebrote de los peores momentos de la crisis, bien porque no se logre seguir ocultando el deterioro patrimonial de la banca, bien porque el fundamentalismo de la estabilidad presupuestaria provoque una nueva recaída importante de la actividad económica en todo el continente, bien porque la necesidad de abordar la inestabilidad constante en los mercados de divisas de lugar a problemas de mucha mayor envergadura. Creer que se ha salido ya de la crisis es bastante iluso y por ello creo que es pronto para tratar de establecer con carácter definitivo sus repercusiones.

 

En consecuencia, en este texto que además debe ser bastante breve, no voy a intentar establecer conclusiones definitivas sobre la naturaleza que ha tenido la crisis en Andalucía y ni siquiera sobre sus efectos, porque creo que aún no se han manifestado en su expresión final. Me limitaré a señalar los problemas que creo que se están manifestando de modo más relevante así como los retos que se abren para tratar de salir de esta situación con más vigor económico y bienestar humano.

 

 

 

Los impactos

 

Como es sabido la crisis ha tenido una primera consecuencia en forma de cierre del crédito, que en gran parte se sigue produciendo, y más tarde de recorte de gasto público como resultado de la deuda generada por los gobiernos[1]. Al afectar ello a las distintas economías ha ido produciendo impactos en la actividad, el empleo y el bienestar de diferente signo según la condición de partida de cada una y de la reacción de los gobiernos y los sujetos sociales.

 

A continuación señalaré brevemente las consecuencias que creo que todo ello ha provocado en Andalucía.

 

1. Aunque no podemos realizar aquí un exhaustivo examen comparativo, la realidad es que la economía andaluza ha sufrido la actual crisis económica, como en otras ocasiones, de un modo más severo que el conjunto nacional y seguramente tendrá que soportar sus efectos de modo más prolongado.

 

Eso es así por varias razones.

 

En primer lugar porque la economía andaluza es más débil estructuralmente hablando. Dispone de un mercado interno más limitado, de menor y más escaso tejido y capital productivo, de una clase empresarial escasa, acostumbrada al negocio fácil y al subsidio y poco emprendedora, y ocupa una posición dependiente en la cadena de valor en la que se insertan la mayoría de las actividades económicas que se desarrollan en su seno.

 

En segundo lugar, porque dispone de menor capacidad de lucha contra el ciclo, debido a su menor capacidad de generación de ingresos o de endeudamiento y de la pérdida de vigor de las políticas redistributivas en España y en la Unión Europea.

 

En tercer lugar porque, como señalaré más adelante, el sistema financiero andaluz se ha comportado de modo especialmente negativo y cuando hubiera hecho falta un apoyo crediticio y de financiación potente ha resultado ser casi completamente incapaz de proporcionarlo, produciendo más problemas de los que resuelve

 

En cuarto lugar, porque a pesar de los avances que se han producido, la población y la fuerza de trabajo andaluza tiene menos formación y conocimiento acumulado. Se ha podido comprobar que el empleo menos cualificado es el que más ha sufrido los envites de la crisis y eso lógicamente provoca que el andaluz esté más desguarnecido en estos momentos de crisis.

 

En quinto lugar porque la desigualdad es mayor en Andalucía y ahí se ha encontrado no solo una de las causas de la crisis, sino uno de los factores que ha hecho que sus efectos sean más graves en las distintas economías.

 

2. La crisis produjo una caída muy importante en el volumen de actividad económica en casi todas los sectores y subsectores que se tradujo casi inmediatamente en pérdidas de empleo.

 

Como puede comprobarse en la Tabla 1, aunque el PIB tenga grandes limitaciones para entender lo que realmente sucede en una economía, su evolución permite destacar la pérdida vertiginosa de dinamismo que se produjo ya en 2008.

 

Su tasa de crecimiento anual cayó tres puntos en este último ejercicio y también en 2009.

 

En la tabla se puede comprobar además que esa caída fue principalmente el resultado de que la demanda interna se vino abajo, y más concretamente la formación bruta de capital y, algo menos, el consumo privado, lo que indica que el mercado interno, como resultado del modelo productivo en el que se inserta, es muy vulnerable a un  shock externo como la crisis. Y se puede comprobar que el impacto no ha sido aún mayor porque la pérdida de actividad y renta llevó consigo una subsiguiente y casi inmediata disminución de las importaciones (muy importante, del 10,6%, en 2009), algo que no es exactamente una buena noticia porque reduce el déficit exterior sino más bien una mala porque expresa la atonía productiva.

 

Puede comprobarse que solo el crecimiento del gasto en consumo final de las administraciones públicas pudo contener una caída mucho mayor de la demanda interna, y eso hace aventurar que el recorte presupuestario que se vienen dando puede traer consigo nuevos problemas.

 

La Tabla 1 indica también que aunque inicialmente la construcción fue el sector que respondió con una mayor reducción de la actividad (-4,6% y -10,8% en 2008 y 2009) rápidamente fue seguido en 2009 por la industria (-10,9%), aunque la primera ha seguido disminuyendo en 2010, como es lógico que suceda en una actividad claramente hipertrofiada en Andalucía desde hace años.

 

El sector servicios  ha logrado mantener tasas de crecimiento de la actividad más favorables aunque solo porque los que no están destinados al mercado, y por tanto los menos generadores de valor añadido, no han dejado de crecer, y aunque esto haya sido en escasa medida.

 

Si se considera la tasa de variación respecto al trimestre anterior, la economía andaluza logró encadenar crecimiento positivo en el primer semestre de  2010 (0,5% en los tres primeros meses y 0,2% en los tres siguientes) lo que significaba técnicamente hablando de la recesión había salido de la recesión. Naturalmente, hay que esperar a ver qué ocurrirá sobre todo en el cuarto trimestre de 2010 y los primeros de 2011 cuando los recortes presupuestarios comiencen a surtir efecto.

 

En cualquier caso, la evolución del PIB hay que tomarla en consideración en el contexto histórico y estructural en el que se produce. Su gran crecimiento de años anteriores no ha permitido evitar que la actividad se desplome y que en unos pocos meses se generen cientos de miles de nuevos parados. Y por eso la cuestión estriba en no limitarse a analizar su evolución coyuntural sino en determinar cuáles son los factores que debilitan el sostenimiento a medio y largo plazo de la actividad y, de un modo mucho más relevante, el tipo de actividad que puede proporcionar un ritmo de producción de bienes y servicios sostenible y capaz de proporcionar ingresos suficiente y bienestar, no solo en el interior de Andalucía sino en todo su entorno.

 

Hay que tener en cuenta que Andalucía dejó de ser la segunda potencia industrial de España para pasar a situarse en una posición dependiente y subordinada a partir de su especialización en materias y mano de obra de bajo coste al resto del estado. Una situación que comenzó a ser especialmente desventajada con la globalización  neoliberal de los últimos años que impuso una apertura de los mercados que abarató aún más los suministros tradicionales de Andalucía sin que ésta fuese capaz, hasta el momento, de ocupar una posición diferente y más favorable en la división internacional del trabajo. Una de las posibles consecuencias de esta crisis es que vuelva a cambiar el equilibrio internacional y que Andalucía se encuentre con muchas más dificultades para ocupar el espacio de estos últimos treinta años en los que ha compensado la pérdida de activos con una gran entrada de fondos europes.

 

La Tabla 2 muestra por otro lado que la disminución del PIB ha ido acompañada de pérdida de empleos prácticamente en todas actividades sectoriales en 2008 (salvo el empleo industrial en este año) y 2009. Y también que la disminución de la actividad afectó a sectores hoy día centrales de la economía andaluza como el turismo y, como ya hemos señalado, la construcción, así como que la disposición de financiación se ha venido reduciendo casi constantemente.

 

3. Como he adelantado, la crisis ha producido un deterioro especialmente grave del mercado laboral, ya de por sí problemático en Andalucía, que es una economía que incluso con tasas de crecimiento del PIB superiores al 3 o 3,5% registra altas tasas de paro, de discriminación salarial, temporalidad y baja tasa de actividad. La volatilidad del empleo andaluz, como principal problema económico de la región, es evidente si se tiene en cuenta que la tasa de paro llegó a aumentar el 61,6% en 2009.

 

La Tabla 3 muestra los principales rasgos del cambios de deterioro del mercado laboral mostrando las diferencias entre la situación en 2007 y 2010.

 

Como puede apreciarse, en estos tres años ha aumentado la población como consecuencia principal del aumento neto de la población extranjera (en 111.300 personas frente al incremento del 95.700 de la española) y ha aumentado considerablemente la población activa, sobre todo femenina, como consecuencia de la tendencia estructural a la creciente incorporación de las mujeres al empleo, pero también de que éstas se han incorporado en mayor medida al empleo o a la búsqueda de empleo en estos momentos de crisis ante la pérdida de ingresos familiares y también porque en esta crisis, como en otras anteriores, se está produciendo en gran medida un cierto intercambio entre empleo masculino de algo más de calidad que se pierde por otro femenino generalmente de carácter parcial.

 

Eso es que lo que ha producido que la tasa de actividad femenina aumente en estos tres años en 5,6 puntos mientras que la masculina y la total de extranjeros se ha reducido en 0,3 y 0,8 puntos porcentuales.

 

La población total ocupada disminuyó en unas 365.000 personas, la mayoría de ellas hombres (358.500) y nacionales (335.300).

 

Como indica la Tabla solo el sector público ha logrado en este periodo incrementar el empleo, en 66.100, personas, mientras que el privado lo disminuyó en 349.000.

 

Al igual que ha ocurrido en en otras crisis y ahora en otros muchos otros países en los que también se tiende a la utilización cada vez más precaria de la mano de obra en Andalucía ha disminuido en gran medida el empleo a tiempo completo (en 402.000 personas)  y ha aumentado el de a tiempo parcial (36.600) que está ocupado principalmente por mujeres.

 

La Tabla indica también que la mayor caída en el empleo en estos tres años se ha producido en la construcción, aunque el sector en donde más ha aumentado el número de parados ha sido el de servicios y en actividades que quedan sin clasificar. Y el paro ha aumentado también especialmente en la población española, en 556.800 personas, frente a la extranjera, en la que aumentó en 107.800.

 

La tasa de paro ha subido de forma espectacular en Andalucía, desde 12 puntos en el caso de la femenina, hasta 28,7 puntos en la menor de 25 años, pasando por los 21,8 de aumento de la tasa de paro de extranjeros, 18,3 de los hombres y los 15,8 de la total. Es de destacar que la tasa de paro en el segundo trimestre de 2010 correspondiente a la población masculina de 16 a 19 era del 64,91% y la de la franja de edad entre 20 y 24 del 49,62%. Y para las mujeres de esa edad del 73,74% y del 43,67, respectivamente.

 

Con independencia de otras consideraciones, es muy significativo que eso esté ocurriendo cuando en las elecciones de 2008, cuando ya la crisis era una evidencia en todo el mundo, el partido gobernante ofrecía y se proponía conseguir el pleno empleo, lo que indica en qué gran medida se puede gobernar a los pueblos sin ser conscientes de la coyuntnra en la que uno se encuentra, o al menos sin necesidad de hacerle ver la naturaleza tan grave de los problema que hay planteados (tampoco el principal partido de la oposición hacía la más mínima referencia en su campaña a la crisis).

 

Una consecuencia importante de todo ello ha sido la disminución en el número de cotizantes a la Seguridad Social que ha bajado en 244.800 en estos tres años.

 

Queda pues claro que, como veremos más adelante, el reto que con mayor trascendencia se vuelve a poner por delante en Andalucía como consecuencia de esta crisis es el de la creación de empleo, teniendo en cuenta que hay provincias que en el segundo trimestre de 2010 superaban el 29% de tasa de paro en la población entre 16 y 64 años: Málaga 29,80%, Almería 29,73%, Cádiz 29,73%, Granada 29,28%, o que en los municipios que no capitales de provincia la tasa de paro femenina es del 31%. O que la tasa de paro de la población masculina extranjera es del 34,99% y la de las mujeres andaluzas el 28,49%.

 

4. Siguiendo una estela prácticamente paralela a la seguida por el gobierno central, la Junta de Andalucía puso en marcha  en febrero-marzo de 2008 una serie de medidas de primer impulso contra la crisis que movilizaron 1.400 millones de euros. Desde entonces se han ido tomando más de cincuenta más que han supuesto movilizar un total de algo más de 13.600 millones de euros en diferentes frentes de actuación. Los más importantes han sido:

 

a) medidas de apoyo financiero a la propia administración pública, bien fomentando el mejor uso de sus recursos o facilitando su endeudamiento (alrededor de 2.000 millones de euros), a las empresas y proyectos de innovación y desarrollo empresarial (algo menos de 600 millones de euros), y otras de apoyo al sistema financiero principalmente en forma de avales que según el ejecutivo andaluz han podido suponer una inyección adicional de liquidez al sistema de unos 1.200 millones de euros.

 

b) Medidas de apoyo directo a la actividad productiva basadas en el incremento la inversión pública, principalmente a través de la licitación pública.

 

c) Diversos programas de apoyo al uso productivo del suelo empresarial y la puesta en marcha de un plan concertado de vivienda y suelo.

 

d) Actuaciones sobre el mercado de trabajo con el fin de facilitar el empleo y de paliar los efectos del paro fundamentalmente en torno a dos grandes programas, el PROTEJA, orientado a facilitar la transición al empleo, y el MEMTA destinado a mejorar la empleabilidad, que han sufrido sucesivas modificaciones

 

e) Un abanico más amplio de medidas de carácter social que van desde el aumento o en el número de becas o su complemento, el incremento del importe de las pensiones no contributivas, complementos autonómicos para la compra de vehículos, otras para ampliar la gratuidad de diferentes bienes y servicios y algunas medidas fiscales en diversos impuestos o tramos de gestión autonómica[2].

 

Estas medidas han sido las que una vez que fueron aplicadas lograron que la actividad no se redujese aún más  y las que han permitido que incluso se haya recuperado en el primer semestre de 2010, tal y como he comentado anteriormente. Pero su efecto final es ambivalente porque, junto a ese efecto positivo, cabe señalarles dos grandes limitaciones.

 

En primer lugar, que en su mayor parte estuvieron dirigidas a fortalecer el modelo productivo anterior que es el que con sus insostenible crecimiento había contribuido a que la crisis en Andalucía haya sido especialmente grave. En su inmensa mayor parte se dirigieron a fortalecer la inversión en el sector de la construcción o las obras públicas de las diversas administraciones andaluzas. Así, el 78% de los proyectos del Plan PROTEJA de 2009 se dedicaron a mejorar calles, abastecimiento y saneamiento o a remodelación y construcción de instalaciones y solo un 1,8% del empleo creado fue para mujeres.

 

En segundo lugar, que fueron insuficientes tanto porque no se dispuso de la cantidad necesaria como porque, como veremos enseguida, se recortaron y dejaron de aplicar demasiado pronto.

 

El nivel de endeudamiento de la Junta de Andalucía era en junio de 2010 relativamente bajo y no problemático, el 8% del PIB, menos que la media del 9,8% de todas las comunidades y muy por debajo del 16% de Valencia, el 14,7% de Cataluña, el 14,5% de Baleares o del 10,1% de Galicia. El propio presidente de la Junta solicitó un trato diferencial para lograr que se elevara su techo de endeudamiento pero en lugar de conseguirlo, a mediados de junio de este mismo año, y siguiendo las imposiciones de la Unión Europea, o mejor dicho quizá, la extorsión explícita de los grandes bancos y mercados internacionales que comenzaron a suscribir la deuda pública, su gobierno tuvo que doblegarse y renunciar a su política hasta entonces adecuada de incremento del gasto para renunciar a él y anunciar un drástico plan de austeridad y recorte presupuestario (de 1593,5 millones de euros en 2010) destinado a limitar el déficit y a llegar a establecer en el 3% del PIB en 2013.

 

La consecuencia de estos recortes de los presupuestos públicos que la Unión Europea ha obligado a generalizar, y que en realidad forman parte de la secuencia de la crisis en la que estamos, supondrán para Andalucía una hipoteca que va a ser muy difícil que no tenga efectos muy graves a medio y largo plazo.

 

Si bien la Junta de Andalucía se ha propuesto salvar en la mayor medida de lo posible el gasto social (que representa aproximadamente el 70% del presupuesto) y la inversión pública, el recorte previsto (del 24,3% para 2011 en esta última) va a provocar una desaceleración no ya del crecimiento del PIB, que puede ser incluso lo menos relevante, sino, sobre todo, de la creación a medio y largo plazo del capital físico, social y humano que sigue siendo imprescindible para no desengancharse del entorno y para tratar de alcanzar los estándares europeos de bienestar. Si la situación se mantiene  durante más de un año se producirá un proceso de divergencia que quizá puede llegar a ser irreversible.

 

Aunque pueda ser deseable que hubiera un mayor impulso del capital privado a la inversión que hoy día se requiere para que las economía estén en condiciones de hacer frente con eficacia a las demandas sociales, lo cierto es que en su indiscutible ausencia, o al menos dada su limitada presencia, en Andalucía es imprescindible que el impulso del gasto público no deje de darse, y ello sin perjuicio de que hay que tener en cuenta en todo caso los problemas que el diseño actual de las políticas públicas andaluzas y de su modo de aplicarse pueden estar planteando, un asunto que no podemos abordar en este breve comentario.

 

5. Como es lógico que haya ocurrido teniendo en cuenta que la crisis ha tenido un origen eminentemente financiero, las entidades andaluzas se han visto afectadas por la crisis y eso ha provocado diversos efectos tanto sobre el propio sistema financiero como sobre el conjunto de la economía.

 

El sistema financiero andaluz, y particularmente las cajas de ahorros, en lugar de haber sido, como debiera ocurrir, parte de la solución a la crisis han sido una de sus causas y, por tanto, desencadenantes del gran problema al que ahora se enfrenta la economía andaluza.

 

En lugar de haber asumido un compromiso efectivo con el desarrollo productivo y el bienestar social, el sector financiero andaluz se ha dedicado en los últimos años a financiar una auténtica burbuja inmobiliaria y un modelo improductivo insostenible y depredador. Así, no solo  ha contribuido a que el daño de la crisis esté siendo singularmente grande en Andalucía sino que el propio sector se encuentra debilitado dando lugar a que se prolongue la carencia de financiación que frena la actividad productiva e impide la recuperación del empleo y provocando, al mismo tiempo, un desequilibrio político muy peligroso que va a permitir que la banca privada incremento su influencia sobre la sociedad y que termine por quedarse con el segmento de mercado que ocupaban las cajas de ahorro para aumentar su cifra de negocios y también su influencia y poder político.

 

6. Finalmente, es difícil apreciar con exactitud a finales de 2010 cuál ha sido el efecto real de la crisis sobre la pobreza, la exclusión social y el malestar humano en Andalucía puesto que no se dispone aún de datos suficientes. Pero diferentes indicadores permiten adelantar que debe estar siendo importante. Cáritas, por ejemplo ha reconocido que desde 2007 el número de personas a las que atiende se ha duplicado y que el número de personas pobres ha aumentado en un millón desde 2007 en toda España, lo que hace pensar que el registrado en Andalucía ha debido de ser también muy elevado.

 

 

 

Los retos

 

 

 

La naturaleza de los impactos que acabo de señalar me permiten obtener algunas conclusiones sobre las condiciones en que hay que situar a la economía andaluza para poder entender la repercusión tan singularidad y grave que la crisis está teniendo en la economía andaluza y, en consecuencia, los retos a los que se enfrenta:

 

– El agotamiento traumático de un modelo productivo insostenible y que es bastante iluso creer que va a poder volver a entrar en pleno funcionamiento, o al menos sin que esto provocase nuevos y más desgarradores problemas sobre la actividad, el empleo, el medio ambiente y los equilibrios sociales básicos.

 

– La carencia estructural de suficientes recursos y defensas endógenas como resultado de factores muy diversos. Entre otros, su evolución en los últimos decenios hacia un tipo de economía de enclaves, muy desvertebrada y con una gran desarticulación sectorial y funcional; la escasez de oferta y demanda internas; la falta de motores potentes de la actividad económica, que en una parte decisiva depende del capital público; o la pérdida de activos y tejido productivo como consecuencia de la venta masiva al capital extranjero de los mejores núcleos y redes productivas (la contrapartida oculta, muy costosa y de la que precisamente por ello casi nunca se habla de nuestra entrada en la Unión Europea).

 

– El desequilibrio social como resultado de las desigualdades entre territorios, actividades y personas que está produciendo un tipo de sociedad (y no solo en sus segmentos de más bajo ingreso) bastante desmovilizada y sumisa, sin fuerza civil y muy dependiente de la intervención protectora del sector público.

 

– La gran dependencia y condicionamiento de las políticas dominantes en la Unión Europea, cuyo sesgo neoliberal viene provocando el agrandamiento de las desigualdades y, en este momento concreto, políticas de austeridad que pueden resultar auténticamente letales para el desarrollo a corto, medio y largo plazo de Andalucía, como en realidad también para todo el proyecto de integración europea.

 

Por tanto, los retos a los que se enfrenta la economía andaluza en esta coyuntura son de índole muy diversa y complejos. No se puede olvidar que la crisis va a modificar no solo el terreno de juego de la competencia, la financiación y los mercados en los próximos años, sino también los equilibrios políticos y que eso va a generar condiciones aún más difíciles para los espacios periféricos, como es el andaluz. Es muy difícil, por no decir imposible, que Andalucía pueda consolidar un proceso de recuperación duradero sobre las mismas bases en los que se lograron registros muy positivos en los años anteriores desde el punto de vista de la acumulación de capital pero sumamente débiles si se tiene en cuenta la totalidad de los equilibrios sociales.

 

Por eso, Andalucía debería tratar de encontrar su propia posición en la economía y en la política española, europea y mundial. Ni siquiera uno de sus sectores centrales, como el turismo, responde hoy día a fuerzas que converjan en interés de la economía andaluza, no ya de sus trabajadores sino tampoco de su propio empresariado. La mayoría de los establecimientos, y por supuesto los que marcan las pautas de producción de servicios y precios, forman parte de cadenas internacionales cuyas estrategias globales son o puede ser completamente ajenas a lo que ocurra en nuestra economía o a lo que es más o menos favorable a nuestros intereses. Y así ocurre en otros sectores cuya orientación es clave para garantizar que la renta y la riqueza que se crea en Andalucía revierta principalmente en el capital y el trabajo andaluz: la agricultura, la distribución, la escasa estructura industrial, los servicios más avanzados y precisos, y entre ellos el financiero…

 

Hasta ahora quienes pueden imponer el rumbo de la estrategias sociales en Andalucía se han conformado con seguir la inercia y se han acomodado en esta posición de subordinación que les proporciona sin mucho esfuerzo rentas residuales. Pero el problema radica en que es muy posible que esta crisis haga saltar por los aires este estado de cosas y que sea imposible seguir disfrutando de este rentismo subordinado.

 

Si bien no es un problema exclusivamente andaluz, lo cierto es que Andalucía no puede seguir queriéndose desarrollar y avanzar hacia el progreso renunciando a la agricultura,  conformándose con no tener industria y asumiendo que su papel económico es la provisión de servicios de baja productividad, poco coste laboral y menos valor añadido (en realidad, lo que el capital internacional busca que sea la especialización no ya de Andalucía sino de toda Europa).

 

Para romper esa dinámica, Andalucía necesita sobre todo fuerza productiva andaluza, capital andaluz capaz de poner en marcha nuevos negocios y nuevas formas de producir que le permitan abrirse paso de un modo diferente en la economía nacional e internacional.

 

Andalucía necesita dar un golpe en la mesa y asumir con coraje que le es imprescindible disponer de un sistema financiero propio que asuma sin fisuras la lógica de servicio público para hacer que la financiación a las empresas y al consumo deje de ser un bien escaso porque la banca deriva los recursos a la especulación y a la actividad insostenible.

 

Andalucía necesita hacer frente con valentía al reto de disponer de un sector y una administración pública que no puede seguir siendo un remedo del clientelismo decimonónico.

 

Andalucía debe adueñarse de su economía y de los centros de decisión de los que depende la creación de la riqueza que nace de ella y el bienestar de sus ciudadanos, debe romper las actuales cadenas de valor que estrangulan el desarrollo endógeno de nuestros factores productivos para crear nuevas redes productivas y nuevos espacios de sinergia que rompan con nuestra desorden productivo secular y vertebren definitivamente a nuestros espacios productivos y sociales.

 

Andalucía, los andaluces y andaluzas, sus organizaciones sociales, políticas y ciudadanas, sus administraciones públicas, su empresariado y sus sindicatos, deben declarar la guerra a la desigualdad y a la discriminación, al victimismo, al fracaso escolar, a la economía sumergida, al subvencionismo, a la zafiedad, al tópico y al culto a la pandereta, al sometimiento y al inevitabilismo que lleva a pensar que es inevitable que Andalucía sea más pobre y atrasada que los espacios de su entorno y que haga lo que le dictan los grandes centros de poder ajenos a sus intereses.

 

Y para que Andalucía pueda llevar a cabo todo esto es preciso que se fomente un nuevo tipo de relaciones sociales y de poder, que la sociedad no sea un agente pasivo de las decisiones y ajena a las estrategias que diseñan los gobiernos y las grandes corporaciones empresariales o sindicales. Son necesarios acuerdos sociales pero no orientados a repartir privilegios y cuotas de poder  sino basados en auténticos pactos de rentas que establezcan un equilibrio diferente y compromisos de acción en la práctica social y productiva generadora de riqueza. Y, es necesario que Andalucía asuma con decisión el liderazgo para demandar una nueva Europa que deje de ser esclava de las grandes empresas y de los mercados financieros.

 

El último Informe sobre el Desarrollo Humano (2010) entre otras cosas concluye que la experiencia demuestra que una de las claves más importantes para lograr poner en marcha procesos de desarrollo virtuosos, de alto crecimiento y desarrollo humano, es saber hacer frente a los inevitables conflictos distributivos que eso plantea. Y para ello afirma que es fundamental «generar capacidades estatales y empresariales adecuadas en las que el Estado mantenga un poder compensatorio suficiente para limitar el abuso de poder de mercado por parte de grupos capitalistas poderosos y resolver disputas sociopolíticas a favor de un aprovisionamiento de base amplia»[3].

 

Pues bien, esos mismos grupos capitalistas poderosos tratan precisamente de utilizar la crisis para que ese poder compensatorio y dichas capacidades estatales y empresariales desaparezcan o se limiten al máximo. Esta es la amenaza principal que en esta coyuntura de crisis afecta a economías como la andaluza, y en la Europa de los 27 casi a todas ellas, de cara a afrontar esos necesarios procesos virtuosos de desarrollo que serían tan necesarios. Y por eso el primer reto que ante la crisis tienen sociedades y economías como la andaluza es el de evitarlo a toda costa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1

 

Producto Interior Bruto y sus componentes. Andalucía

 

Índices de volumen encadenados. Tasas de variación interanual

 

 

 

 

 

2007

 

 

2008

 

 

2009

 

 

2010

 

(I T)

 

 

2010

 

(II T)

 

 

Gasto en consumo final regional

 

 

4,4

 

 

1,0

 

 

-2,3

 

 

-0,3

 

 

1,7

 

 

Gasto en consumo final de los hogares regional

 

 

3,8

 

 

-0,8

 

 

-4,4

 

 

-0,3

 

 

2,1

 

 

Gasto en consumo final de las AAPP e ISFLSH

 

 

6,1

 

 

5,7

 

 

3,0

 

 

-0,5

 

 

0,6

 

 

Formación bruta de capital

 

 

3,0

 

 

-5,2

 

 

-13,4

 

 

-9,3

 

 

-5,9

 

 

Demanda regional (2)

 

 

4,7

 

 

-0,9

 

 

-6,2

 

 

-2,9

 

 

-0,2

 

 

Exportaciones

 

 

1,8

 

 

0.9

 

 

-8,1

 

 

6,3

 

 

4,7

 

 

Importaciones

 

 

3,3

 

 

-2,5

 

 

-10,6

 

 

1,1

 

 

3,7

 

 

PRODUCTO INTERIOR BRUTO a precios de mercado

 

 

3,6

 

 

0,6

 

 

-3,6

 

 

-1,5

 

 

-0,4

 

 

Agricultura, ganadería y pesca

 

 

2,3

 

 

-0,3

 

 

1,4

 

 

0,0

 

 

-2,6

 

 

Ramas industriales

 

 

0,4

 

 

-1,0

 

 

-10,9

 

 

-5,3

 

 

-1,7

 

 

Construcción

 

 

2,2

 

 

-4,6

 

 

-10,8

 

 

-6,3

 

 

-5,6

 

 

Servicios

 

 

5,0

 

 

2,3

 

 

-1,0

 

 

-0,4

 

 

0,4

 

 

Servicios de mercado

 

 

5,1

 

 

1,5

 

 

-2,0

 

 

-0,6

 

 

0,3

 

 

Servicios de no mercado

 

 

4,7

 

 

4,7

 

 

2,1

 

 

0,7

 

 

0,7

 

 

Impuestos netos sobre los productos

 

 

1,7

 

 

-1,2

 

 

-6,1

 

 

0,0

 

 

3,5

 

 

PRODUCTO INTERIOR BRUTO a precios de mercado

 

 

3,6

 

 

0,6

 

 

-3,6

 

 

-1,5

 

 

-0,4

 

 

Fuente. Instituto de Estadística de Andalucía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 2

 

Indicadores económicos Andalucía

 

Valores absolutos y tasas de variación

 

 

 

 

 

2007

 

 

2008

 

 

2009

 

 

2010 (p)

 

 

Población activa (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

3.675,10

 

3,6

 

 

3798,4

 

3,4

 

 

3.930,00

 

3,5

 

 

3.974,20

 

1,1

 

 

Empleo (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

3.235,60

 

4,4

 

 

3180,4

 

-6,7

 

 

2.931,30

 

-6,9

 

 

2.870,10

 

– 2,2

 

 

Empleo agrícola (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

244

 

-1,8

 

 

236,0

 

-3,3

 

 

202,6

 

-14,2

 

 

206,5

 

1,9

 

 

Empleo industrial (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

318,1

 

1,8

 

 

325,5

 

2,3

 

 

282,5

 

-13,2

 

 

263,1

 

-6,9

 

 

Empleo construcción (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

502,7

 

7,6

 

 

437,9

 

-12,9

 

 

290,1

 

-33,8

 

 

255,1

 

-12,1

 

 

Empleo servicios (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

2.170,80

 

4,9

 

 

2180,9

 

0,5

 

 

2.156,10

 

-1,1

 

 

2.145,50

 

-0,5

 

 

Paro (miles) 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

439,5

 

2,2

 

 

618,0

 

40,6

 

 

998,7

 

61,6

 

 

1.104,10

 

10,6

 

 

Tasa de paro 1

 

Tasa de variación interanual

 

 

11,96

 

5,6

 

 

16,3

 

36,0

 

 

25,41

 

56,2

 

 

27,78

 

9,3

 

 

Viviendas iniciadas 2

 

Tasa de variación interanual

 

 

112.381

 

-25.05

 

 

52.894

 

-52,93

 

 

36.379

 

-31,22

 

 

19.285

 

-46,99

 

 

Viajeros alojados (miles) 3

 

Tasa de variación interanual

 

 

16.131

 

3,35

 

 

15.769

 

-2,25

 

 

14.205

 

-9,92

 

 

14.341

 

0,96

 

 

Pasajeros tráfico aéreo 4

 

Tasa de variación interanual

 

 

22.201

 

9,56

 

 

20.763

 

-6,48

 

 

18.576

 

-10,53

 

 

18.306

 

-1,45

 

 

Matriculación turismos 5

 

Tasa de variación interanual

 

 

256.018

 

-3,56

 

 

181.801

 

-28,99

 

 

139.945

 

-23,02

 

 

151.832

 

8,49

 

 

Créditos al sector privado (junio de cada año)6

 

Tasa de variación interanual

 

 

216.140

 

21,6

 

 

233.317

 

8,0

 

 

231.331

 

-0,8

 

 

228.319

 

-1,3

 

 

Sociedades mercantil creadas 3

 

 

1.797,0

 

-21,8

 

 

1.197,0

 

-33,4

 

 

1.188,0

 

-0,8

 

 

1.217,0

 

2,44

 

 

Hipotecas constituidas (miles euros, junio de cada año) 3

 

 

4.665

 

-10,7

 

 

3.127

 

-32,9

 

 

2.445

 

-21,8

 

 

1.562

 

-36,11

 

 

Fuente:

 

1 EPA (datos del II Trimestre de cada año)  2 Instituto de Estadística de Andalucía  3 Instituto Nacional de Estadística   4Dirección General Aviación Civil 5Dirección General de Tráfico 6 Banco de España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 3

 

Indicadores de mercado laboral en Andalucía

 

2007/2010

 

 

 

 

 

Diferencia

 

2010/2007

 

 

Población mayor 16 años (miles)

 

 

207,0

 

 

Española

 

 

95,7

 

 

Extranjera

 

 

111,3

 

 

Población inactiva (miles)

 

 

-92,1

 

 

Estudiantes

 

 

11,2

 

 

Labores de hogar

 

 

-132,6

 

 

Activos (miles)

 

 

299,1

 

 

Hombres

 

 

59,3

 

 

Mujeres

 

 

239,8

 

 

Españoles

 

 

221,5

 

 

Extranjeros

 

 

77,6

 

 

Tasa de actividad

 

 

2,7

 

 

Hombres

 

 

-0,3

 

 

Mujeres

 

 

5,6

 

 

Extranjeros

 

 

-0,8

 

 

Ocupados (miles)

 

 

-365,5

 

 

Hombres

 

 

– 358,5

 

 

Mujeres

 

 

-6,9

 

 

Españoles

 

 

-335,3

 

 

Extranjeros

 

 

-30,2

 

 

Asalariados

 

 

-282,9

 

 

Asal. sector público

 

 

66,1

 

 

Asal. sector privado

 

 

-349,0

 

 

Asal. contrato temporal

 

 

-390,4

 

 

Tasa temporalidad

 

 

-11,1

 

 

Tiempo completo

 

 

-402,0

 

 

Tiempo parcial

 

 

36,6

 

 

Agricultura

 

 

-37,5

 

 

Industria

 

 

-55,0

 

 

Construcción

 

 

-247,6

 

 

Servicios

 

 

-25,3

 

 

Parados (miles)

 

 

664,6

 

 

Agricultura

 

 

89,1

 

 

Industria

 

 

19,2

 

 

Construcción

 

 

76,2

 

 

Servicios

 

 

181,3

 

 

Sin clasificar

 

 

298,7

 

 

Españoles

 

 

556,8

 

 

Extranjeros

 

 

107,8

 

 

Tasa de paro

 

 

15,8

 

 

Hombres

 

 

18,3

 

 

Mujeres

 

 

12,0

 

 

Menores 25 años

 

 

28,7

 

 

Españoles

 

 

15,1

 

 

Extranjeros

 

 

21,8

 

 

Afiliación Seg. Social (miles)

 

 

-244,8

 

 

Extranjeros

 

 

22,0

 

 
 


 

 

[1] Un análisis detallado de la crisis en Juan Torres López, «La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?». Sequitur, Madrid 2010.

 

[2] Están detalladas en un portal de la Junta de Andalucía denominado Medidas contra la crisis económica: http://www.juntadeandalucia.es/medidascrisis/index.php.

 

[3] PNUD. «Informe sobre el Desarrollo Humano 2010. La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano». PNUD. Mundi-Prensa, Madrid 2010, p. 60.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.