Liberales: Defienden el mercado, pero no la libertad

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Publicado en eldiario.es el 1 de mayo de 2017

La última salida de la política de Esperanza Aguirre permite reflexionar también sobre el sentido y el significado real que tiene el liberalismo económico contemporáneo, y no sólo en nuestro país.

Esperanza Aguirre, y quienes la han rodeado, se presentaba a sí misma como la expresión de la política liberal más auténtica, como una Thatcher española capaz de darle la vuelta a la sociedad y a la ideología dominantes. Y a su alrededor se han cobijado en los años en que ha estado en el poder los liberales más preclaros de la vida social española, intelectuales, catedráticos, inversores, grandes empresarios y jóvenes delfines, todos ellos predicadores de la “libertad de mercado” y enemigos acérrimos de todo tipo de intervencionismo público y estatal (del cual, por cierto, obtienen buenas rentas la inmensa mayoría de ellos).

Los seguidores de Esperanza Aguirre y ella misma han sido los más vibrantes defensores del mercado como mecanismo supremo de solución de todos los problemas económicos. Y lo curioso es que esa defensa exacerbada del mercado se ha conseguido equiparar (es verdad que no sólo en España y en el entorno de Esperanza Aguirre) con la defensa de lo eficiente, de la máxima competencia y, lo que todavía resulta más increíble, de la libertad. Sigue leyendo

La Economía, un fraude no tan inocente

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Publicado en diario.es el 24 de abril de 2017

El último libro del gran economista John Kenneth Galbraith se tituló La economía del fraude inocente. Afirmaba en sus páginas que era un fraude porque “rinde un servicio sigiloso a ciertos intereses particulares” y lo calificaba generosamente como inocente porque, en su opinión, “la mayoría de los que lo perpetran no se sienten culpables”.

Por muy marcada que sea la aureola de grandes científicos que tienen los economistas de mayor impacto mediático, lo cierto es que casi siempre terminan dando gato por liebre a la opinión pública, produciendo mucha confusión y, a la postre, logrando lo que se busca, que la gente crea a pie juntillas lo que le dicen y dé por buenas las políticas que en realidad menos le convienen.

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¿Quién resarce ahora a las víctimas de Mercedes Alaya?

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Publicado en ctxt.es el 22 de marzo de 2017

Como es bien sabido, la jueza Alaya emprendió hace años una cruzada judicial basada en la idea preconcebida de que en torno a ciertos dirigentes del Partido Socialista andaluz se había organizado una trama de corrupción y favores que habría supuesto malversación de dinero público por miles de millones de euros.

La cruzada tuvo algunas características notorias:

a) Multitud de imputaciones basadas en simples juicios de intenciones.

b) Defectos formales muy frecuentes y decisiones surrealistas, como responsabilizar solo a unos pocos dirigentes socialistas de urdir en la sombra y con delictiva intención lo que se incluía abiertamente en unos Presupuestos de la Junta de Andalucía elaborados y discutidos por numerosísimas personas y aprobados ampliamente en el Parlamento andaluz.

c) Imposición de fianzas astronómicas a personas que era público, notorio y fácilmente comprobable que no se habían enriquecido y cuyos patrimonios eran casi siempre ínfimos e incluso ridículos en relación con el tipo de conducta criminal que se les achacaba. Fianzas y embargos, que posteriormente anulaba la Audiencia en su gran mayoría.

d) Publicación de los autos más conflictivos justo en momentos de clarísima significación política, cuando más daño se podía hacer al Partido Socialista y más ventaja se proporcionaba a su gran adversario, el Partido Popular. Un partido éste último que incluso adelantaba en ocasiones los contenidos de los autos, como ocurrió justo en el instante en que tomaba posesión un nuevo gobierno andaluz en septiembre de 2013.

Gracias a esa cruzada (o cacería) político-judicial, en casi toda España se ha instalado la idea de que Andalucía es una tierra corrupta y gobernada por sinvergüenzas que han robado como nadie lo ha hecho. Un juicio que me revuelve las tripas como andaluz porque la corrupción que se ha podido dar en Andalucía (que no puedo ni voy a negar, sino que, al revés, procuro combatir con todos los medios que tengo a mi alcance porque me produce indignación y asco) no llega ni a las rodillas de la que ha urdido el Partido Popular en muchas partes de España o los nacionalistas de derechas en Cataluña.

Creo que he demostrado desde hace años que soy una persona de criterio libre e independiente y que critico a quien tengo que criticar cuando me parece que debo hacerlo. En mi web pueden leerse los numerosos artículos en los que he criticado al PSOE o a sus dirigentes, incluso a Susana Díaz, cuando he creído que no hacían todo lo que a mi juicio (no sé si con razón o sin ella), se puede hacer para erradicar en Andalucía la plaga de la corrupción, o cuando creí que dejaban injustamente “tiradas” a personas con derecho a que se presuma su inocencia.

Pero que yo haya criticado y vaya a seguir criticando al PSOE o a sus dirigentes cuando crea que debo hacerlo, o que esté más o menos de acuerdo con sus políticas, es una cosa y otra es admitir la infamia política que se ha cometido con actuaciones como la de esa jueza.

En estos últimos años ha imputado y le ha puesto fianzas desorbitadas, es decir, ha deshonrado y puesto a los pies de los caballos y sometido al escarnio público, a personas cuya causa ha terminado siendo por fin archivada.

Podría mencionar a varias de ellas, pero no quiero traer nombres aquí porque ya han sufrido bastante. Además, están en los medios y cualquiera puede saber a quién me refiero. Entre ellas están empleadas y empleados públicos de a pie, hasta entonces conocidos solo por su buen hacer, personas honestas a los que la jueza envolvió en una pesadilla que ha supuesto años de depresiones, de sentirse injustamente avergonzadas, de sufrimientos familiares y de dolor personal inmenso. Buenas personas a las que ahora el miedo y la inseguridad en ellas mismas es tan grande que ya nunca jamás volverán a ser lo que fueron ni a disfrutar de sus capacidades. Y que no van a poder recuperar su buena fama porque su nombre y toda su carrera administrativa han sido vilipendiados y siempre quedarán vinculados a hechos deshonrosos en las redes sociales.

Solo voy a mencionar a una de esas personas cuya causa se archiva ahora porque precisamente ella misma me comentó el calvario tan claramente injusto e infundado que estaba pasando. Y, sobre todo, porque me parece que se trata de una persona significativa y ejemplar.

Me refiero a Gonzalo Fuentes, presidente del comité de empresa del hotel AC Hotel Málaga Palacio y responsable de relaciones institucionales de la Federación de Servicios de CCOO. La jueza lo imputó, le puso una fianza, si no recuerdo mal de 60.000 euros (el fiscal le pedía 484.000), y embargó uno o dos locales de Comisiones Obreras para hacerle frente.

Más de tres años después, otra jueza ha archivado la causa y en su auto dice, refiriéndose a Gonzalo y a otros en su caso, algo que es terrible, por mucho que pueda alegrar el que por fin se haya reconocido: “lejos de poder ser consideradas delincuentes, podrían ser consideradas ‘víctimas'”.

¿Cómo puede darse por bueno que la jueza Alaya haya hecho “justicia” a base de crear víctimas?

Y, sobre todo, ¿quién resarce ahora el honor de Gonzalo y el de las otras personas como él cuyas causas, por fin eso sí, se van archivando? ¿Quién vuelve atrás sus lágrimas y las de sus familiares? ¿quién los consuela del dolor pasado, de la frustración y del sufrimiento? ¿quién explica ahora a sus hijos que no ha sido nada, que solo fue una pesadilla? ¿quién les quita el miedo y la vergüenza que han sentido? ¿quién les devuelve la felicidad y la paz en que vivían?

Yo me siento impotente pues no puedo hacer nada ante eso, salvo no callarme. Y enviarle un abrazo a Gonzalo, a quien conozco desde hace años como una persona que ha dedicado toda su vida a trabajar mucho y modestamente y a defender honesta y generosamente a las clases trabajadoras. Y desearles a quienes todavía siguen en este infierno sin tener responsabilidad que se termine pronto su pesadilla. Y pensando en todos ellos, solo quiero citar y desear suerte a alguien en particular porque me parece que es una persona honesta, que es sabido que nunca se ha enriquecido con la política y que me consta que sufre de una manera especial, por su pasada condición de presidente de todos los andaluces, José Antonio Griñán. Cualesquiera que sean los desacuerdos políticos que haya tenido o pueda tener con él, está por encima mi convicción de que es una persona honesta y que nunca se ha beneficiado económicamente de su actividad política, a diferencia de tantos otros que le señalan con el dedo. Le deseo suerte y, simplemente, que se haga Justicia con él, y con todos los demás que se encuentran en la misma situación, lo más pronto posible.

Las mentiras del PP sobre el impuesto de sucesiones

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Publicado en eldiario.es el 13 de marzo de 2017

Hace unos meses, cuando pasaba por delante del Ayuntamiento de Sevilla me abordó una señora que formaba parte de un grupo situado junto a un stand de propaganda del Partido Popular. Me pidió amablemente que firmara para “acabar” con el impuesto de sucesiones en Andalucía y cuando le dije que era imposible que se acabara con él solo en Andalucía, por la razón que señalaré más abajo, me siguió dando una serie de argumentos que fui rebatiendo lo más educadamente que pude. Cuando ya no tuvo ninguno adicional se limitó a decirme que había que suprimirlo porque “Susana es una ladrona que se queda con el dinero de los andaluces”.

Ante semejante “argumento” decidí que era mejor no seguir y me alejé de uno de los muchos grupos de militantes del PP que han difundido en toda Andalucía una campaña magníficamente programada y muy eficaz contra el impuesto sobre sucesiones.

Digo que ha sido una campaña muy eficaz porque me consta que ha convencido a miles de personas de que el impuesto sobre sucesiones es injusto, muy elevado, que solo lo pagan la generalidad de las clases y medias y trabajadoras y, para colmo, que Andalucía es el único territorio en donde se utiliza “para robar” a la gente. Algo sorprendente si se tiene en cuenta que este impuesto es centenario, que existe desde hace muchos años en los países más avanzados del mundo y que siempre se ha considerado como uno de los instrumentos más efectivos de la historia para luchar contra los privilegios de cuna y para hacer que las sociedades sean más equitativas y las economías más eficientes. De hecho, el propio Partido Popular ha realizado varias reformas fiscales con mayoría absoluta y, a pesar de que podría haberlo eliminado o modificado, lo ha mantenido siempre.

Nadie puede censurar que un partido critique la política fiscal de un gobierno y yo no tendría nada que objetar a esta campaña del PP (y de algunos de sus economistas de referencia) si no fuera porque está plagada de mentiras que deberían hacer enrojecer y sentir vergüenza de decirlas en una sociedad mínimamente culta y democrática y en la que se pidiera rendición de cuentas a los representantes políticos y a los personajes públicos.

Voy a señalar a continuación las mentiras más importantes y las que he podido comprobar que han servido para engañar a muchas personas de buena fe que no están al día de las leyes fiscales y de lo que de verdad ocurre con los impuestos. Y me voy a referir a las mentiras económicas, dejando a un lado las mucho más burdas y vergonzosas que el PP ha difundido a la hora de convocar los actos de protesta. Sirva de ejemplo la diferente redacción de la convocatoria de una manifestación que muestro en el recuadro de abajo y en el que, además de las mentiras económicas, se comprueba el impresionante ejercicio de demagogia que supone convocarla solo para para protestar por el impuesto (en los grupos de personas de más alto nivel adquisitivo) o mezclando las churras del impuesto con las merinas del recibo de la luz (en los que están personas que se sabe tienenca de menor nivel económico).

LAS MENTIRAS DEL PP

– “El impuesto sobre sucesiones que hay en Andalucía es un impuesto antiguo que no existe en otros lugares”.

Es falso. El impuesto existe en 27 de los 34 países más ricos del mundo (OCDE).

– “El impuesto sobre sucesiones afecta a todos los andaluces”.

Es falso. En 2016, solo 3 de cada 100 andaluces tuvieron que hacer la autodeclaración de este impuesto. Es decir, 255.009 personas de los 8,4 millones que residimos en Andalucía. Sigue leyendo

Niña de la guerra y mensajera contra los nazis: la vida de película de Toti Vega

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Recomiendo leer el reportaje que ha publicado eldiario.es sobre Toti Vega, mi antigua vecina (pared con pared) de El Palo, en Málaga. Una auténtica heroína que luchó contra el nazismo y el franquismo. He conocido a muy, muy pocas personas tan cariñosas como ella y su marido, Paul Mandeville, tan comprometidas y tan dispuestas a hacer lo que haga falta para que el mundo sea mejor, más justo, más pacífico y más  amoroso. Como ella dice, “los besos no se ahorran” así que desde aquí les mando un montón bien grande a los dos.

Para leer el reportaje pinchar en la foto

Holanda (también) al borde del abismo

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Publicado en Eldiario.es el 8 de marzo de 2017

A primera vista, los datos macroeconómicos de Holanda son bastante positivos tras unos cuantos años de políticas de austeridad: el paro es del 5,4%, el déficit público del 1%, la deuda pública representa el 63% del PIB y la cuenta exterior registra casi un 10% de superávit. Aparentemente, todo un éxito.

Pero detrás de ellos hay un panorama muy negro que ha producido cambios políticos y auténticos demonios que están a punto de salir plenamente a la luz en las elecciones generales del próximo 15 de marzo. Así lo advierte el profesor de economía e investigador holandés Servaas Storm, en un artículo en el que se pregunta si Holanda será la próxima pieza del dominó europeo que caerá (Will the Netherlands be the next domino to fall?).

Storm señala que, detrás de esos grandes números, hay otros que reflejan lo que de verdad va a marcar el futuro de ese país. Según ha señalado el propio banco central holandés, si a la tasa de paro oficial se le suman los trabajadores desanimados que ya no buscan trabajo y los que trabajan a tiempo parcial contra su voluntad, porque quisieran trabajar más horas, el paro sería tres veces mayor que el oficial, el 16%. E indica Storm que el porcentaje de empleos seguros ha caído del 56,8% en 2008 al 30,5% en 2015 y que el empleo temporal ya supera el 20% del total.

¿Qué ha pasado en Holanda en realidad?

En ese país gobierna una especie de gran coalición entre el centro derecha y la antigua socialdemocracia que viene aplicando las políticas de austeridad europeas. Dejándose llevar por la locomotora alemana y gracias a la política monetaria del Banco Central Europeo, la economía alemana ha salido adelante con un notable superávit. La austeridad ha aumentado el beneficio de las grandes empresas y la actividad económica pero a costa de deteriorar el mercado y las condiciones laborales, como acabo de señalar, y de reducir enormemente el gasto social en educación, salud, viviendas sociales, I+D, atención a personas mayores e infancia, protección ambiental…. La consecuencia, en paralelo con el aumento del beneficio empresarial, ha sido la caída en el ingreso de las clases medias y bajas, la pérdida de derechos y prestaciones sociales, un gran descontento ciudadano que incluso se manifiesta en el gran incremento de las enfermedades mentales y en consumo de antidepresivos,  e incluso en el riesgo de que la economía se deteriore pronto por la debilidad del mercado interno. Tanto es así, que hasta el banco central holandés está reclamando que suban los salarios (como dice, Storm, debe ser el único banco central en el mundo que pide eso hoy día).

En las encuestas que se vienen realizando la izquierda más alternativa (el Partido Socialista y el Partido Verde) sube un poco (especialmente el segundo) pero no lo suficiente, mientras que el centro-izquierda se derrumba por el hundimiento de la socialdemocracia después de haberse convertido en ejecutora de las políticas de recortes que han generado el gran descontento de las clases medias y trabajadoras. Solo la extrema derecha avanza y será el neofascista Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad (PVV), quien con toda probabilidad va a ganar las próximas elecciones.

Así lo vaticina Servaas Storm, aunque éste cree que será prácticamente imposible que pueda gobernar y que, por tanto, lo más seguro es que se produzca una situación que cueste mucho tiempo resolver (quizá como ocurrió en España). Pero al final, dice Storm, la coalición hasta ahora gobernante seguirá siendo el pivote de la política holandesa y se seguirá aplicando nuevas medidas de austeridad que irán aumentando el descontento y el apoyo de cada vez más población a la extrema derecha. Y lo que es más relevante: las ideas xenófobas de Wilders, sus propuestas no solo contra el euro sino contra Bruselas y el Banco Central Europeo, es decir, contra la propia Unión Europea, a medio plazo se irán extendiendo y acomodándose en la agenda holandesa y europea y, de manera inmediata, su victoria dará alas a los partidos neofascistas que defienden lo mismo en Francia e Italia.

Las políticas de austeridad ya trajeron el nazismo y las calamidades que vinieron tras él a la Europa de los años treinta del siglo pasado. Y ahora la codicia de las oligarquías europeas, la incompetencia y la ceguera ideológica de nuestros gobernantes y, lo que es peor, su complicidad con los grandes grupos de poder, nos están poniendo, a todos y no solo a Holanda, al borde del mismo abismo.

Las izquierdas, mientras tanto, se miran el ombligo y discuten entre ellas si se trata de galgos o podencos.

¿Tiene el Papa un problema con la economía o lo tienen los liberales?

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Publicado en ctxt.es el 2 de marzo de 2017

Sería vanidoso por mi parte que yo tratara de defender nada más y nada menos que al Papa de Roma frente a quienes le critican. Como se decía en el viejo catecismo del Padre Astete, Doctores tiene la Santa Madre Iglesia para contestarles.

Pero, dado que no he leído a ningún economista más versado que yo que comentara el asunto, me atrevo a entrar en el debate para romper una lanza en favor del jesuita argentino que ahora ocupa la silla de San Pedro.

La cuestión es que, hace unos días, el Papa dijo una frase muy rotunda en la improvisada homilía de una Misa que celebró en su residencia particular (normalmente, el texto completo de las homilías papales se publica en la web del Vaticano pero ésta no aparece allí, de momento, aunque se han hecho eco de ella multitud de medios de muy diferente ideología (por ejemplo, aquí).

Según la agencia de noticias Reuters, el Papa Francisco dijo: “Hay algunos que dicen ‘yo soy muy católico, siempre voy a misa, pertenezco a esta asociación y la otra’ pero también deberían decir ‘mi vida no es cristiana, no le pago a mis empleados salarios justos, exploto a la gente, hago negocios sucios, lavo dinero”. Eso es una doble vida. Hay muchos católicos que son así y son un escándalo. Cuántas veces hemos escuchado decir a la gente ‘para ser católico como él, mejor ser ateo'”.

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Nota sobre la nueva réplica de Juan Ramón Rallo a mis artículos

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El profesor Juan Rallo ha tenido de nuevo la amabilidad de dedicar su tiempo a contestar (Dinero, inflación y liberalismo: nueva réplica a Juan Torres) a los comentarios que yo hice a su primera réplica (Insisto: la tesis liberal sobre el crecimiento del dinero y la inflación es falsa. Respuesta a la réplica de J.R. Rallo) Me limito ahora a agradecérselo y a señalar unas simples matizaciones para cerrar el debate porque creo que ya no da para mucho más sin que cada uno de nosotros repita posiciones teóricas ya hace mucho tiempo asentadas en las diferentes escuelas de análisis económico.

– No voy a entrar en la discusión sobre etiquetas porque creo que eso es algo que casi no aporta nada al conocimiento. Es evidente que dentro de las más grandes corrientes económicas hay enfoques y puntos de vista singulares que, en mayor o menor medida, se separan de su núcleo central. Lleva razón el profesor Rallo, y no tengo el menor inconveniente en aceptarlo así: dentro del liberalismo entendido de la manera más genérica, como yo lo mencioné, hay a su vez diversas corrientes y perspectivas de análisis, no solo  en relación con el análisis de la moneda o los precios, sino en otras muchas materias o incluso en cuanto a la más o menos deseable presencia del Estado: no todos los liberales, por ejemplo, son anarcocapitalistas que reclaman la desaparición más completa posible del Estado.

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