Cortejo

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La vida no se reduce, no puede ni debe reducirse a criticar a los neoliberales, por mucho que se lo tengan merecido (como doña Esperanza). Es más, yo creo que esa crítica sería mucho más eficaz si dedicásemos más  tiempo a reirnos (aunque no sea de ellos y de ellas) o a contemplar la belleza (¡cuántas veces la echamos de menos sin darnos cuenta de que la tenemos a nuestro lado sin prestarle atención!). Por eso me fascina ver cada noche la Giralda iluminada y, sobre todo, cuando se une a la Luna, como en estas últimas noches, para cortejar a nuestro limonero.
Dejo el testimonio gráfico del cortejo (captado por Lina con la cámara de mi teléfono) y un haiku improvisado de recuerdo:

 

La luna de septiembre
y la Giralda
Pajes del limonero

 

cortejo

La liberal Esperanza Aguirre borra del mapa a quien no piensa como ella

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La presidenta de la Comunidad de Madrid ha enviado una carta a los profesores, plagada por cierto de errores ortográficos y gramaticales, en la que entre otras cosas afirma: «Todos, tanto los analistas de la economía como los responsables políticos, estamos de acuerdo en que para superar esta situación es indispensable que las administraciones públicas ahorren y reduzcan su nivel de gasto y de endeudamiento».
Esa es la forma en que actúan los neoliberales: todo aquello que no cuadra con su opinión no existe. Así engañan a la gente.
Les da igual que quienes piensen y hayan demostrado que reducir el nivel de gasto en época de recesión es suicida sean premios Nobel o dirigentes políticos que sacaron a sus pueblos de situaciones de crisis tan graves o más que la de ahora. Da igual. Si otras ideas o personas no coinciden con sus preferencias, prejuicios o creencias ideológicas basta con darlos por no existentes.
Aguirre demuestra con esta carta no solo que escribe y redacta muy mal sino que es muy inculta o muy mentirosa. Vamos, que lee poco, o solo lo que encaja con sus prejuicios.
Podría haber dicho que la mayoría, los mejores, los más listos, o los más reconocidos… defienden lo mismo que ella. Pero no, tiene que mentir, tiene que invisibilizar y dar como inexistentes a quienes no se identifican con sus propuestas ideológicas. Una manera de actuar no solo intrínsecamente empobrecedora sino que, en mi opinión, es también auténticamente totalitaria porque de ella se derivan resultados muy peligrosos que implican un reparto muy desigual de los derechos y las libertades: si los que piensan diferente no existen ¿cómo se le va a ocurrir a alguien que aparezcan en la televisión, en los debates, en las noticias, que tengan las mismas oportunidades de expresarse o decidir?
Y todo ello sin entrar en la cuestión de fondo de la carta: la presidenta dice que recorta gasto (80 millones de euros) en educación pública para hacer frente a esa situación tan difícil pero la realidad es que por otra parte renuncia a ingresar 90 millones por las ayudas que da a la privada.
Ni ideología ni puñetas: lo que mueve a los neoliberales es favorecer los privilegios de los más ricos que son los que pueden pagarse educación privada y no necesitan de un buen sistema educativo público, aunque así se carguen no solo el bienestar personal sino el capital humano que las empresas productivas necesitan para competir y crear emnpleo y riqueza.

Notas sobre el neoliberalismo

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Mi incansable y brillante amigo José Pérez Oya, economista y alto funcionario jubilado de las Naciones Unidas de gran experiencia como analista económico y de firme compromiso social, me envía unas notas de documentación sobre el neoliberalismo que quisiera compartir para quienes estén interesados en conocer bien lo que está pasando en nuestras sociedades y por qué.

 

Notas sobre el neoliberalismo

 

Permitirme, como viejo economista que soy, que ofrezca algunas sugerencias de lecturas críticas sobre esa nefasta ideología del neoliberalismo , que por desgracia hoy impera en nuestras universidades. El colectivo de nuestros estudiantes aplastados en su capacidad crítica por un profesorado adscrito a un “pensamiento único” implacable y excluyente de cualquier oposición se beneficiaría grandemente de discutir muchos de estos textos.

 

Aunque las capacidades de comprensión lingüística de los estudiantes de nuestras universidades ha mejorado le otorgo prioridad a las obras escritas en español.

 

1-     Aunque es un viejo libro, y por ello mismo difícil de conseguir, es un deber  de justicia iniciar esta nota con el libro de René Villareal:” La contrarrevolución monetarista” publicado en México en el lejano año de 1983 por Ediciones Océano. Es este un libro magnífico cuya lectura sigue siendo hoy muy provechosa.

 

2-     La segunda obra que me complace recomendar es la de Alfredo Eric Calcagno y Alfredo Fernando Calcagno: “ El universo neoliberal; recuento de sus lugares comunes” editado por Siglo XXI (Argentina) en 2006. La demolición que realizan nuestros amigos del castillo de naipes de las construcciones ideológicas de neoliberalismo es ejemplar y en cierto modo definitiva. Su difusión entre los estudiantes de ciencias sociales me parece necesaria y urgente pese a sus más de 500 páginas.

 

     

  1. La tercera obra, que se verá complementada por una edición este mismo año de una puesta al día ampliada, corresponde a Alfredo Eric Calcagno y a Eric  Calcagno, se titula ”Argentina, derrumbe neoliberal y proyecto nacional” es del año 2003 y la difunde “Le Monde Diplomatique” ISBN 987-98731-7-3. Esta obra es de una candente actualidad cuando pensamos en las actuales amenazas que el neoliberalismo hace pesar hoy sobre los países de la Europa periférica como Grecia, Irlanda , Portugal y España. Recomendaría su lectura no solo a los estudiosos de las mal llamadas ciencias económicas si no a todos los que preocupan las ciencias sociales y la política. Tiene la ventaja de su brevedad (poco más de 90 páginas) y no me resisto a citarlo brevemente. Podemos leer en su pg.15:  “ La tercera crisis esencial es la del régimen político. Falta la articulación entre, civilización, nación y política. El neoliberalismo transforma la política en una cuestión de gerencia (gobernanza ,diría mal el que esto cita), solo se trata de administra mejor lo mismo y nada es cuestionable….Ya no está discusión cual es el proyecto de país deseable o al menos el diseño de sus orientaciones generales…ese debate sustancial no existe. Para ello se eleva a la categoría de objetivos a los que son solo instrumentos. Así no se toman como metas la homogeneidad social, la eliminación de la pobreza, la industrialización del país o la autonomía nacional para decidir su futuro. Se presentan como objetivos supremos los que en rigor son instrumentos o metas macroeconómicas, tales como el equilibrio fiscal y de comercio exterior, las aperturas comercial y financiera externas, las privatizaciones y la eliminación de la legislación que establece los derechos laborales.”  Los mismos autores acaban de publicar :”El resurgimiento argentino” que  describe el éxito alcanzado por las políticas seqguidas.
  2.  

 

3-     Es evidente que el acervo de obras in inglés, referente a este tema es muy nutrido. Vienen inmediatamente a mi mente la obras de David Orrell: “Economics ten ways economics get it wrong” (Willey Ontario) que repite muchos de los argumentos mencionados en el libro citado en segundo lugar . Este libro y el de Moshe Adler::”Economics for the rest of us” están escritos en un inglés de fácil comprensión y son muy recomendables.  Igualmente lo son los de Fullbrook: A guide to what is wrong with neoliberalism , el de J. Cassidy: How markets fail y el de Nouriel  Roubini y Stephen Mihm: “Cisis economics” que tienen el enorme mérito de haber previsto la crisis antes de que esta de produjera.

 

4-      De mayor entidad académica son los libros de G. Dumenil  y  D. Levy: The crisis of neoliberalism , así como los de  D. Milonakis y Ben Fine:”From political economy to economics y From economic imperialism to freakonomics”, todos de inspiración marxista. Y en la mísma línea la  excelente,  extensa, reciente  obra de Y. Varaufakis,J. Halevy y N.J. Theocratis: Modern political economics; making sense of post 2008 world. Todas las bibliotecas universitarias deberían disponer de estas obras. Varaufakis acaba de publicar un libro muy bueno barato y de fácil lectura sobre la presente crisis: “The global minotaur “ altamente recomendable.

 

5-     Mención aparte merece el reciente libro de C. Crouch: “The strange non-death of neoliberalism” de fácil y  amena lectura. Esta obra ofrece una perspectiva de la “crisis” muy interesante y certera , aunque alejada de nuestros problemas de europeos periféricos. Su defecto principal es su incapacidad para alejarse definitivamente de “nuestro” sistema y tratar de corregirlo con recetas de moralidad,  o quizás deberíamos decir de moralina. Como subraya Yvon Quiniou la ambición moral corresponde a lo político y no a lo económico instrumental.

 

6-     Aunque el estudio de la lengua francesa está en clara regresión debemos señalar por su utilidad y claridad un tanto cartesianas las obras de Bernard Guerrien: “La theorie neoclassique”, en dos breves tomos y la muy útil y sustanciosa : “Dictionnaire d’analyse economique” del 2002 que merecería una nueva edición. El reciente libro de F. Chesnais: “Les dettes Illegitimes” ,referente a la actual crisis ,es excelente.

 

7-     Mención aparte merece la posibilidad de que muchos estudiosos de la sociedad y la economía puedan acceder a lecturas que se divulgan en internet. Nuestra academia es muy poco pródiga en este tipo de necesarias ayudas. Destacan especialmente las noticias comentadas por los Profesores J. Torres López (Ganas de escribirr) y V. Vavarro en su blog. Ambos realizan una labor muy meritoria pero desgraciadamente muy minoritaria que deseamos cunda en su ciclópeo objetivo. De igual modo ponderamos la difusión por ATTAC de sus críticas a la presente situación. Los estudiosos que dominen el inglés tienen acceso a las interesantes páginas del “ Levy Institute” , de Kansas University , y de la Universidad de Massachusetts.

 

Entre los documentos de esta última fuente me tienta mencionar unas páginas de un reciente artículo de  J. Crotty www.peri.unmas.edu( Working paper 351. Que dice: La crisis “ es la última fase del esfuerzo de décadas ,realizado por las fuerzas de la derecha, para destruir la forma modesta de social democrácia y capitalismo controlado construido en los EE,UU. De los años 30 a los 70.”

¿Amantes de la deuda?, ¿quiénes?

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Publicado en Sistema digital el 2 de septiembre de 2011

 

El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba acaba de afirmar que ha descubierto que hay  «amantes de la deuda y el déficit».

 

Como no se puede referir a la derecha que ha votado con él la reforma constitucional, cabe pensar que hace referencia a quienes nos hemos opuesto a ella pero, si es así, cabe decirle que hace un juicio muy demagógico e injusto.

 

Quienes rechazamos la reforma aprobada por el Partido Popular y el Partido Socialista nos oponemos a que se incorporen en la Constitución un principio neoliberal de estabilidad presupuestaria que no todo el mundo comparte, que se renuncie a un instrumento de política económica que en muchísimas ocasiones se ha mostrado como imprescindible y que se obligue al pueblo español y a nuestro Estado a renunciar a la doctrina de inmunidad soberana que establece que nadie puede forzar a un Estado a pagar su deuda. Pero quienes defendemos esto somos precisamente quienes venimos reclamando políticas económicas que, en lugar de las que aplican quienes ahora reforman la Constitución, no provoquen tanta deuda global sino que sean capaces de generar ingresos productivos sostenibles y evitar la deuda del Estado generando más ingresos públicos.

 

Y quienes hemos rechazado ahora la reforma constitucional que PP y PSOE han puesto en bandeja a los grandes financieros somos precisamente quienes venimos subrayando desde hace mucho tiempo que la desregulación de la actividad financiera, el privilegio de creación de dinero bancario del que disponen los bancos y la complicidad de las autoridades con los grandes poderes financieros estaba generando un crecimiento de la deuda que antes o después hará que salte por los aires la economía internacional.

 

Se confunde Alfredo Pérez Rubalcaba calificando de amantes de la deuda a quienes hemos criticado su voto a favor de la reforma. Somos precisamente nosotros los que, alarmados por el volumen de deuda que se está generando, venimos defendiendo políticas fiscales más equitativas y eficientes que proporcionen más ingresos al Estado en contra de la idea de que el Estado se debe desarmar en el terreno fiscal que ha llevado a eliminar impuestos que ahora se echan en falta; y los que igualmente reclamamos una política de gasto más austera pero justamente en lo que nunca tocan quienes ahora defienden los recortes de gasto público: los privilegios que se conceden a los bancos, a las grandes empresas que más empleo destruyen o a la clase política; el gasto militar o las ayudas a instituciones religiosas como la Iglesia católica.

 

Quienes nos oponemos a la reforma constitucional que se acaba de aprobar somos quienes reclamamos políticas contundentes contra la desigualdad que provocan las que llevan a cabo los que han aprobado la reforma precisamente porque sabemos que ahí se encuentra la causa principal de los menores ingresos a las pequeñas y medianas empresas que crean empleo, de las familias y del Estado, haciendo así que aumente la deuda.

 

Otra cosa es que quienes nos oponemos a la reforma sepamos también que los déficit y la deuda que pueden generar en determinados momentos son, además de un serio problema, un instrumento, tanto para estabilizar la economía en momentos de crisis como para poder financiar la provisión de bienes y servicios singularmente costosos y cuyo disfrute se alarga a lo largo del tiempo.

 

Esto último nos preocupa de una forma especial porque también somos conscientes de que España mantiene déficits muy importantes en materia social respecto a los países más avanzados de nuestro entorno, en educación, sanidad, investigación e innovación, capital social o servicios de bienestar. Déficits que no afectan solo al bienestar de las personas (que ya es mucho) sino que, mientras persistan, impiden que se pueda consolidar el tejido productivo y empresarial capaz de generar el ingreso y el empleo que necesitamos.

 

Pero eso no nos lleva a reclamar solo la deuda y el déficit sin hacen falta para resolver esos problemas, como demagógicamente se quiere hacer creer para descalificar nuestras posiciones, sino también mejores fuentes de ingresos, que no se pueden obtener sino con más igualdad, más justicia fiscal, mejores condiciones de trabajo, mayor productividad  y mejor desempeño empresarial. Algo que no se consigue si la actividad se viene abajo, lo que a su vez solo se puede evitar en momentos como el actual, cuando el gasto privado es insuficiente, sin un fuerte impulso del gasto público.

 

Lo que provocaría más deuda (o una pérdida impresionante de nivel de vida) no serían las políticas que proponemos los críticos de la reforma sino, por el contrario, la propuesta que hace poco hacía el candidato socialista reclamando menos salarios y menos beneficios, es decir, que baje la renta nacional.

 

Y, por último, una cosa es que defendamos que los déficit y la deuda puedan ser un instrumento adecuado o imprescindible en determinados momentos y otra muy distinta que la financiación de esa deuda tenga que ser un negocio de la banca privada, que es lo que vienen a reconocer la reforma constitucional que se ha realizado.

 

De hecho, los problemas que están padeciendo las economía europeas (dejando ahora a un lado el hecho capital de que vienen dados por la crisis causada por la banca privada internacional) no se deben a la cuantía de su deuda sino a que se ha permitido que los especuladores hagan un negocio con ella. El Banco Central Europeo podía haberla financiado sin demasiado problema habiendo evitado la catástrofe que se ha producido, aunque, claro está, de esa forma no habría sido posible que los bancos y los grandes especuladores ganasen los miles de millones que están ganando a costa de ello.

 

Es por eso que el daño mayor de la reforma constitucional no sea la fijación de un techo de gasto más o menos flexible. Como he señalado en otro artículo (Los Trileros Mayores del Reino y la clave de la reforma constitucional), los cambios añadidos a la formulación inicial han hecho que, al final, el compromiso de estabilidad presupuestaria quede tan descafeinado que en realidad casi no van a tener que cumplirlo nada más que los ayuntamientos, si acaso.

 

Lo gravísimo es, como dije al comienzo, el haber cedido de un plumazo un derecho que tiene el pueblo español a dar en cada momento la prioridad que crea conveniente al pago de sus deudas. Y, al mismo tiempo, el declarar que los «créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación». Lo que simplemente significa que se ha impuesto al pueblo español la obligación de renunciar en un momento dado a cualquier tipo de renegociación o reestructuración de la deuda que pudiera aliviarla.

 

Que nadie se engañe. Los amantes de la deuda y quienes la provocan no somos los críticos de Alfredo Pérez Rubalcaba sino quienes generan la desigualdad que la produce, es decir, los que han resultado privilegiados a costa del pueblo español por la reforma recién aprobada.

Razones económicas para rechazar el acuerdo neoliberal entre el PSOE y el PP

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Los dirigentes de los dos partidos mayoritarios españoles siguen pactando la reforma constitucional que muestra su falta total de patriotismo, pues se han vendido sin más ante los intereses del poder financiero y engañan a la población al presentarle su propuesta puramente ideológica para beneficiar a la banca como favorable para todos. He preparado un texto que creo está muy claro para que cualquier persona, aunque apenas tenga conocimientos económicos, entienda la falsedad de sus argumentos y se movilice como pueda contra los dirigentes de estos dos partidos que una vez más traicionan los intereses de la mayoría de la sociedad. Puede leerse aqui.

La rendición neoliberal de Zapatero

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Prometí que no escribiría hasta final de mes pero las medidas que ha propuesto Zapatero en el Congreso de los Diputados no me permiten quedarme en silencio. No solo se rinde con cobardía ante los poderes financieros sino que nos echa a perder el descanso veraniego. Pero no vamos a callarnos, como quizá esperaban.

 

Junto a Alberto Garzón he publicado el artículo Acuerdo PSOE-PP sobre la deuda: un pacto que perjudica a España que puede leerse aquí.

 

También han publicado un comunicado las Mesas de Convergencia:

 

Las Mesas de Convergencia y Acción denuncian el intento de Golpe de Estado económico del PSOE Y PP y reclaman un referéndum vinculante sobre la medida que proponen sobre los déficit públicos

Vacaciones

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La vida a veces es curiosa. Desde hace años (porque se va haciendo madura) dejo de publicar en la web durante el mes de agosto, aunque sea muy raro el año en que no tengo que trabajar durante vacaciones, leyendo o preparando cosas para el curso que viene.

 

Este año me olía que agosto iba a ser movido y decidí no «cerrarla por vacaciones». Y así está siendo. Basta ver que en los diez primeros días hay siete entradas, todas como consecuencia de los problemas financieros que había intuido que se iban a dar.

 

Además de escribir un par de artículos, he contribuido a preparar y difundir comunicados, me han hecho seis o siete entrevistas en radio o televisiones y acabo de terminar la revisión y la introducción de un libro que editará muy pronto HOAC con diversos trabajos en los que intento interpretar la crisis desde una visión humanista. Todo ello, naturalmente, restándole tiempo a mi familia, que recientemente se ha incrementado, por cierto.

 

Y tiene que ser este año cuando alguien introduce un comentario en mi web criticando que no tenga ganas de escribir y calificándome como hipócrita intelectual porque la página está callada por vacaciones, cuando los desahucios y la crisis siguen y los bancos no paran de robar.

 

Así es la vida.

 

Y precisamente porque así es la vida es por lo que he decidido rectificar y despedirme de todos mis lectores y lectoras hasta finales de mes, salvo que ocurra algo gordo, que podría ocurrir. Creo que es la mejor respuesta que puedo darle a quienes me hacen ese tipo de críticas. Así llevarán razón por unos días.

 

¡Feliz verano! Y como despedida dejo este video con la intervención de Alberto Garzón en el programa de Televisión Española 59 segundos

 

El disparate económico de Rubalcaba

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El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba acaba de proponer un pacto entre sindicatos y patronal para reducir los salarios y los beneficios, una propuesta que a mí me parece que solo llevaría a que la economía española fuese a peor si se llevase a cabo.

Trataré de explicar lo más breve y sencillamente posible por qué creo que lo que afirma Rubalcaba es simplemente un dislate.

El valor monetario de todo lo que se produce en una economía conforma el llamado Producto Nacional (dejaré ahora de lado el hecho importante de que, al centrarse solo en valores monetarios, no se mide el producto que no tenga expresión monetaria, como el que se genera, por ejemplo, mediante el trabajo doméstico).

Inmediatamente que se genera, ese producto se convierte en renta por su mismo valor.

Esta renta es el total de los pagos que se han debido realizar a los factores que ha sido necesario utilizar para obtener el producto. Los factores que se suelen utilizar para producir los bienes y servicios son los recursos naturales, el trabajo y el capital (el capital físico -maquinarias, instalaciones…- y el capital financiero).

El pago de los recursos naturales se llama en economía renta, el del trabajo sueldos y salarios (que incluyen los que se perciben directamente más las cotizaciones sociales) y el pago por la utilización del capital es el tipo de interés (en los cursos de economía se demuestra fácilmente que la retribución del capital físico tiende a ser igual a la del capital financiero).

Sin embargo, para simplificar podríamos resumir esos diferentes pagos en dos grandes conceptos: los sueldos y salarios (retribución del trabajo en todas sus modalidades) y rentas del capital o beneficios (incluyendo tanto las rentas del capital como las de la tierra o recursos naturales). Y más concretamente, los beneficios así entendidos se denominan excedente de explotación bruto porque es la retribución final que perciben los propietarios del capital en todas sus formas una vez que se ha hecho frente a todos los costes de la producción (que o son sueldos y salarios u otros conceptos que en realidad son también rentas del capital).

Lo que acabo de decir lleva a dos ideas fundamentales y que a veces, como ahora con la propuesta de Rubalcaba, se ocultan para engañar a la gente:

– La primera es que la producción y la distribución de la renta se producen al mismo tiempo. Como he dicho, para producir es necesario retribuir en el mismo momento en que se produce a los propietarios de los factores (a los trabajadores o a los propietarios del capital), así que al producir se está ya repartiendo de una manera u otra el ingreso. Esto es importante porque los políticos que no quieren poner sobre la mesa el problema de la desigualdad suelen decir «primero hay que producir la tarta y luego repartirla, así que dediquémonos ahora a producir que cuando hayamos producido ya repartiremos». Como acabamos de ver, eso puede ser cierto en repostería pero no en economía.

– La segunda idea es que, dado un determinado volumen de producción, si sube la «parte salarial» bajan los beneficios y si baja suben los beneficios. Es verdad que puede ocurrir que una parte de los salarios y de los beneficios vayan al Estado y que éste puede corregir el reparto inicial, pero eso será, si se produce, en segunda instancia (por eso llamamos a esa acción del Estado re-distributiva) y por eso no cambia lo que acabo de decir. Lo que no puede ocurrir, pues, es que suban al mismo tiempo los salarios y los beneficios, o que ambos bajen si se mantiene igual el volumen de producto

Por tanto, si Rubalcaba propone que bajen los salarios y los beneficios solo puede estar proponiendo dos cosas:

a) que baje el producto a generar y, por tanto, el ingreso total, lo cual es una barbaridad en la situación en la que estamos (otra cosa es que debamos obtener nuevos ingresos pero no de las actividades económicas hasta ahora dominantes, pero de este asunto no me puedo ocupar ahora), o

b) que trabajadores y propietarios del capital renuncien a una parte de sus ingresos para dárselos al Estado, lo cual no tiene mucho sentido hoy día y, además, en términos económicos no cambia lo anterior porque, más tarde o más temprano, o van a salarios o van a beneficios.

Pero la propuesta de Rubalcaba resulta aún más delirante, sobre todo, si se tiene en cuenta el papel que tienen los salarios y los beneficios en la economía.

Con independencia de otras consideraciones de equidad o de discurso alternativo, en economías como las actuales, ambos son fundamentales.

Los salarios lo son no solo porque constituyen el único ingreso y, por tanto, la única fuente de satisfacción de necesidades de los trabajadores, sino también porque es fundamentalmente con los salarios con lo que se puede comprar la producción que realizan las empresas. Imaginen por un momento el sueño de los empresarios torpes -salarios muy, muy reducidos-: ¡no podrían vender sus productos!

Eso fue lo que el célebre Henry Ford contestaba a sus colegas cuando le reprochaban que hubiese aumentado el sueldo de sus trabajadores: «todos los capitalistas del mundo juntos -decía- somos insuficientes para comprar todo lo que producimos. han de comprarlo nuestros trabajadores».

Es verdad que ocurre, como señaló el economista polaco Michael Kalecki, que los empresarios a veces prefieren tener menos beneficios imponiendo desempleo y, por tanto, bajos salarios, porque así tienen más poder político. Por eso es importante entender que cuando la gran patronal reclama recortes salariales no está buscando que la economía funcione mejor sino tener más poder.

Por otro lado, los beneficios también son fundamentales en las economías capitales en las que se encuentra Rubalcaba y todos nosotros porque sin ellos no habría empresarios (grandes o pequeños) ni ahorradores que arriesgaran su capital (físico o financiero). Y, por tanto, sin beneficios no habría producción (me refiero, como he dicho, a lo que pasa hoy día en nuestras economías, no a lo que pudiera ocurrir si el sistema económico fuese otro, como yo desearía, por cierto, pero eso es otro asunto que no puedo desarrollar aquí).

Pues bien, es fácil comprobar entonces que la propuesta de Rubalcaba es un dislate porque lo que viene a proponer es que disminuyan los dos motores de los que hoy día depende el funcionamiento de la economía: si la llevara a cabo bajaría la demanda y con ello la producción y aún más los beneficios, y al bajar los beneficios bajarían el empleo, los ingresos, la producción… en un círculo vicioso fatídico.

¿Quiere eso decir qua hay que dejar las cosas tal y como están?

De ninguna manera. Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo hacemos otra propuesta diferente en un libro titulado HAY ALTERNATIVAS que saldrá publicado a mediados de octubre.

Nosotros creemos que los gravísimos problemas que la economía mundial y la española en particular padecen hoy día tienen su origen en una distribución de la renta que se manifiesta en tres dimensiones principales: bajos salarios, bajos beneficios de la actividad empresarial productiva que crea empleo y elevadísimos beneficios de la actividad financiera, de la especulativa y de las grandes empresas con poder de mercado que en lugar de crear riqueza y empleo los destruyen.

En los últimos años la participación de los salarios en el total de la renta ha bajado mucho. Eso es justamente lo que ha provocado que la producción de bienes y servicios sea insuficiente y que, al mismo tiempo, haya tanto desempleo y en aumento, y tanta gente en el mundo que no puede satisfacer sus necesidades básicas.

La caída de la participación de los salarios en la renta nacional en España ha sido de unos diez puntos en la última década a pesar de que ahora hay unos cinco millones más de trabajadores ocupados, y de unos 13 puntos desde 1976.

Por otro lado, y tal y como he dicho antes, eso ha tenido un efecto paralelo: el incremento de los beneficios o del excedente bruto.

Pero el problema que ha ocurrido es que la gran parte de ese beneficio no se ha dirigido a la extensión de la producción de los bienes y servicios que satisface las necesidades sociales porque los salarios bajos generan insuficiente demanda y eso ha impedido obtener en la actividad productiva la misma rentabilidad que proporciona la inversión financiera (que, a su vez, se ha privilegiado gracias al poder político de la banca que es la que anima este proceso). Y es por eso que podemos afirmar que los salarios escasos han provocado una deriva de los capitales hacia la inversión financiera y especulativa que ha terminado por generar la crisis en la que estamos.

Nuestra opinión es que efectivamente es imprescindible un Pacto de rentas en España pero no para empobrecer a todos, como ocurriría si se aplica la idea de Rubalcaba, sino para crear más actividad del tipo de realmente necesita la sociedad española.

Concretamente, proponemos que se acuerde que los salarios recuperen en un periodo razonable de cinco a siete años, su nivel de participación en la renta nacional más alto de la época democrática y que se adopten medidas para que eso no se traduzca en menos beneficios para las empresas que creen empleo dedicándose a desarrollar un nuevo modelo productivo más sostenible y eficiente. Lo cual se puede conseguir mediante acuerdos de incremento de la productividad.

Lógicamente, eso ha de llevar consigo medidas que recorten las rentas financieras y que penalicen el uso especulativo y financiarizado del ahorro y, al mismo tiempo, otro aspecto esencial al que no parece que se haya referido Rubalcaba: la dotación del capital social que se necita para que trabajadores y empresarios productivos pueden fomentar la productividad y un nuevo modelo de producción y consumo. Para lo cual es necesario más gasto público y social, al menos el equivalente al que tienen los países de nuestro entorno.

Somos plenamente conscientes de que para que se pueda llevar a cabo una propuesta de esta naturaleza es necesario cambiar más cosas: la correlación política de fuerzas para que los banqueros y grandes empresarios no impongan su lógica especulativo al resto de la sociedad y, por supuesto, al resto de las empresas; la actitud de los sindicatos y de los trabajadores hacia las empresas para que dejen de creer que el enemigo es la empresa o los empresarios cuando en realidad lo es un tipo concreto de empresario que es enemigo de la gran parte de la clase empresarial, de la pequeña y mediana que es la que crea empleo; y también la actitud de los empresarios hacia los sindicatos, hacia la negociación y hacia el sector público; el funcionamiento de las administraciones públicas que ha de ser más ágil y eficaz; y, en general, la actitud de toda la población, que debe desembarazarse de los valores individualistas y pasivos que ha inculcado la política y la cultura neoliberal.

En cualquier caso, podremos matizar y concretar nuestra propuesta más adelante pero lo que quiero ahora poner de relieve es que moderar salarios, como propone Rubalcaba, es una medida que proponen los neoliberales que aumenta el poder político y los beneficios de los grandes propietarios pero que, como estamos viendo en otros países y en el nuestro desde hace años, lo hace a costa de generar menos actividad económica y menos empleo y ambos de peor calidad, lo cual es especialmente nefasto en momentos de recesión como los actuales. Y, al mismo tiempo, que disminuir beneficios sin matizar que los que hay que disminuir son los de la banca, los de las grandes empresas que destruyen empleo y tejido productivo y no los de las pequeñas y medianas que crean empleo, y que limitarse a proponer que disminuyan sin poner en marcha propuestas para que aumente la productividad, para lo cual es preciso que aumente nuestro gasto público, es otra barbaridad. Y que si, para colmo, lo que se propone, como hace el candidato socialista, es hacer ambas cosas a la vez la propuesta se convierte ya simplemente en un dislate.

Comunicado ante la subida de la prima de riesgo española y las actuaciones del Banco Central Europeo de Mesas ciudadanas de convergencia y acción, DRY, CEPS, Forum Feminista y ATTAC España

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LA SUBIDA DELA PRIMA DE RIESGO ESPAÑOLA Y LAS ACTUACIONES DEL BANCO CENTRAL EUROPEO LAS ORGANIZACIONES FIRMANTES
DENUNCIAMOS:
1. Que el aumento en la prima de riesgo que encarece la financiación de la deuda pública española, y de otros países europeos, es exclusivamente el resultado de operaciones especulativas y que no responde a la situación objetiva de la economía española.
2. Que una gran parte de esas operaciones especulativas se llevan a cabo con dinero prestado a bajísimo interés por el Banco Central Europeo a los bancos privados con el fin de que éstos financien a las empresas y consumidores.Y todas ellas gracias a la falta de control y regulación de los mercados que consienten las autoridades europeas y nacionales.
3. Que esas operaciones proporcionan una gran rentabilidad a estos bancos y a los fondos que las llevan a cabo pero suponen un coste elevadísimo para nuestra economía. Y que éste recae sobre las clases trabajadoras y de modo muy particular sobre las mujeres, pues la reducción de gasto social y la pérdida de impulso de las políticas de igualdad les viene afectando especialmente.
4. Que esta especulación financiera es la causante de la crisis y la que hace que, en lugar de poder salir de ella, las economías europeas se encuentren cada vez más cerca del desastre.
5. Que es un imperativo ético acabar con estas operaciones especulativas que destrozan riqueza y condenan a los pueblos a sufrir daños innecesarios.
6. Que para acabar con el problema de la deuda que originalmente ha provocado la crisis generada por la banca internacional no es suficiente con que el Banco Central Europeo realice compras de deuda de vez en cuando, como viene haciendo, sino tomar otras medidas de mayor calado pero hoy día absolutamente imprescindibles como:
a) Establecer tasas disuasorias sobre esas transacciones financieras,
b) Auditar la deuda de los diferentes estados para rechazar el pago de la que se considere odiosa o ilegítima, reformar el mercado europeo de deuda para evitar la presencia de especuladores y poner en marcha un mecanismo permanente de financiación de los estados en las mismas condiciones en que se financió a los bancos que provocaron la crisis.
c) Y, si fuese necesario, imponer controles de capital para impedir que los especulativos pongan en peligro el proyecto europeo, la estabilidad económica y el bienestar social.
Reclamamos la puesta en marcha inmediata de este tipo de medidas y llamamos a la ciudadanía a manifestarse en contra de la pasividad y la complicidad de los gobiernos ante los especuladores financieros y a abrir un debate ciudadano, plural y democrático sobre las nuevas formas en que Europa puede liberarse de la tiranía de los mercados y del terrorismo financiero.
MESAS CIUDADANAS DE CONVERGENCIA Y ACCIÓN   DRY  CEPS  FORUM FEMINISTA  ATTAC ESPAÑA