Las rebajas de verano de Mariano Rajoy

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Publicado en La Opinión de Málaga el 22 de julio de 2007

 

En lugar de ir a comprarse un par de pantalones en la superficie comercial más cercana, como hace cualquier hijo de vecino, el líder de la oposición ha decidido organizar por su cuenta unos magníficos saldos fiscales para alegrarse el verano.
Al calor de una fiestas populares en Cantabria ha propuesto bajar los tipos de los impuestos de la renta y sociedades y eliminar el de patrimonio, si es que gana las próximas elecciones generales.
La rebaja de impuestos que propone significaría una reducción de unos 21.000 millones de euros en los ingresos públicos, según el actual Ministro de Hacienda, lo que comportaría, lógicamente una importante modificación de la estructura presupuestaria.
¿Acaso es que Rajoy se propone eliminar el actual superávit presupuestario que tanto defienden sus compañeros liberales?
¿O es que quizá se propone reducir en la misma cantidad los gastos públicos?
Debería explicarse porque si se propone esto último estaríamos ante una medida claramente retrógrada. Como es bien sabido,  España está todavía lejos de los niveles de gasto social que garantizan en los países europeos mayores estándares de bienestar, de modo que reducir aún más el gasto social, como en realidad viene sucediendo en proporción al producto interior bruto desde 1993, nos alejaría de Europa.
Podría ser que Rajoy haya asumido la idea liberal según la cual conviene reducir los tipos impositivos porque, llegando a cierto nivel demasiado alto, se puede conseguir mayor recaudación con tipos más bajos. O porque crea que es capaz de incrementar la actividad económica y lograr los mismos o más ingresos con tipos más reducidos.
Pero entonces debería explicar que as tiene dentro de la manga para lograrlo porque cuando gobernó su partido no fueron capaces de conseguir ritmos de crecimiento más altos que los actuales. Y lo que más bien piensa todo el mundo que sabe algo de economía es que las expectativas en los próximos cuatro o cinco año serán de crecimiento económico más bajo o, con mucha suerte, del mismo que el actual.
Y tampoco explica Rajoy cómo es posible que España sea tan singular como para reducir ahora los tipos impositivos cuando en realidad tenemos una presión fiscal (35,6% en 2005)  bastante más baja que la media europea de los 27 (39,9%). Y por supuesto mucho más reducida que la de países más ricos y competitivos como Suecia (51,3%) o Dinamarca (50,3%).
Incluso la presión fiscal sobre el trabajo en España (30,1% en 2005) es más baja que la media europea (35,2%) y que la de los países más avanzados: Francia (42,1%), Irlanda (43,1%) o Suecia (46.4%). Como también ocurre con la presión fiscal sobre el capital y por supuesto también con los tipos máximos del impuesto sobre la renta que quiere reducir Rajoy, que en España son mucho más bajos que los de países como Dinamarca (59% en 2005), Suecia (56,6%), Países Bajos (52%) o Finlandia (50,9%),  que se pueden considerar ejemplares desde el punto de vista de la justicia fiscal.
Como decía más arriba, tampoco explica Rajoy por qué pretende reducir o incluso eliminar los impuestos directos que gravan la renta y la riqueza con mucha mayor equidad, puesto que lo hacen en función de la que tengamos cada uno de nosotros. Y, desde luego, merecería una explicación especial su propuesta de eliminar el impuesto sobre el patrimonio.
¿Le da igual a Rajoy que los ricos que durante años han acumulado (muchos de ellos por el simple expediente de ser hijos de otros ricos) una gran riqueza no contribuyan por esa causa al bienestar de la nación? ¿Rechaza esa idea elemental de justicia fiscal? ¿No sería más lógico, en un país con las desigualdades patrimoniales en aumento que tiene España,  que lo que se propusiera fuese, al revés de lo que hace Rajoy, que el impuesto sobre el patrimonio tuviese algo más de peso?
¿De verdad que a Rajoy le parece justo eliminar el impuesto sobre el patrimonio precisamente ahora que los más ricos han acumulado tantos patrimonios inmobiliarios y financieros gracias al trabajo de los demás y a la contribución del propio Estado? ¿Ese es el  concepto de patriotismo que defiende y que presenta ante los españoles?
El líder del Partido Popular tampoco explica si realmente lo que quiere es bajar efectivamente los impuestos, como promete, o bajar los impuestos de los más ricos, como ya pasó cuando él estaba en el gobierno de Aznar?
¿No sería más sincero su planteamiento si antes de seguir haciendo esas propuestas aparentemente generosas analiza lo que hizo su gobierno? ¿Cómo vamos a creer ahora a Rajoy y al Partido Popular si, después de haber hecho antes las mismas promesas, lo que hizo cuando gobernó fue bajar los impuestos de los ricos y, sin embargo, aumentar la presión fiscal global (del 32,7% en 1995 al 34,5% en 2004), de modo que se pagaron más impuestos, en lugar de menos?
¿En qué quedamos cuando habla la derecha de bajar los impuestos? ¿Por qué no dicen directamente que lo que quieren es aliviar la carga fiscal de los ricos y no la de todos si eso es exactamente lo que hacen cuando gobiernan (y que conste que ahora no me refiero sólo a la derecha del PP porque la que maneja la economía con el PSOE está haciendo justamente los mismo en materia fiscal?)
Los liberales sinceros son mucho más honestos que Rajoy (o que Solbes, esa es la verdad) cuando hablan de impuestos. Dicen claramente y sin engañar a nadie que los más ricos no tienen por qué pagar más,  que son partidarios de que el Estado no intervenga, de eliminar las políticas de redistribución y de solidaridad. Se oponen al Estado de Bienestar porque para ellos, como decía Margaret Thatcher, “no hay sociedad,  sino individuos”. Defienden con honestidad el principio de que cada uno se las arregle como pueda y que el Estado sólo intervenga en situaciones de extrema necesidad. Creen que es mejor que desaparezcan los servicios públicos y las ayudas sociales de todo tipo. Y, en consecuencia, necesitan menos impuestos que cuando se realizan políticas sociales de cualquier tipo que sea orientadas a redistribuir  la renta y la riqueza. Se puede estar o no de acuerdo con estas ideas, pero hay que reconocer que muchos liberales las explicitan y defienden con extraordinario rigor y ejemplar convicción. 
Pero lo de Rajoy es otra cosa. Me temo que sus rebajas fiscales de Rajoy son como esos saldos de tercera que algunos establecimientos poco serios presentan con productos de mala calidad: dan gato por liebre.

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