Pensiones: ¿demografía o lucha de clases?

Escuchar

Publicado en Público.es el 7 de junio de 2013

Los bancos y las grandes compañías de seguros (cuyos representantes tienen amplia mayoría en el grupo de sabios que creó el gobierno para que proporcionara las claves de la nueva reforma) llevan muchos años tratando de gestionar en provecho propio el gran volumen de fondos que mueven las pensiones públicas. Con tanta liquidez como la que maneja la seguridad social se pueden obtener grandes ganancias en unos mercados financieros como los de hoy día, en donde las nuevas tecnologías permiten invertir con rentabilidad a una velocidad de 250 millones de dólares por segundo.

Pero las pensiones públicas son un derecho muy querido por la población y un instrumento que la gente sabe que es el más eficaz para evitar la pobreza de la mayor parte de nuestros mayores: ¿cuántas personas ganan lo suficiente como para ahorrar con su solo sueldo mientras trabajan lo suficiente para vivir con dignidad cuando se jubilan?

Por eso les resulta tan complicado a bancos y seguros conseguir directamente la opción a la que realmente aspiran, privatizar las pensiones públicas para gestionarlas por entero. Y por eso es por lo que han tenido que elegir un camino intermedio, debilitar progresivamente al sistema público para que la gente, temerosa de que sea insuficiente para garantizarle una vejez decente, trate de cubrirse las espaldas (quienes pueden) ahorrando en planes privados.

Para conseguirlo, la estrategia seguida por los bancos y por los que defienden sus intereses ha sido muy clara: asustar constantemente a la población diciéndole que dentro de unos años no se podrán financiar las pensiones públicas, así que lo más razonable y previsor es justamente eso, ahorrar en planes privados. Y la convicción se ha conseguido divulgando hasta la saciedad un argumento que aparentemente es indiscutible: como cada vez vivimos más y hay más personas jubiladas resulta que la factura a pagar por las pensiones públicas será tan cara en un futuro próximo que el sistema será materialmente insostenible.

Con el fin de convencer a la gente de esa idea los bancos y compañías de seguros vienen financiando generosamente a un buen número de economistas que periódicamente presentan sus previsiones siempre de la misma forma. Con gran cobertura mediática informan a los cuatro vientos de que dentro de tantos o cuantos años la seguridad social tendrá un déficit insuperable y que eso colapsará el sistema público de pensiones así que hay que rebajarlas, atrasar la edad de jubilación y, en suma, hacer más difícil que realmente sirva de protección suficiente en la vejez.

Es muy significativo que ninguno de ellos (he dicho bien, ninguno) haya acertado nunca. Algo normal porque sus modelos son muy sofisticados pero concebidos a propósito para “demostrar” lo que estaba establecido de antemano para asustar: que habría déficit en 1990, en 1995, en 2000, 2005, 2010, 2030, 2060…. Y es verdaderamente sorprendente que los bancos y compañías de seguros hayan seguido pagando buena cantidad de millones a esos mismos autores a pesar de que no acertaban nunca en las previsiones para los años a los que ya se ha llegado. Un caso único en los anales de la historia: nunca los bancos han mirado tan mal por su dinero gastándolo en economistas que no aciertan nunca en las previsiones que se le piden.

Muy sorprendente salvo, claro está, que no busquen argumentos científicos y rigurosos sino excusas para presionar y sacar adelante su estrategia.

En todos esos informes los argumentos que dan para asustar a la gente y lograr que el mayor número posible de personas salga corriendo a suscribir planes de ahorro privados son aparentemente muy sofisticados y se presentan como el último grito del conocimiento científico. Pero en realidad son una manipulación grosera de los hechos y de lo que de verdad sabemos sobre las pensiones y la evolución de los sistemas de seguridad social.

En el libro que Vicenç Navarro y yo acabamos de publicar (Lo que debes saber para que no te roben la pensión, publicado por Espasa) explicamos con claridad la falsedad de sus argumentos. Recomiendo vivamente que se lea y difunda para poder explicar a la gente las mentiras que nos están diciendo. Pero ahora simplemente quiero mencionar la falacia sobre la que la mayoría de los sabios convocados por el gobierno están basando sus conclusiones acerca de la sostenibilidad del sistema.

Parten de una idea también aparentemente indiscutible: hay que lograr que el sistema de pensiones públicas sea sostenible, es decir, que sus gastos no superen a los ingresos porque si no se vendría abajo. Y, para ello, como he dicho, lo único que se les ocurre es rebajar la cuantía de las pensiones. Una falacia porque equivale a decir que para que no bajen las pensiones en el futuro lo que hay que hacer es que bajen ya, desde ahora.

Podemos afirmar que este tipo de argumentos son falsos porque, suponiendo que lo adecuado sea lograr la sostenibilidad equilibrando ingresos y gastos (en muchos países se financian a través de los Presupuestos del Estado), no podemos actuar solo sobre los gastos sino también sobre los ingresos.

Y resulta que es falso que los ingresos del sistema de pensiones públicas dependan solo de variables demográficas y particularmente de la mayor esperanza de vida (un concepto que, como explicamos en el libro, utilizan erróneamente). También dependen de otras variables, algunas de las cuales nunca se mencionan.

Una de ellas es el empleo, otra el nivel de salario y, por tanto, la desigualdad.

Pongamos un ejemplo muy fácil.

Supongamos que financiar las pensiones públicas cuesta 7 euros, que los ingresos totales de una sociedad son de 40 euros que se reparten al 50% entre los propietarios del capital y los asalariados y que éstos dedican la mitad de sus salarios a financiar las pensiones, es decir, 10 euros. Por tanto, en este caso, habría 3 euros de superávit (10-7=3) en el sistema de pensiones, dinero de sobra para financiarlas.

Pero ahora supongamos que se han aplicado políticas muy injustas que disminuyen los salarios en beneficio de las rentas del capital, por ejemplo, haciendo que a éstas últimas le corresponda 30 euros y a los asalariados solo 10 euros. Si aceptamos que la población trabajadora y los pensionistas siguen siendo los mismo, a las pensiones solo irán ahora 5 euros y por tanto, no habría suficiencia para pagar las pensiones, el sistema tendría un déficit de 2 euros (5-7= -2).

Es fácil comprobar, por tanto, que los ingresos con los que se financian las pensiones públicas se deterioran no solo porque vivamos más y haya menos gente trabajando (incluso esto puede ser un factor poco preocupante si logramos, como suele suceder siempre a lo largo de la historia, que los que trabajan sean más productivos y que menor número de empleados puedan mantener a más número de pensionistas). Como en el ejemplo que acabo de poner, el sistema puede entrar en déficit si la masa salarial disminuye, bien porque haya menos empleo, bien porque los empleados perciban menos salario.

Por tanto, basar la sostenibilidad del sistema solo en el factor demográfico del envejecimiento (sin hablar nada de la gran concentración de la renta a favor del capital que se viene produciendo) es un truco para rebajar la pensión y lograr lo que he dicho que de verdad persiguen los bancos y compañías de seguro.

Por tanto, lo que en realidad pone en peligro a las pensiones públicas (entre otras cosas que explicamos en el libro) no es que vivamos más años, sino las políticas de austeridad que crean paro, y que por tanto hacen que haya menos cotizantes. Y, sobre todo, la mayor desigualdad de rentas, que es lo que se viene produciendo en los últimos años, porque, como he mostrado en el sencillo ejemplo anterior, con la desigualdad disminuye la masa salarial con la que se financian.

En definitiva. El problema que amenaza a las pensiones no es de naturaleza demográfica. No. Lo que hay detrás es en realidad un conflicto de intereses entre grupos sociales, entre los de arriba y los de abajo, entre banqueros y financieros y la inmensa mayoría de la población que vive de su salario, entre propietarios del capital y asalariados. Dicho más claramente, es la lucha de clases. Ese conflicto que dicen que ya no existe para hacernos creer que los asuntos sociales son neutros y que solo los pueden arreglar los técnicos mediante fórmulas matemáticas (como las del grupo de sabios del PP) que nadie más que ellos puede entender.

Lo cierto es todo lo contrario. El futuro de las pensiones públicas no depende de esas fórmulas sino de la fuerza que tengan los asalariados para defender sus derechos y para asegurar que sus ingresos no disminuyan constantemente como viene sucediendo.

9 pensamientos en “Pensiones: ¿demografía o lucha de clases?

  1. Ustedes confunden el ser con el deber ser.Somos lo que somos y no lo que deberíamos ser.Lo primero es la realidad, lo segundo son entelequias.Tenemos el tejido empresarial que tenemos, compuesto fundamentalmente de medianísimas y pequeñísimas empresas, además de por un ejército de trabajadores autónomos, que se dedican en su gran mayoría al sector servicios, no al industrial, y por consiguiente de muy difícil aumento en su productividad .Cuando nos hablan ustedes de grandes corporaciones, ¿de qué país están hablando?, ¿a quiénes quieren engañar con esas soflamas tan rancias y periclitadas?, ¿de qué capital nos hablan?, ¿de qué lucha de clases?, ¿es que acaso la actividad académica no les deja tiempo para acerarse a los polígonos industriales o a las tiendas de su barrio para darse cuenta de la REALIDAD de las cosas?.Esas son la mayoría de nuestras empresas, no las del Ibex 35.Eso, 35.

    Los estudios que se vienen publicando se basan en la cruda realidad actual y no en lo que podríamos ser pero que no somos.

    Ya en 1996 el sistema de pensiones estuvo quebrado y se tuvo que acudir a la financiación externa para su mantenimiento ¿se acuerdan?

    Si quieren ustedes aumentar los salarios de la población más les valdría abogar por la reducción o por la eliminación de las cotizaciones sociales.Con ello se aumentaría el salario en un 35%.Luego ya se pagarían las pensiones con cargo a los PGE.Pero dejen ya de abogar por una mayor descapitalización de nuestras empresas

  2. Un comentario breve pero muy claro,Sr. Torres.Le felicito.Lo que pone en peligro las pensiones no es el aumento de la esperzanzo de vida,sino el PP y los que son como ellos.

  3. Juan… el empresario te ha dejado su opinión. Porque como es empresario lo sabe todo.

  4. Hola,
    la lucha de clase creo que hoy día es una entelequia: Solo tienen conciencia de clase los empresaurios, los especuladores transnacionales y sus lacayos: Nuestros ¿Gobiernos?

    La demografía es un absurdo y un aviso… ningún dogma o predicción económica tipo “porque yo lo valgo” se sostiene más allá de un mes (y me paso). Lo que deja un claro mensaje: No vemos ni nos apetece hacer nada por la escoria, hablar a 50 años vista sin un sólo dato, es una tomadura de pelo…

    Con música:
    (punk, pero escuchad la letra si no os va el estilo…)

  5. Lo que me parece increíble es que en la “Comisión de
    expertos” salvo uno SANTOS RUESGA, nadie se ha leído -en especial
    el inciso primero- del artículo 50 de la CE. ” Los poderes públicos
    garantizarán, mediante prestaciones adecuadas y periódicamente
    ACTUALIZADAS, LA SUFICIENCIA económica a los ciudadanos durante la
    tercera edad. Así mismo y con independencia de las obligaciones
    familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de
    servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de
    SALUD, VIVIENDA, CULTURA y OCIO. Tengo claro que estos malhechores
    no me van a llevar a la indigencia, me tendrán enfrente luchando
    por mis legítimos derechos ganados honestamente durante más de 40
    años de vida laboral. Y, si es necesario, agotado en diálogo pasaré
    directamente a la acción directa -uso de la violencia incluida-,
    lamentaría muchísimo tener que llegar a ese extremo, pero si me
    obligan no lo dudaré un sólo segundo.

  6. Respondiendo al Sr. “anónimo”. La realidad es producto del
    desarrollo histórico, de los aciertos y los errores cometidos
    durante el proceso histórico, si eso no lo comprendemos nunca
    analizaremos con objetividad la realidad que nos toca vivir, del
    medio en que nos desenvolvemos y que nos mantiene en el caos, con
    tantos pobres y muy pocos multimillonarios que no dejan de
    aumentar. En 1999 ya el PNUD reconocía que en ese momento histórico
    dado el desarrollo científico y tectonológico permitía cubrir las
    necesidades básicas del doble de la población mundial, sin embargo
    las desigualdades económicas y sociales no dejan de aumentar.
    Deberíamos preguntarnos a que se debe esa dinámica histórica basada
    en la competencia y la insolidaridad. Veríamos que esa dinámica
    provoca usura lo que da lugar a hambre, muertes por enfermedades
    curables o por muertes violentas, guerras, al cambio climático y el
    deterioro del conjunto de la naturaleza. Cuando hablamos de las
    pensiones parece que lo hacemos como si eso fuera algo al margen
    del conjunto del Estado o de la sociedad, decir que como nos
    hacemos más viejos en el llamado primer mundo, tenemos que
    retroceder al tercer mundo, cobrar menos y morirnos antes, así los
    pensionistas políticos y los grandes oligarcas podrán jubilarse con
    buenas pensiones e incluso millonarias como vemos las otorgadas a
    banqueros. Sí estamos en una lucha de clases pero triunfante para
    la gran oligarquía, incluso los pequeños burgueses se ven abocados
    a la miseria, basta con fijarse en los pequeños comercios cerrados
    cuando salimos a la calle o los pequeños industriales. Otra prueba
    de esa fortaleza oligárquica la vemos cuando, en los países del
    llamado primer mundo, son descolocadas grandes empresas que son
    trasladadas a países donde la mano de obra es más barata.

  7. Este gobierno seguirá con su política de recortes y ajustes , hará algún pacto con otros partidos si ve peligrar sus “status” incluso con partidos de izquierdas, “véase CCOO firma favorable el informe de estos supuestos sabios o listos, sobre pensiones” topos neoliberales hay en todos los segmentos de la sociedad. A los demás nos queda la calle, la redes sociales y esperar a las próximas elecciones para intentar sacar a esta gentuza del poder. Está clarísimo que el gran pastel de la pensiones la quieren privatizar sin importarle que una parte de la ciudadanía quede en la miseria.

  8. Si es lucha de clases, nos han ganado por goleada. Algo estaremos haciendo(o no haciendo),la responsabilidad es también nuestra.
    Otra cuestión. No sé si es correcto hacer propaganda del libro en un artículo que se publica en la red y no en su página. Sin más. Los que entramos en su página vemos sus publicaciones e incluso las compramos…Aunque el presupuesto personal sea y lo será más, menguante

  9. …mientras haya Gobiernos anti-Robin Hood, que roban a los pobres para darselo a los ricos… la “redistribución” no será posible…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Demuestra que eres una persona... *