Presentación del libro “La justicia desahuciada” de Elpidio Silva en Sevilla

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El juez Elpidio Silva, que por cierto hoy comienza a ser juzgado por cometer la tropelía de hacer que un banquero que arruinó a miles de personas compareciera ante la justicia, me ha invitado a presentar su libro “La justicia desahuciada” en Sevilla y con mucho gusto he aceptado ese honor.

Me parece que personas como este juez que pagan en sus propias carnes el enfrentarse a los grandes poderes financieros deberían tener todo nuestro calor y apoyo. Yo, al menos, se lo trato de dar en la modesta medida en que puedo y pido a las personas que se encuentren en Sevilla que vayan a ese acto a animarle y a mostrar que las personas decentes están con él en estos momentos difíciles.

La presentación del libro se llevará a cabo en los salones del Hotel Macarena a las 20,30 de mañana martes 22 de abril.

8 pensamientos en “Presentación del libro “La justicia desahuciada” de Elpidio Silva en Sevilla

  1. Como respeto la libertad de expresión, de cátedra e ideológica, respeto lo que argumenta en su introducción referido a “ese honor” que tiene de presentar el libro de este juez que hoy, como bien dice, comienza a ser juzgado. Y comienza a ser juzgado, pero no por lo que usted dice, sino porque otros juristas le han imputado los delitos de: prevaricación, dos delitos contra la libertad individual y uno de retardo malicioso en la Administración de Justicia. Entiendo que no será un capricho del CGPJ que le tiene ojeriza, y mucho menos, una causa política, porque entonces apañados vamos, tanto para un lado, como para otro.
    Como también respeto la máxima -que por cierto no impera en España, sino más bien toda la contraria-, de la presunción de inocencia, y no seré yo quien juzgue, sentencie y condene a priori a este hombre, basándome en mi ideología, o en los “parece ser, o según ha dicho fulano”, de la prensa, así, que hasta que no se resuelva el veredicto que lo condene o absuelva, no daré mi opinión al respecto, si es que la llego a dar. Desde luego lo que no haré, como hace usted, es afirmar categóricamente que: “Me parece que personas como este juez que pagan en sus propias carnes el enfrentarse a los grandes poderes financieros deberían tener todo nuestro calor y apoyo”.
    En el libre ejercicio de su libertad de opinión puede defender a quien quiera, ¡faltaría más! Pero usted, un hombre tan feliz, honrado y honesto, con tanto calor, apoyo y arraigo familiar, creo, que no debería andar con presuntos delincuentes… mire que si al final le condenan. Entonces, habrá tenido el honor de presentar el libro de un delincuente.
    En efecto, la familia se nos impone, pero las amistades, las escoge cada uno. Ya lo dejaba bien claro Sancho en su comentario con aquellos dos tan preclaros aforismos: “Este mi amo por mil señales he visto que es un loco de atar, y aun también yo no le quedo en zaga, pues soy más mentecato que él, pues le sigo y le sirvo, si es verdadero el refrán que dice: “Dime con quién andas, decirte he quién eres», y el otro de “No con quien naces, sino con quien paces”…
    Que tenga un buen día.

  2. La imparcialidad de la justicia española se encuentra hoy tan descafeinada como la responsabilidad de la banca, que ni existe ni se la espera. Y aunque existiera, ¿desde cuándo le han importado a los poderosos las barreras legales, jurídicas o éticas?, están por encima del bien y del mal. Recomiendo a los lectores interesados sobre la parcialidad de la justicia el informe de Cáritas (2009) sobre la población reclusa en Aragón: “La realidad penitenciaria de la Comunidad Autónoma de Aragón”. Cáritas Española. Zaragoza. ISBN: 978-84-8440-422-4. D.L.: Z-412-09.
    ¡Felicidades Juan por tu compromiso!

  3. Saludos a Juan Torres.
    Parafraseando algún comentario me ha venido a los labios: “Nos quitaron la Justicia y nos dejaron la ley”. “… hay tres palabras que siempre me preocuparon: el ignorante por su falta de información o de conocimiento, el estúpido por su falta de inteligencia y el necio por su falta de sensatez”. “¿Cómo es éso de que cuando el sabio apunta al cielo, el necio mira el dedo?”.“Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Y uno de los que me llamó la atención “Nos mean y la prensa dice que llueve” (muy claro).
    Al Sr. García también le diría que además del Quijote y alguno otro que no voy a nombrar, existen libros muy dignos de leer. Le recomendaría que leyera ”La justicia desahuciada” del juez Elpidio Silva.
    Con todo mi afecto y apoyo a este juez y a otros que pagan en sus propias carnes al enfrentarse a los macro poderes financieros.
    A Juan Torres le animo para que siga escribiendo y dando conferencias (vivimos en el país de los ciegos-sordos…)

  4. A don José yo le daría en primer lugar las gracias por su recomendación, y en segundo, le diría, si me dejará optar por la no lectura del libro que me recomienda, porque no lo voy a hacer, digo, ni comprarlo, ni leerlo. Aún así, repito, gracias por sus sabios consejos literarios, ya sé que hay muchos y dignísimos volúmenes para leer, y por sus eruditos apotegmas.
    Y en absoluto acuerdo con el señor Franco Martínez en su opinión sobre lo “descafeinado” de la justicia de hoy día, si bien, yo diría lo corrompido del sistema judicial en general, pero bueno, para gustos los colores. Y recordarle que esto no es nuevo, ya sabe quien dijo aquello de “Montesquieu ha muerto”… y hace años ¿eh? Casi los mismos que cuando Pedro Pacheco pronunció su famosa frase: “La justicia es un cachondeo”. De entonces hasta aquí, ha llovido, y se podrían haber puesto los remedios, así igual, el señor hoy juzgado por tres delitos que se le imputan, igual, digo, no habría llegado a serlo (juzgado).
    P.D. Siento mucho, señor Torres, que el lucimiento de su presentación, se haya pospuesto. Una pena.

  5. Con seguridad vamos a disfrutar, a partir de este momento, y con este “caso Silva”, la terrenal monserga de un torrente de defensores del “Estado de Derecho”, que, con mejor o peor acierto literario, saldrán a la “caza del prevaricador” en aras de “la democracia”.
    A nadie se nos escapa que los jueces han de hacer su trabajo rigurosamente, que cualquier metedura de pata, cualquier detalle, cualquier error juridiccional no prevenido debidamente, puede ser envuelto en el saber jurídico de un avispado abogado y echar por tierra una instrucción, una causa. Veremos sin duda cómo, poco a poco, el “caso Silva”, sea cual fuere su devenir, irá tapando al “caso Blesa”; una buena campaña orquestada, unos medios de comunicación debidamente “estimulados”, y un juicio mediáticamente reenfocado hacia el juez, irán olvidando al (virtual) reo, hasta que éste suba a los altares y el otro, descienda a los infiernos. En esos momentos…nuestra “democracia”, reducida a “Estado de derecho”, saldrá triunfante. Lástima que “la otra democracia”, aquella constitucionalizada, en la que el “Estado de derecho” es solo uno de sus componentes ónticos, que nada dice -más alla de la vacua forma- si no se le imbrica, a la par, con los otros dos componentes que la con-forman: “Estado Social” y “Estado Democrático” , se le dé esquinazo -que es lo que una parte históricamente importante del país no ceja de pretender.
    Convendrá Vd. conmigo, Sr. García, don Miguel Ángel, que en estos dimes y diretes, filias y fobias, en torno a prevaricaciones de la judicatura -justo cuando hay causas socialmente importantes que se dirimen en los juzgados-, a pocos, en sus lucidas argumentaciones, se les ocurren invocar, en su completud, el art. 1. de la Constitución Española: ” España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.” Convendrá Vd. que lo que más conviene en estos momentos es que todo se quede en UNA sola de las formas; y, desde luego, que nunca se llegue a “la materia”, al “contenido”. Convendrá Vd., igualmente, que la hegemonía ideológica de esta nuestra “derecha política” “, tan dificilmente homologable en el concierto de “democracias liberales” occidentales, a la hora de definir “la democracia”, es más que notable, en los tiempos que corren -que esperemos sean efímeros.
    Es “vox populi” internacional (cada día más asimilada a “vox Dei”) que si algo anda faltando, desde Wall Street a la City, pasando por otros pagos más próximos, es, desde luego, que alguno que otro de los responsables de esta GRAN ESTAFA llamada “crisis financiera global” de inicios del XXI, den con sus huesos en las “cárceles de la miseria” durante algunos añitos. (No me diga Vd. que no, ande: no sea unidimensionalmente formalista, sea cervantino)

  6. Quiero agradecer tanto al Sr. Torres como a los comentaristas el tono respetuoso en la defensa de sus diferentes puntos de vista.
    Posiblemente jueces como Silva o Garzón no sean representantes de la ortodoxia judicial pero los considero necesarios para mantener en la ciudadanía la esperanza de que delinquir no sale gratis.

  7. ¡A mandar y a convenir!, señor Raya Lozano, don Enrique ¡faltaría más! ante semejante verborrea y didactismo literario-político-social, y con esa facundia, cualquiera se resiste u osa (de osar) llevarle la contraria… sí “buana” (haciendo treinta y tres genuflexiones)…

  8. La verdad es que tengo claro que el Blesa es un canalla más (por hablar fino) de la oligarquía española. Desconozco si con la ley vigente, el bien pagado prestigioso bufete de abogados que le defienda y el fiscal y juez que le toque, al final tendrá que ir o no a la cárcel. Presumamos su inocencia y la del juez Silva. Presumamos otras cosas también, que las cárceles están llenas de delincuentes de poca monta y muchos menos recursos económicos y, por tanto, muchas menos “libertades individuales”. De todas formas el juicio ha rayado en lo esperpéntico, y Silva ha montado un show que en mi opinión no le beneficia ante sectores importantes de la opinión pública. No sé, le veo un ego muy sobredimensionado, con candidatura electoral y todo, que a mí no me va. Si Juan Torres apuesta por él, será que le conoce bien (y sus actuaciones). Es un dato que tomo en cuenta. Aparatos judiciales “justos” aparte, mi “instinto de clase” me dice que en última instancia seré solidario con Silva.

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