Recensión del libro «El malestar en la globalización» de J. Stglitz

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JOSEPH E. STIGLITZ
El malestar en la globalización
Taurus. Madrid 2002. 314 páginas

 

El libro del último Premio Nobel de economía es un durísimo alegato contra los organismos económicos internacionales que desgobiernan la globalización financiera y especialmente significativo no tanto por lo que dice sino por quien lo dice.

 Es verdad que los argumentos son ciertos o no por lo que en sí mismos valen pero es también evidente que su fuerza de convicción se multiplica cuando, como en este caso, salen de la pluma de economistas ortodoxos, laureados y que han conocido muy de cerca las prácticas que se denuncian. 

Lo que dice Stiglitz en su libro no es nada nuevo, pues se viene denunciando por los enfoques críticos desde hace tiempo, pero ahora parece que alcanza una legitimación especial dada su trayectoria intelectual y de asesoramiento político.

 

En cualquier caso, no pueden plantearse más claramente los problemas de una globalización que, en palabras de Stiglitz, termina por abrir el camino a “las nuevas dictaduras de las finanzas internacionales” (p. 308).

 

En el libro se hace un repaso detallado de la práctica impuesta por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y se señala sin tapujos que su actuación es sencillamente
antidemocrática y profundamente equivocada.

 

Stiglitz acusa a estos organismos de aplicar políticas que no tienen fundamento ni justificación científicos pero que han provocado muchos más problemas económicos de los que venían a arreglar. Y denuncia así mismo que de ninguna manera se hayan preocupado por la pobreza y las desigualdades que han generado cuando se aplicaban sus recetas. “El problema estriba –escribe Stiglitz- en que las instituciones reflejan las opiniones de aquellos ante los cuales son responsables. El típico gobernador del banco central empieza su jornada laboral inquieto por las cifras de inflación, no de pobreza” (p. 272).

 

El resultado, dice Stiglitz, no puede ser otro que la comisión de injusticias como resultado del fundamentalismo del mercado que predomina como inspirador de las políticas económicas de la globalización.

 

Quizá el aspecto más importante y relevante del libro, aunque se plantea de formatransversal en todo él, sea la profunda descalificación a que se someten los dogmas sobre losque se han cimentado las políticas neoliberales de nuestra época.

 

Así, repudia Stiglitz, porque no tienen base científica, alguna ideas como la bondad de laplena libertad de capitales, el presupuesto equilibrado, las políticas monetarias restrictivas, lanecesidad de mantener a toda costa políticas deflacionarias o la privatización que no vaacompañada de más competencia.Es decir, el corazón mismo del neoliberalismo económico.

 

Y pone al descubierto la naturaleza de lo que no pueden considerarse sino comoprácticas sencillamente desvergonzadas del Fondo Monetario Internacional y que hablan por símismas de las bases sobre las que se sustentan sus recomendaciones. Así, por ejemplo, que lascifras y estimaciones que proporciona el Fondo “no se basan en un modelo estadísticosofisticado, y ni siquiera en las mejores estimaciones de quienes conocen bien la economía”,sino que son “simplemente cifras que han sido negociadas” (p. 289).

 En definitiva, un libro que gustará leer y que se suma a las ya larguísimas evidencias deque los organismos internacionales que desgobiernan la globalización financiera originanmalestar social en abundancia y, para colmo, desequilibrios macroeconómicos más graves delos que quieren resolver.

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