Las mujeres y las empresas, primero

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Publicado en El País Andalucía el 14 de mayo de 2012

En su discurso de investidura, el nuevo presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, señaló que la lucha contra el desempleo será un eje central de su nuevo gobierno y anunció la puesta en marcha de planes urgentes en esa línea que estarían basados en tres ejes: un plan de choque contra el desempleo de jóvenes y desempleados de larga duración que incorporará un programa en materia forestal, un programa de apoyo al empleo en la rehabilitación de viviendas, y la realización de obras en colegios públicos.

Valoramos muy positivamente que luchar contra esta lacra sea una preocupación efectiva y principal del nuevo gobierno. Pero como tenemos la seguridad de que esos planes deberán ser concretados y matizados por el nuevo Ejecutivo nos permitimos realizar dos modestas consideraciones sobre aspectos que nos parecen importantes y que creemos que no han terminado de calar en Andalucía a la hora de luchar contra el paro.

La primera es que se vuelve a incurrir en una limitación que viene lastrando las políticas de empleo, aunque no solo en nuestra comunidad. Para combatir el paro no basta con que se destinen recursos públicos a “colocar” a los parados. Es verdad que así se resuelve inmediatamente la carencia de ingresos, lo que se permite que la actividad económica no siga deteriorándose al poner en circulación nuevos recursos que dinamizan la demanda, y se reduce el sufrimiento que supone el desempleo (aunque el Ministro de Economía y otros economistas de la patronal se empeñen en afirmar que los parados lo son por gusto). Pero la cuestión estriba en que estas medidas de viejo keynesianismo no son ni mucho menos suficientes cuando el paro viene producido por defectos estructurales profundos y no solo por una mala coyuntura de gasto. En realidad, más bien serían parte de la lucha contra la exclusión que de una auténtica, efectiva y potente política de empleo.

Los puestos de trabajo no se pueden generar, en toda la cantidad en que es necesario en una sociedad como la nuestra, recurriendo solamente a las políticas redistributivas. Es preciso que se creen ingresos originarios (es decir, directamente generadores de riqueza, de ingreso o valor añadido) de los cuales surjan después los recursos públicos. Sin estos recursos originarios (públicos o privados), los redistributivos serán siempre  insuficientes.

Por eso no basta con que las administraciones públicas den una colocación a los parados sino que también y sobre todo hay que propiciar y facilitar que las personas desempleadas sean capaces de poner en marcha por sí mismas nuevas actividades. Y esa capacitación debe ser no solo la que pone a su disposición formación, conocimientos, habilidades, aptitudes, disposición y actitudes… sino también el entorno cultural adecuado, capital y recursos públicos y privados suficientes. Siendo importante que el Presidente ofrezca colocaciones a los parados, creemos que lo fundamental sería que con la mayor urgencia se adopten otro tipo de medidas que favorezcan la creación de empresas, la dinamización de la actividad, la generación de nuevas fuentes de creación de ingresos, modos distintos de encarar los asuntos sociales. Otras medidas que, aunque se deben dar en otros campos (sobre todo en el financiero y en el de la mediación social) son las que deberían tener el mayor protagonismo en nuestras políticas de empleo.

La segunda consideración que nos parece obligado realizar se refiere a que esta estrategia de empleo anunciada por el presidente Griñán una vez más (como ocurrió con el Plan E y en el Proteja) se basa en crear muy mayoritariamente empleo masculino y, sobre todo, en actividades vinculadas con la construcción.

De esa forma se sigue discriminando a las mujeres que también han perdido empleos y tienen el mismo derecho que los hombres a que se intente recuperar su actividad laboral retribuida. Además, se vuelve a incidir en la construcción como motor de la economía andaluza, lo que nos parece que es caer en una inercia que no nos llevará muy lejos. Y, finalmente, se pierde eficacia porque sabemos que hoy día cada nuevo empleo femenino “arrastra” la creación de más empleos en mayor medida y de mayor calidad que si lo que se crea es uno masculino, dado que la ocupación de las mujeres en trabajos retribuidos genera demanda de servicios de cuidado y porque su dotación potencial de capital humano es más elevada. E incluso porque al tener ingresos más bajos y mayor propensión al consumo su ingreso asociado genera una mayor demanda efectiva.

En suma, nos parece que para impulsar el empleo y combatir el paro de modo más eficaz se debería enriquecer la propuesta original de José Antonio Griñán por varias vías complementarias: fomentando principalmente el empleo femenino, aumentando el capital humano, social y financiero necesario para crear un ambiente social, cultural y productivo que incentive la puesta en marcha de nuevos tipos de propiedad, de actividades y de fuentes de ingresos, fortaleciendo la capacidad de creación de empresas, de gestión empresarial y emprendizaje y de creación de equipos, actuando rápidamente sobre el sector financiero para facilitar el acceso al capital y a los recursos financieros, y ayudando a que la sociedad visualice los yacimientos ocultos de actividad y se pongan en valor mediante el esfuerzo cooperativo y colectivo además de por la iniciativa individual.

2 pensamientos en “Las mujeres y las empresas, primero

  1. Juan el Sr. “Grillo” nunca hará nada a favor de las mujeres y los hombres trabajadores, es como pedir peras al olmo. Los PPSOE siempre sirven al mismo amo, es decir, al llamado “Estado de Derecho” capitalista, son partidos preparados para realizar la alternancia de gobierno cuando estando en el poder gubernativo se queman por no resolver los problemas de la mayoría social trabajadora explotada y alienada que ejercen gracias al poder ideológico, controlando los modernos y poderosos medios de alienación de masas, sobre todo la TV. Si en tiempos de Franco, el dicho era ¡Pan y Toros!, hoy deberíamos decir: ¡Futbol y consume lo que puedas!

    Hoy lo que necesitamos es gente intelectual con capacidad de comprender que los trabajadores y demás capas populares tienen que ser protagonistas de su propia liberación, lo que requiere de los buenos intelectuales que se comprometan a ayudar a los que no han tenido oportunidad de adquirir conocimientos ideológicos con base científica, cómo desde la realidad que nos toca vivir es posible generar organización alternativa con una democracia directa de abajo arriba que en su desarrollo se convierta en el verdadero poder democrático, controlandolo todo, el poder producitivo y administrativo. Para ello, es necesario que los intelectuales comprometidos con la revolución emancipadora elaboren un programa antioligárquico que una a los sectores populares y a la pequeña burguesía que también sufre el caos que proboca el poder en manos de la gran oligarquía financiera y monopolista.

    ¡Aspectos fundamentales de la revolución española! salvo los retoques necesarios de adaptación a la nueva realidad económica y productiva, son de plena actualidad.

    Un abrazo

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