La distribución de la riqueza en Estados Unidos

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En este video se puede ver qué distribución de la riqueza creen los estadounidenses que sería la ideal en su país, cuál es la que ellos creen que hay, y cuál es la que realmente se da. Se demuestra claramente la desigualdad tremenda que existe y lo contraria que es respecto a las preferencias de la gente.

Hugo Chávez en mi recuerdo

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Publicado en Público.es el 6 de marzo de 2013
«Los que mueren por la vida no merecen llamarse muertos» (canción de Alí Primera)

Aunque se veía venir, he sentido una profunda tristeza al conocer la muerte del presidente Chávez. Tuve la oportunidad de trabajar en su despacho como miembro de la Fundación CEPS y compartí con él algunos momentos intensos y que perdurarán siempre en mi memoria. Lo recordaré como una persona serena, comprometida con su pueblo, incansable hasta la extenuación (¿cuándo dormía ese hombre?, me pregunté siempre), muy cariñoso y atento con sus interlocutores. No le perdonarán nunca que diera voz a los millones de personas que no la tenían, que permitiera que su pueblo disfrutase del dinero del petróleo que antes iba a los privilegiados. No le perdonarán que ganase una elección tras otra y sin que en ninguna se pudieran descubrir irregularidades de las que incluso hay en los países que alardean de democracias asentadas. No le perdonarán, en suma, que no aceptase -como le ofrecieron muchas veces- obedecer al Imperio, ser sumiso y someterse a los intereses de sus multinacionales.

Pude comprobar en Venezuela cómo lo querían las gentes sencillas. En una ocasión un abuelo muy mayor me dijo en uno de los barrios más pobres de Caracas: “Gracias al comandante ya puedo reír”. Le habían arreglado los dientes y eso para él era ser otra persona. Conocí a muchas otras que habían empezado a ver gracias a las operaciones de cataratas que se realizaban en Cuba a través de las Misiones, las mismas que permitían a las madres llevar a sus hijos al médico. Una simple consulta que evitaba el sufrimiento de verlos enfermos sin poder recurrir a nadie, como antes les pasaba. El propio Chávez me comentó una noche en su despacho que habían puesto en marcha unos quirófanos ambulantes que en una semana hacían las operaciones de pequeña envergadura que antes se hacían en siete años a personas sin medios económicos. El empoderamiento que sentían los millones de personas que con la revolución empezaron a disfrutar de todo ello, por no hablar de las escuelas, de las universidades… es lo que no han sabido tener presente quienes nunca han entendido el gran apoyo electoral de Chávez.

El proceso que él ha liderado no está exento de errores, de limitaciones. Claro que los hay. Pero lo éxitos están ahí, en la disminución de la pobreza, en los servicios y el poder que se han puesto a disposición de la gente sencilla que no tenía nada, ni siquiera “cédula” que los identificase como simples ciudadanos. Y eso teniendo en cuenta que no ha habido ni un minuto de respiro. La oposición no paró nunca de enfrentarse al gobierno y a Chávez personalmente con un odio que cuando lo viví allí me parecía terrible e inhumano. No creo que ningún otro país haya sufrido una huelga como la petrolera, un auténtico golpe de estado empresarial que trató de paralizar al país y acabar con el gobierno. Por no hablar del golpe de Carmona que apoyaron los gobiernos de las grandes “democracias”, como los de Estados Unidos o de España.

Me vienen ahora a la memoria los momentos en los que estuve con él y me emociono. Recuerdo los correos de amigas y amigos venezolanos que de vez en cuando me escribían simplemente para decirme que Chávez acababa de recomendar mi manual o alguno de mis libros en algún programa de televisión o en algún mitin o conferencia. Recuerdo el pánico que sentí cuando me encargó la primera tarea (quería saber mi opinión sobre las medidas de emergencia económica que deberían estar previstas y adoptarse inmediatamente si se daba otro sabotaje o golpe) o el examen tan detallado que me hizo sobre España mientras nos acercábamos a Barajas en uno de los viajes en los que fui en su comitiva, y que me dejó perplejo por lo que él sabía y por las cuestiones que me preguntaba, algunas de las cuales yo nunca había tenido en cuenta.

He vivido todas estas semanas de malas noticias sobre su salud con una pena inmensa. No es fácil hacerse a la idea de la finitud, por muchas veces que se ponga por delante de nosotros inexorable. Y se vive peor cuando se trata de personas a las que queremos o admiramos de un modo especial.

El pueblo venezolano ha tenido una suerte inmensa al contar con una persona como Hugo Chávez en todos estos años. Ahora, sin embargo, le toca andar más solo. Ojalá que todos esos millones de personas que salieron de la nada de la mano del comandante sean capaces de seguir con éxito, haciendo aún mejor las cosas y sacando adelante a su Patria, a la que tanto amaba Hugo Chávez, una persona excepcional a la que tuve el honor de conocer y de prestarle mi colaboración modestísima y de cuyo ejemplo seguiré tratando de aprender, de su amor extraordinario a las gentes sencillas y de su compromiso con el pueblo. Justo lo que no le perdonaron nunca, lo que hizo que fuese vilipendiado. Pero también, lo que hará que no lo olviden nunca las personas humildes de dentro y fuera de su República Bolivariana.

En el despacho del Palacio de Miraflores, con el Presidente, el Ministro de Educación, Fabiola, Rubén y Roberto, verano de 2002.

¿Quiénes son los payasos en Europa?

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El triunfo incontestable de Beppe Grillo en las recientes elecciones italianas ha venido seguido de una típica reacción del poder político y mediático: el insulto.

Cuando la gente normal y corriente se ha levantado contra la corrupción de los grandes partidos y contra la servidumbre de sus dirigentes hacia los grandes grupos financieros, la respuesta que tienen a mano quienes día a día trata de moldear a la opinión pública desde sus tribunas privilegiadas es la de tildar de payaso a quien los ha convocado.

Ante el éxito de una respuesta política tan singular, contundente y sincera, capaz incluso de tener éxito en el campo que siempre es adverso para la gente que no tiene dinero, como es el de las elecciones, lo único que se les ocurre es descalificarla. El insulto es el supremo argumento del poderoso coro de fanfarrias que trata de sostener un sistema agónico e incapaz de asegurar un funcionamiento mínimamente democrático de las instituciones.

Se mire como se mire, el Movimiento 5 Estrellas, que es el partido que ha sacado más votos en las elecciones, no es sino la gente en marcha para acabar con un régimen que, como ha dicho su líder, colapsará sin remedio a poco que los de a pie le empujen con algo de decisión.

El movimiento de Beppe Grillo es una marea de gente honrada y harta con toda la razón, después de tantos años de engaños y servidumbres, que ha sido capaz de organizarse de un modo completamente novedoso pero sumamente eficaz, demostrando que no hacen falta las burocracias de los partidos para llegar a la gente o para transmitir con éxito los mensajes, sino que, por el contrario, de modo descentralizado y en red es como mejor se reflejan los deseos auténticos y el modo de hacer política que la gusta a la inmensa mayoría de las personas normales, de abajo.

Pero nos dicen que su líder es un payaso.

No tendría mucha importancia. En realidad, incluso es un insulto tan fácil, teniendo en cuenta que efectivamente Grillo se gana la vida actuando como cómico, que carecería de importancia, e incluso de gracia, si no fuera porque desvía la atención de los que de verdad vienen actuando como auténticos payasos en Europa.

Así me lo parece a mí. ¿Quién es más payaso, quien llama a la gente a luchar contra la corrupción y la mentira, contra las estafas continuadas de la banca, o quienes desde los gobiernos mienten y permiten que se estafe a la gente, mostrando además día a día su desfachatez e incompetencia?

¿Quién es payaso? ¿Grillo, o los Almunia, Rehn, Lewandowski y compañía que llevan años diciendo que son los que saben cómo salir de la crisis pero que en lugar de sacarnos de ella nos llevan a otra más grande aún? ¿Quién es payaso, quien llama a rebelarse frente a las mafias o esos comisarios que las apoyan y les proporcionan todo lo que necesitan para que salgan adelante? ¿Quién es un payaso, quien organiza a la gente para que se empodere y defienda sus derechos, o quien desmantela día a día la democracia en Europa para impedir que la gente de abajo puede defender sus intereses y ejercer sus derechos? ¿Quién es un payaso, quien demanda una economía más justa, o quien la hace cada vez más desigual y favorable a los grandes grupos empresariales y financieros? ¿Quién es un payaso, quien se presenta a unas elecciones reclamando justicia o los banqueros que se dedican a la política o compran a los políticos para salvar sus negocios?

¿Quién es un payaso, quien reclama que las cuestiones económicas también se decidan democráticamente teniendo en cuenta los intereses de toda la población, o esos comisarios que actúan en las sombras y que remueven gobiernos cuando éstos no actúan como a ellos les parece, para satisfacer a los grupos a quienes sirven?

¿Quién es un payaso, Grillo, que reclama el poder de las urnas, o Monti, que gobierna dando un golpe de Estado y que cuando va a las elecciones hace un ridículo espantoso, demostrando que gobernaba contra el pueblo?

¿Quién es un payaso, Grillo, que no ha robado a nadie, o Dragui, el ex-responsable en Europa de un banco ladrón y corrupto?

¿Quién es un payaso, Beppe Grillo y los miles de personas que se suman a la vida política dispuestos a renunciar a lo que haga falta, o los políticos-banqueros que roban a espuertas y que pasan de la vida pública a la privada, y viceversa, solo para forrarse ellos mismos y beneficiar a sus empresas?

En Europa hay muchos payasos que hacen un daño enorme a la mayoría de la gente porque distraen su atención, porque son trileros que les hacen juegos de manos delante de sus ojos para engañarles y vaciarles sus carteras, pero no son precisamente los del Movimiento 5 Estrellas. Los payasos son los que nos están gobernando, y si insultan quizá sea simplemente porque se están poniendo más nerviosos de la cuenta.

El ministro chivato

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En El País-Andalucía de hoy comento las salidas de tono constantes del Ministro de Hacienda que utiliza la información reservada de la Agencia tributaria para atacar a sus adversarios. Nos iría mejor si se dedicase de una vez a luchar contra el fraude. El artículo puede leerse aquí.

¿Dentro o fuera del euro?: Diez ideas

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Publicado en Revista de Estudios. Número 48. Fundación Primero de mayo. Febrero de 2013 

1. La pertenencia de un país a una zona monetaria común puede ser muy positiva y deseable pero solo pueden si se cumplen determinadas condiciones. En otro caso, una moneda común se convierte en un experimento que provoca más problemas de los que puede resolver (Ver Juan José R. Calaza, Teoria economica de la moneda única : El euro contra España. Ed. Pirámide, Madrid 1998. Un análisis más resumido en Juan Torres López, El euro: lo que nos quieren contar. Sevilla 1995. En www.juantorreslopez.com/wp-content/uploads/EURO.pdf).

2. La unión monetaria europea prácticamente no cumplió cuando se aprobó, y ni siquiera ahora, ninguno de esos requisitos. Pero no por un simple fallo de diseño: tanto los países con capacidad para generar grandes excedentes de capital como las grandes empresas con fuerte dominio del mercado se benefician extraordinariamente de este diseño.

3. En las condiciones a las que acabo de hacer referencia fue inevitable que las economías (llamémosle periféricas en un sentido amplio) que se iban incorporando a la unión monetaria desde posiciones más atrasadas, estuvieran condenadas a sufrir graves perjuicios:

a) Un progresivo proceso de descapitalización interna y de auténtica colonización por parte de los capitales procedentes de las economías «centrales».

b) La especialización en actividades muy dependientes del ciclo y de los vaivenes de los flujos financieros (con especial incidencia de las burbujas), lo que aumenta su inestabilidad y la debilidad estructural.

c) Una gran dependencia, no solo económica, sino política, al fortalecerse los grupos oligárquicos.

d) Carencias de capital social cada vez más grandes.

En resumidas cuentas, la opción de integrarse en una zona monetaria de esta naturaleza era sencillamente suicida para los países de la periferia europea, entre ellos España.

 

4. España no tomó prácticamente ningún tipo de defensa para hacer frente a los peligros que iba a conllevar su entrada en el euro en las condiciones en que estaba diseñado y en las que se encontraba nuestra economía.

Es verdad que la pertenencia al euro ha permitido la entrada de un gran caudal de recursos pero eso hay que ponerlo al lado de los que han salido de España para retribuir a los capitales que se han adueñado de la inmensa mayor parte de nuestro aparato productivo prácticamente en todas las actividades económicas. El cambio que ha dado nuestro país es evidente pero igualmente lo es que se han dedicado principalmente a consolidar un modelo productivo caracterizado por el gran derroche energético, por el gran coste ambiental de las grandes infraestructuras, a la larga insostenible, muy desigualitario, y solo aparentemente orientado a ganar competitividad restringiendo costes salariales porque a la postre (cuando se ha producido la mayor contención salarial de la OCDE prácticamente desde que estamos en el euro) no ha permitido mejorar nuestra balanza exterior, sino todo lo contrario.

Tampoco la consolidación de ese modelo es casual: es el que mejor responde a la política de deuda, es decir, al objetivo explícito de generar más demanda de crédito para favorecer el negocio bancario y alimentar la ganancia especulativa que, en los años del euro, se ha disparado.

5. La extraordinaria magnitud de la crisis ha golpeado como un misil a la línea de flotación de la economía española que ahora se encuentra frente a cuatro grandes problemas o desequilibrios, obviamente entrelazados:

a) Una crisis de demanda muy profunda, agravada actualmente por la política de austeridad.

b) Una crisis bancaria.

c) Una crisis de deuda soberana y de deuda privada.

d) Un crisis de modelo productivo.

6. Para salir de una crisis de, al menos, las cuatro dimensiones que acabo de señalar, la economía española necesitaría disponer a muy corto plazo, al menos, de:

a) Un plan de estímulo que recupere la generación de ingreso y la demanda interna.

b) Una reconversión radical del sistema financiero para disponer de la financiación que evite la continuada destrucción de actividad.

c) La puesta en marcha de nuevas formas de generación de riqueza y empleo

d) Una reestructuración de la deuda.

e) Un banco central auténtico que aliviara el peso creciente de la deuda que generan los intereses vinculados a su financiación privada sin que sea suficiente con que intervenga puntualmente en los mercados secundarios.

f) Una reforma fiscal muy profunda y apoyada desde fuera para evitar salidas de capitales y una exacerbación de la evasión fiscal.

g) Y todo ello requiere, por encima de todo, capacidad de maniobra.

Es evidente que este tipo de medidas básicas requerirían la comprensión y complicidad en unos casos o el apoyo y la colaboración explícitos en otros de la Unión Europea. Pero es realmente impensable o incluso imposible que eso se de en el muy corto plazo de tiempo en que sería necesario aplicarlas (y posiblemente ni siquiera a medio plazo).

Por tanto, creo que los problemas de nuestra economía no tiene solución completa posible en el seno de la Unión Monetaria Europea si nos limitamos a aceptar las condiciones en que ésta está diseñada y las políticas que viene imponiendo en los últimos tiempos.

7. Ahora bien, la pertenencia a la unión monetaria (incluso en las condiciones imperfectas y dañinas actuales que he comentado) no impide que en cada país, y en concreto en España, se tomen medidas que permitirían dar un giro distinto a la evolución de la crisis.

– Se podrían obtener fondos que reactivaran la demanda interna revirtiendo las reformas laborales y financieras que han provocado una caída continuada de ingresos.

– Se podría disponer a corto plazo de financiación para la actividad económica a partir de fórmulas que incluso son variadas: nacionalizando bancos o creando una central de depósitos en la línea de propuestas de reforma bancaria que incluso el propio Fondo Monetario Internacional está aireando.

– Se podrían poner en marcha nuevas experiencias de actividad productiva, de canales de distribución o de impulso de nuevos sectores (Hay propuestas interesante al respecto en Antonio Quero, Bases para un Acuerdo Nacional para la salida de la crisis y la defensa de la soberanía económica. En http://www.basesenred.org/images/Bases_Acuerdo_Nacional_8-10-2012_II.pdf).

– España también tiene a su alcance la posibilidad de llevar a cabo reformas fiscales y de poner en marcha una batalla contundente contra el fraude fiscal que permitiría incrementar en una gran medida los ingresos fiscales.

– Aunque contraería mayores dificultades, ni siquiera es aventurado pensar que España podría diversificar las fuentes internacionales de financiación con el fin de romper a corto y medio plazo las servidumbres que viene imponiendo el capital europeo.

– E incluso se puede plantear la creación de una moneda paralela al euro y cerrada al mercado y a las operaciones de pago internas, tal y como ha propuesto Juan J. Calaza. Una propuesta muy importante porque, siendo compatible con la pertenencia al euro, permitiría un reflotamiento de la financiación y de la actividad en el mercado interno que es la condición previa y sine qua non para salir de la crisis (Juan J. R. Calaza, Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas), en: http://bit.ly/vurblgy Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es, en: http://bit.ly/YFrfkl).

8. Un tercer escenario para hacer frente a la situación en la que se encuentra la economía española es el de la salida del euro que obliga a poner sobre la mesa dos consideraciones previas: la posibilidad intrínseca de llevarla a cabo, y las ventajas e inconvenientes que supondría.

La salida del euro ni siquiera se encuentra contemplada formalmente como tal en los Tratados Europeos, de modo que cabe pensar que solo se podría producir mediante una ruptura institucional radical con la Unión Europea. Lo que no quiere decir que no sea viable, como se propone en un reciente trabajo de Rober Bootle (Leaving the euro: A practical guide. En http://bit.ly/HM09dX. Vid. también Jacques Sapir, Si hay que salir del euro…. En Miguel Riera, ¿Salir del €uro? El Viejo Topo, Barcelona 2012).

Sobre sus ventajas e inconvenientes hay que considerar, por un lado, el impacto a corto plazo, muy traumático y costoso. Y, por otro, el que podría tener a medio y largo plazo, que solo podría ser positivo si se consigue no solo superar el efecto depresivo y desestabilizador inmediato de la devaluación interna y externa que supondría y de la descapitalización acelerada que produciría, sino se logra cambiar de dirección en no demasiado tiempo, poniendo en marcha actividad económica y proyectos empresariales en nuevos ámbitos y con incentivos y formas de propiedad, gestión y financiación muy distintas a las hoy día predominantes.

Sea cual fuere el saldo final de este proceso, no cabe la menor duda de que comportaría igualmente grandes dificultades, desórdenes y sacrificios, sobre todo, en los dos o tres primeros años.

9. En conclusión, me parece que hay un peligro más grande y un riesgo cierto en el futuro.

El peligro es el que comporta continuar en el euro bajo las políticas de recorte de derechos, de restricción del gasto y de descapitalización que se vienen llevando a cabo. Si no se frenan cuanto antes pueden dejar a España frente a una o dos décadas perdidas en el futuro inmediato y sumida no solo en una depresión económica sino ante continuas convulsiones sociales, algo muy peligroso en una sociedad donde el poder oligárquico procedente de la dictadura no solo no se ha desarticulado sino que ha salido reforzado en la democracia.

El riesgo es el que conllevaría romper con la inercia y enfrentarse a los poderes dominantes en Europa, aparte, naturalmente, del que significaría no poner en marcha adecuadamente alternativas llamémosle reformistas mientras se sigue perteneciendo al euro. Y, por supuesto, el de enfrentarse a los mercados y a los grandes grupos empresariales y financieros que están definiendo el camino que recorre Europa. Pero si España no lo asume cuanto antes, pagará un precio muy elevado.

Si hubiera que ordenar las alternativas por deseabilidad, creo que la más atractiva sería pertenecer a otra Europa sin los déficits sociales y democráticos actuales y a una zona monetaria única concebida cooperativamente para desarrollar a las naciones y no para que los centros de poder se aprovechen de las más frágiles. Pero es evidente que el deseo no es suficiente para hacer realidad los proyectos sociales. Lo ideal actualmente sería la estrategia intermedia, que proporcionaría ingresos,  financiación y, sobre todo, capacidad de maniobra, reduciendo los abismos que hoy día conllevan permanecer en el euro con una actitud pasiva ante las políticas dictadas por los países europeos generadores de excedentes de capital o salir de él. Y de ser ésta inviable, muy posiblemente la única solución que quedaría sería la salida del euro, en cualquiera que fuesen las circunstancias en que se diera.

10. En cualquier caso, lo que me parece más relevante y la conclusión principal a la que deseo llegar es que ninguna de esas alternativas es viable en las condiciones políticas en las que estamos. Mientras predomine en España la fragmentación política y bajo el esquema de partidos y el equilibrio resultantes de los pactos de la transición ni se podrá tratar de modificar la situación en la que estamos dentro de Europa, ni se podrán poner en marcha reformas internas dentro del euro, ni, por supuesto, será viable salir de éste. Se requiere una previa modificación de nuestro marco político y el nacimiento de una nueva mayoría social en torno a un proyecto que en otro lugar se llamaría «nacional» pero que, como prueba de las dificultades que hay para ponerlo en marcha en España, aquí ni siquiera sabríamos qué calificativo deberíamos ponerle para definirlo como deseado por esa inmensa mayoría de personas y clases, colectivos sociales, sin herir un buen número de sensibilidades.

Dictadura en Europa

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Publicado en Sistema Digital el 28 de febrero de 2013

No habían pasado ni veinticuatro horas del cierre de las urnas en Italia cuando Angela Merkel dictó lo que hay que seguir haciendo allí. El portavoz de su partido afirmó que sea cual sea el gobierno que se forme sólo admitirá un camino a seguir, el de las reformas de Monti. Y su ministro de Economía ha reiterado que no hay más alternativas que las medidas que llevaba a cabo el presidente-banquero que ahora acaba de perder estrepitosamente las elecciones.

No hay forma más clara de señalar que lo que hayan dicho los ciudadanos a través del voto le importa un rábano a quienes hoy día han convertido Europa en una dictadura de facto.

En Europa se está desmantelando la democracia y es lógico que esto esté ocurriendo. Es la única manera que tienen las autoridades de garantizar que se puedan seguir aplicando políticas cuyo fracaso  es indisimulable si no es para beneficiar a una minoría muy poderosa que vive de un modelo social muy desigual e injusto.

El informe de invierno que hace unos días presentó el comisario de Economía, Olli Rehn, demuestra claramente que los resultados de las políticas que se vienen imponiendo son totalmente distintos a los que dijeron que se iban a conseguir cuando las anunciaban como nuestra salvación. Todo es al revés de como habían previsto: el crecimiento es menor, el paro ha aumentado, los bancos no financian, las empresas siguen cerrando, el déficit y la deuda crecen y en lugar de recuperarse, la economía europea entra en recesión.

Los daños sociales que esto ocasiona aumentan en todos los países sin excepción. Los indicadores que Eurostat, la oficina de estadística europea, ha presentado esta semana muestran que ya casi uno de cada cuatro europeos (24,2%) y un 27% de los jóvenes menores de 18 años está en riesgo de pobreza o exclusión social. Porcentajes que son terriblemente más altos en algunos países de la Unión, como Bulgaria (49,1 y 51,8%), donde la gente en la calle acaba de derribar al gobierno. Y que alcanzan proporciones siderales cuando se dan en familias de bajos niveles de estudios. En este caso, el porcentaje de menores de 18 años en riesgo de pobreza monetaria en el conjunto de la Unión es del 49,2%, y del 76.2% en Chequia o del 78.3% en Rumanía. Incluso en países que siempre habíamos considerado la vanguardia del progreso está empezando a ser desorbitada la pobreza infantil y juvenil en familias con bajo nivel de estudios: 54.4% en Suecia, 52.5% en Francia o 55.1% en Alemania . Lo único que avanza en Europa es la concentración de la renta y el peso de las rentas del capital en el conjunto de los ingresos.

Y el problema mayor que todo esto está produciendo es que el deterioro económico está dejando de ser coyuntural. Estamos a punto de cruzar una frontera a partir de la cual los daños, en forma de destrucción de tejido empresarial, de empleo, de innovación y de capital físico, social, investigador y humano para la inversión futura, serán irreversibles. Por eso es dramático que los líderes europeos se cierren en banda ante cualquier atisbo de reforma que no sean las que ellos pregonan como representantes de los grandes capitales, cuyos negocios ayudan a gestionar ya sea en el ámbito público o en el privado a través de las puertas giratorias que tan bien funcionan bajo su mandato.

Alemania está cometiendo con Europa el mismo error que cometieron con ella los países europeos que la vencieron en la Primera guerra mundial. Entonces, se le impuso una política de reparaciones que creó el demonio que años más tarde incendió a todo el continente y ahora los alemanes se empeñan en imponer una política de austeridad que no solo es injusta y torpe sino que es imposible que pueda ser exitosa. De nuevo prenden fuego a Europa.

Los reclamos alemanes para que los demás países sigan reduciendo salarios y exporten cada vez más son sencillamente estúpidos. Es materialmente inviable que todos los países se especialicen de la misma forma y que todos puedan tener ventajas si se dedican a desarrollar la misma estrategia. Es un engaño porque oculta que así solo se benefician las grandes corporaciones exportadoras a costa de empobrecer a todo el mercado interno europeo. Y el empeño en reducir gastos públicos es paranoico porque lo que de verdad genera cada día más deuda son los intereses por culpa de un banco central europeo que no lo es.

Lo impresionante, sin embargo, es que no haya reacción potente de los gobiernos europeos de países que contemplan cómo esta estrategia hunde sus economías y destroza a sus sociedades. Incluso el de una gran potencia como Francia la asume sin apenas rechistar. España tiene peso suficiente en Europa como para forzar cambios, pero ni siquiera se intenta. Y así uno detrás de otro, pues no parece que al nuevo gobierno italiano se le vaya a dar mucha capacidad de maniobra.

Las imposiciones de Merkel y del capital alemán son ya mucho más que un empeño ideológico. No vale con recurrir otra vez al santo temor alemán a la inflación o a su concepto pecaminoso de deuda. Son sus políticas las que alientan un poder de mercado que arrasa con el poder adquisitivo de la inmensa mayoría de las familias europeas o quienes imponen un banco central que es la fuente real del incremento de los déficit y la deuda.

Lo que hay detrás de todo esto es la decisión de salvaguardar el poder financiero por encima de cualquier otra voluntad y la voluntad firme de saltarse a la torera las preferencias de los pueblos, y de obviar lo que dicen en las urnas. Pero vamos a dejarnos de disimulos. Eso lo hemos conocido en Europa y se llama dictadura.

La corrupción y sus remedios

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En el artículo de esta semana en El País Andalucía comento que para hacer frente a la corrupción no sirven los prejuicios ideológicos. Sobre todo, es necesario acabar con todo aquello que facilita la tarea de los corruptos. Puede leerse aquí.

La violencia

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Quienes hayan leído desde hace tiempo mi web saben que siempre pongo especial énfasis en subrayar que no hay avance posible en el progreso humano si nuestra actividad no va de la mano de la paz. Hoy leo un texto en el blog de Pedro Olalla, un amigo que vive en Grecia el sufrimiento impuesto criminalmente a todo un pueblo, y me gustaría recomendar su lectura. Empieza diciendo «Hoy día, mientras en las calles arden contenedores y en los parlamentos arden conquistas democráticas, lo políticamente correcto es condenar la violencia», y termina con estos dos párrafos:

«La Violencia, en su sentido original y etimológico, es una fuerza vital, un ímpetu: la fuerza que sustenta una idea, un argumento, un acto, un cuerpo, un estado, incluso una virtud. Violencia (Βία) era en la antigua Grecia una divinidad primigenia, que en las laderas del Acrocorinto compartía santuario con Ananke, la Necesidad; «conciliando violencia y justicia» («βίαν τε και δίκην συναρμόσας») forjó Solón las leyes de la Democracia; y no olvidemos nunca que, en el fondo, la Justicia no es sino una violencia que trata de imponerse sobre el abuso y la desigualdad, una violencia que hay que hacerse a uno mismo para obrar conforme a la verdad y dando a cada cual lo que merece.
Es el uso de la fuerza, y no la fuerza misma, lo que la ética debe juzgar. Condenar la violencia siempre parecerá «políticamente correcto», pero mucho cuidado con la demagogia».

El texto completo se encuentra aquí.

El gran engaño

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En mi artículo de hoy en El País me refiero al engaño que supone achacar la crisis de la deuda pública a los gastos corrientes del Estado y, en particular, al exceso de gasto social. Puede leerse aquí.