¿De quién es Gibraltar?

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Mientras nos distraen con un aparente conflicto de soberanía, los delincuentes financieros y los militares a su serrvicio se sdueñan de Gibraltar. De esto escribo en mi artículo de hoy en El País. Puede leerse aquí.

¿De quién es Gibraltar?

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Mientras nos distraen con aparentes conflictos soberanistas los delincuentes financieros y los militares a su servicio se adueñan de Gibraltar. De eso escribo en mi artículo de hoy en El País que puede leerse aquí.

¿Desear la muerte del adversario?

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A riesgo de ser vapuleado dialécticamente como ya me ha ocurrido en otras ocasiones, no quiero dejar de comentar la polémica y las críticas que ha desatado un comentario que he realizado en mi cuenta de twitter.

Como es sabido, la subdelegada del gobierno en Madrid ha sufrido un accidente de moto y se encuentra hospitalizada con pronóstico grave. Pues bien, poco después de que se conociera esa noticia alguien me envió el comentario que realizó en Twitter una persona que se define como de izquierdas y comunista. Dijo lo siguiente: “No soy creyente, pero ahora mismo rezo para que Cristina Cifuentes muera”. Sigue leyendo

¿Se recupera Europa?

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Publicado en Público.es el 15 de agosto de 2013.

Los medios de comunicación coinciden en afirmar que los últimos datos de EUROSTAT indican que Europa sale de la recesión y que su economía se recupera por fin, dado que las estadísticas registran un crecimiento positivo del PIB del 0,3% en la zona euro durante el segundo trimestre del año.

Es evidente que el hecho de que se haya producido este registro positivo en la evolución de la tasa de actividad es mejor que uno negativo, pero de ahí a creer que la economía europea se recupera al fin y que volverá a una senda de efectiva mayor actividad y empleo, me parece que hay una considerable distancia.

A vuela pluma, me parece que hay que tener en cuenta algunas consideraciones que quizá permitan contemplar el futuro sin menos optimismo del que se ha difundido.

En primer lugar hay que señalar que la variable que se toma como referencia para afirmar que se sale de la recesión es el PIB, que es una magnitud muy bruta y que puede dar lugar a grandes equívocos. El PIB aumenta por razones muy diversas, además naturalmente de por las estacionales que pueden engañar, pues en cuanto desaparecen puede volver a empeorar. Por tanto, una cosa es que aumente el PIB y otra que realmente se esté produciendo una mejora de la condición real de las economías. Para saber si es así o no hay que analizar qué aumenta y por qué lo está haciendo. Y, particularmente, hay que evaluar si esa mejora viene acompañada de más empleo, la naturaleza del que se crea y a quién están yendo los ingresos que genera ese mayor crecimiento.

Los datos que vamos conociendo en los últimos trimestres, y que posiblemente se confirmarán en este segundo de supuesta recuperación, indican que la actividad que se crea está muy segmentada, vinculada a sectores muy concretos, que no lleva consigo apenas creación de empleo y que el que se genera es muy precario, casi indecente por seguir la terminología de la Organización del Trabajo, lo que hace que los ingresos que genera no ayuden a que se recupere sustancialmente el consumo ni la inversión que pueda permitir que se modifique la base estructural de la economía.

En segundo lugar, es evidente también que se trata de un incremento de la actividad muy pequeño. Sirve formalmente para poder decir que se sale de la recesión (al ser positivo) pero es tan reducido que perfectamente puede responder a la habitual manipulación más o menos sutil que los servicios de estadística pueden llevar y llevan a cabo habitualmente con los indicadores macroeconómicos.

Mientras que no se registren tasas más elevadas no puede descartarse ni mucho menos que vuelvan a ser negativas en cualquier otro trimestre cercano. De hecho, en la zona euro se ha registrado este aumento del 0,3% respecto al trimestre anterior pero en comparación con el crecimiento del año pasado hay una disminución del -0,7% (aunque es verdad que es menor al 1,1% del primer trimestre). Y la previsión del crecimiento a registrar a finales de 2013 será de un -0,6%.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que los registros de la actividad han sido muy diferentes en los diversos países. Es cierto que son positivos en Alemania (0,7%) y Francia (0,5%), entre otros, pero que siguen siendo muy negativos allí donde la crisis se viene manifestando mas agudamente y en especial en España (-0,1%) e Italia (-0,2%), en donde se ragistran, además, caídas interanuales importantes (-1,7%, -2%). Por tanto, hay que esperar para comprobar si se trata de una recuperación efectiva de toda la zona o solo transitoria en alguno de los países cuyas políticas actuales no están precisamente dirigidas a ayudar a los demás sino a salvar sus propios intereses, en gran parte contrarios a los más afectados por la crisis en un euro diseñado a su favor.

Para que pudiera hablarse de una verdadera recuperación en Europa tendría que mejorar mucho más significativamente el consumo de las familias, la utilización de la capacidad productiva de las empresas, el acceso al crédito, las exportaciones netas (es decir, la diferencia entre las ventas y las compras al exterior) y lo cierto es que muy poco de todo ello va mejorando sustancialmente, si es que mejora. El mercado de trabajo empeora por las medidas que se vienen tomando, la desigualdad salarial aumenta por la caída de los salarios nominales (que además quieren seguir deprimiendo) y no hay nada que permita esperar que el acceso al crédito de familias y empresas vaya a poder mejorar en los próximos trimestres porque los bancos siguen anteponiendo la recuperación de sus beneficios a la del sector financiero y a la de la financiación a la economía gracias a la complicidad que le prestan los gobiernos.

Creer que la economía europea va a salir simplemente por inercia de la situación en la que se encuentra es un sueño de verano. Las autoridades alemanas han pisado el acelerador en su país para hacer frente con éxito a sus próximo compromiso electoral y eso unido a factores coyunturales como el mayor consumo de energía ha permitido que el PIB repunte ligeramente.

La pregunta es paradójica; si con estímulos tan débiles se mejora, ¿qué no se podría conseguir con políticas más contundentes? La respuesta quizá esté, incluso en el marco de las políticas neoliberales convencionales, en Estados Unidos y Japón. Aquí, el incremento interanual del PIB ha sido del 1,4% y 0,9% respectivamente, frente a la caída del 0,7% en la Eurozona. Y no hablemos si, en lugar de las políticas algo más heterodoxas pero al fin neoliberales de estos países, Europa ensayara con otras alternativas orientadas a apoyar el bienestar y la equidad, que la historia ha demostrado que son las mejores bases para lograr más progreso y rendimiento económico.

Hacer frente a tanto engaño

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Publicado en Público el 8 de agosto de 2013

Hace unas tres semanas, escribí un artículo demostrando que el ministro alemán de economía, Wolfgang Schäuble, mentía al utilizar a su antojo los argumentos para poder vender las propuestas políticas que le convienen (Las mentiras del ministro alemán). Mentía al afirmar que el alto nivel de paro juvenil que había en España se debe a la falta de flexibilidad de nuestro mercado laboral. Mostré en el artículo que esa es una idea que contradice las evidencias empíricas y científicas de las que disponemos, que es un tópico fácilmente desmontable pero que se repite constantemente para justificar las medidas de flexibilización que, en realidad, no son sino simples recortes en los derechos laborales para que los propietarios del capital puedan obtener beneficios más elevados cómoda y fácilmente. Sigue leyendo

Las mentiras de siempre del FMI

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Publicado en Público.es el 4 de agosto de 2013

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que acaba de hacerse público vuelve a insistir en que la solución de los problemas económicos españoles es la bajada de los salarios. Concretamente, asegura que una reducción del 10%, unida a otras medidas de ajuste, tendrían como resultado una subida de cinco puntos en el PIB en cinco años y de 7 en el empleo, además de reducir también el déficit y de producir una caída de precios entre el 4% y el 5% tras dos años.

Sería magnífico si no fuera porque es mentira, incluso algo completamente imposible que se produzca y, por supuesto, totalmente indeseable.

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La política al revés

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En mi artículo de hoy domingo en El País Andalucía comento que la renuncia del Presidente de la Junta de Andalucía viene acompañada de algunos hechos que ponen de relieve que demasiadas veces los partidos políticos se convierten en un fin en sí mismo, dando lugar a lo que llamo la política “al revés”: se fortalece a los aparatos organizativos por encima de todo e incluso en detrimento de la acción institucional, en lugar de utilizarlos, incluso a costa de su debilitamiento burocrático, para fortalecer a la sociedad. Puede leerse aquí.

Las mentiras del ministro alemán

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Publicado en Sistema Digital el 18 de julio de 2013

Parece increíble que un país tan importante para Europa y el mundo como Alemania se pueda permitir el lujo de tener un Ministro de Economía tan ignorante e irresponsable como el señor Wolfgang Schäuble. Las declaraciones de una persona con tanta influencia y responsabilidad deberían ser muy medidas, pero el ministro alemán se destaca por las falsedades con que habitualmente adereza sus discursos sobre los graves problemas económicos no solo de su país sino de toda Europa.

Ahora acaba de afirmar que la causa del alto paro juvenil existente en países del sur europeo es que los mercados laborales están “rígidamente regulados”, y más concretamente, que la dificultad para despedir a los trabajadores con experiencia es lo que dificulta la contratación de jóvenes.

Es una idea sencillamente falsa, una mentira más a la que recurre cegado por sus convicciones ideológicas.

Los datos del empleo total y del juvenil en particular en España y en el resto de Europa demuestran claramente otras cosas.

La primera, en relación con el paro en general, que la mayor o menor flexibilidad no es explicativa de la existencia de tasas de paro más o menos elevadas. Organismos tan poco sospechosos como la OCDE lo han reconocido en diversas ocasiones.

Basta con observar los datos de empleo y paro en diferentes países europeos para poder comprobar fácilmente que no hay correlación clara entre desempleo y flexibilidad y que, por el contrario, sí que la hay, y muy estrecha, entre el volumen de la actividad económica y el empleo. Es decir, que no es cierta la tesis neoliberal que defiende el ministro alemán -que el nivel de paro depende de lo que ocurra en el mercado de trabajo-, porque más bien sucede otra cosa, que depende de la actividad que haya en el mercado de bienes y servicios.

Las afirmaciones del ministro de la señora Merkel también son falsas en relación con el paro juvenil.

Los estudios empíricos, es decir, los dato reales y no las fantasías neoliberales del señor Schäuble, demuestran hechos muy diferentes a los que él da como ciertos.

Si se compara la evolución del paro juvenil (tanto en la franja de 16-24 años como entre 25-29) en el conjunto de los diferentes países europeos en la última década con la registrada en España se puede comprobar fácilmente que la pauta seguida en ambos casos es muy parecida, a pesar de que la regulación laboral es muy diferente, hasta que se inicia la crisis económica. Es solo a partir de ese momento cuando se observa una incidencia del paro juvenil en nuestro país distinta a la que se da en otros europeos.

Pero si se analiza la gran pérdida de empleo juvenil registrada en España desde 2008 se puede comprobar también sin dificultad que las causas que la explican son muy distintas a las que asegura el alemán que impiden que se contrate a más jóvenes. Así lo demuestran algunas circunstancias como las siguientes:

– Las dos terceras partes del empleo juvenil se ha perdido en la construcción, la industria manufacturera y el comercio, es decir, en sectores muy afectados por la crisis. Por tanto, ha sido la caída de la actividad y no la existencia de una regulación rígida o poco flexible lo que ha hecho aumentar el paro.

– La mayor parte del empleo juvenil antes de que estallara la crisis era muy precario. No solo por estar estrechamente vinculado a contratos temporales (el 59% del empleo de jóvenes de 16 a 24 y el 42% de los de 25 a 29 años era temporal en 2008) sino también por otras razones: la abundancia de “falsos autónomos”, de becarios de todo tipo, de empleos sumergidos, la falta de cualquier forma de protección social, entre otras.

– La composición, la cuantía y la evolución del empleo juvenil ha sido muy diferente en las distintas Comunidades Autónomas españolas.

Todas esas circunstancias muestran que no es un problema de rigidez lo que frena la contratación de jóvenes o lo que ha explicado el aumento de sus niveles de paro. Todo lo contrario: en comunidades con la misma regulación, el empleo y el paro son distintos; cuando se ha querido despedir no ha habido problema alguno, a diferencia de lo que afirma el ministro alemán; y los contratos de los jóvenes son tan precarios, flexibles y mal pagados que la mayoría de ellos son incluso peores y más flexibles que los ‘mini job’ de su país que tanto alaba.

El señor Schäuble miente descaradamente cuando reclama menor protección al trabajo y salarios más bajos, diciendo que lo hace para crear empleo, y particularmente empleo juvenil. Nunca podrá probar con hechos y datos que el paro de los jóvenes aumenta porque haya exceso de protección o salarios muy elevados o que actuando como él propone se haya conseguido crearlo con un mínimo de decencia en algún sitio.

Lo que sucede es que este ministro, como su Gobierno y los demás europeos al servicio de la Banca y de las grandes empresas, tratan de aprovechar la crisis y el desempleo tan elevado que ésta ha provocado para imponer en su país y en el resto de Europa un modelo social diferente, con un reparto de las rentas aún más favorable al capital, eliminando mecanismos de protección social, los sistemas fiscales progresivos e imponiendo aún mayores recortes salariales. Y la manera de convencer a la población de la bondad de esas medidas tan contrarias a sus intereses es hacerle creer que son las convenientes para crear empleo y bienestar. Algo que seguirán haciendo mientras que la ciudadanía, sus partidos y sindicatos y todo tipo de organizaciones y movimientos sociales no conozcan bien las falsedades de ese discurso, mientras no tengan otro alternativo que eche por tierra sus mentiras y mientras no lo difundan por todas las esquinas.