Diez propuestas para que Málaga se aproveche mejor de su universidad

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Revista ATENEO del nuevo siglo. Julio 2003 

Quiero responder a la amable invitación que nos hace el Ateneo de Málaga señalando diez grandes propuestas sobre as que creo que puede sustentarse una acción de gobierno universitario especialmente provechosa para su entorno social.

 

Naturalmente, no se trata de presentar aquí todo el programa electoral, ni siquiera de esbozarlo, sino tan sólo de marcar lo que podríamos llamar sus estrategias preferentes, las grandes líneas a las que deben responder después todas lasmedidas concretas que presentaré más adelante a toda la comunidad universitaria.

 

Antes de hacerlo, sin embargo, me parece necesario subrayar un principio que debe inspirarlas. El desarrollo de la vida universitaria requiere una gran autonomía. La creación científica y la actividad académica sólo pueden florecer conexcelencia si lo hacen al margen de cualquier presión, de la más mínima injerencia, pues necesitan la libertad como las personas necesitamos el aire que respiramos. Pero ese principio de autonomía que las constituciones democráticas reconocensin excepción debe ir acompañado del derecho que tiene la sociedad a vigilar y controlar el uso que los universitarios hacemosde los recursos que pone a nuestra disposición.

 

La autonomía y control social no sólo no pueden ser contradictorios ni dar lugar a conflictos sino que debenconjugarse complementariamente.

 

Mi conocimiento del gobierno universitario me ha permitido comprobar lo habituales que son los recelos o ladesconfianza mutua, por ejemplo, entre los rectorados y consejos sociales o los gobiernos. Hacen mucho daño y trataré de
evitarlos siempre.

 

Las estrategias preferentes del gobierno universitario que propongo son las siguientes.

 

Programación estratégica. Es urgente que nuestra universitaria elabore su plan estratégico, que defina el horizonte al que pretende llegar y el perfil singular con el que quiere hacerlo. Incomprensiblemente, carecemos de programación a medioplazo suficientemente debatida y asumida, como debe ser, por toda la comunidad universitaria. Hemos de superar estacarencia y hacerlo con gran participación, logrando comprometer a toda la comunidad universitaria en la consecución de los objetivos.

 

Evaluación y mejora constantes: cultura de la calidad. Nuestra universidad está haciendo frente desde hace tiempo alas exigencias cada vez más altas de calidad y de compromiso constante para mejorar los servicios. Se evalúa lo que hacemos y se elaboran planes de mejora. Sin embargo, en los últimos años hemos empeorado en algunos indicadores significativos ycon demasiada frecuencia nuestra universidad simplemente no aparece cuando se señalan los centros o las titulaciones másprestigiosas del país. Debemos avanzar mucho más rápida y eficazmente en este campo. No debemos limitarnos a evaluar sino que debemos aplicar sin falta los planes de mejora adecuados y, sobre todo, debemos fomentar una auténtica cultura decalidad entre los profesores, el personal de administración y servicios y los estudiantes.

 

Rendimiento académico. Uno de los problemas más graves de nuestra universidad, al igual que le ocurre a muchas otras, es el elevadísimo nivel de fracaso escolar existente. Ni siquiera poseemos datos fiables pero mi experiencia personal me indica que quizá más de un sesenta por ciento de los estudiantes que empiezan sus estudios no los terminan. No hace faltainsistir en el despilfarro y la frustración personal y social que esto implica. Es verdad que se trata de un fenómeno que se da entodas partes y cuyas causas no son puramente universitarias pero ¿justifica eso que le demos la espalda y no hagamos nada para evitarlo? Hay que elaborar, pues, planes de actuación inmediatos en cada titulación y fijar objetivos de mejoracuantificables para garantizar su éxito.

 

Formación integral. Vivimos en sociedades del conocimiento que se caracterizan, entre otras cosas, por su dinamismo y complejidad. Para que los jóvenes que formamos puedan moverse con garantías en ellas deben estar formadosintegralmente. No basta con que conozcan a la perfección las disciplinas académicas convencionales, sino que es necesarioademás que les enseñemos a convivir con lo complejo y lo transversal, que sean cultos y cosmopolitas, que aprecien el estudioy se enamoren del saber. Y tienen que aprender también a ser ciudadanos ejemplares y buenas personas. Es frustrantecomprobar cómo en la universidad de nuestra época se han descuidado los lugares de encuentro académico, el contacto interdisciplinar, las enseñanzas transversales o de las cuestiones éticas. Afortunadamente, creo que hay un renacer de estaspreocupaciones y nuestra universidad no sólo no debe ser ajena a ello sino que debe impulsar estas líneas de actuación demanera así mismo preferente.

 

Convergencia europea. El espacio europeo de enseñanza superior que debe estar funcionando en 2010 constituyeseguramente el cambio universitario más grande de los últimos ciento cincuenta años. Vamos a tener el privilegio de vivirlopero debemos acelerar nuestro proceso de adaptación que va a implicar una profunda transformaciones en todos los aspectosde nuestra universidad, no sólo en lo puramente académico sino también en lo organizativo y administrativo o en la utilizaciónde los espacios. Crearé un vicerrectorado específico para avanzar más rápidamente y para fomentar el cambio de actitudes yaptitudes que también será imprescindible para abordarlo con éxito.

 

Mejor investigación y más transferencia de resultados. Necesitamos reforzar la política universitaria de investigación pero hemos de hacerlo con criterios razonables y pensando en su utilidad social. Una de las decisiones más criticables del actual equipo de gobierno tiene que ver con la concentración de la inmensa mayoría de los recursos disponibles parainvestigación en un solo destino, el Centro de investigaciones biomédicas, de más que dudosa rentabilidad social y deinaceptable forma de gestión. Debemos de hacer las cosas de otro modo: hay que debatir la programación de los gastos y las decisiones estratégicas, hay que erradicar el nepotismo y establecer una gestión eficaz. Y, sobre todo, debemos concentrar losrecursos en aquellas líneas de investigación que mejor puedan contribuir al desarrollo económico, productivo y socialtransfiriendo sus resultados a nuestro entorno.

 

Eficacia en la gestión. También tenemos en este campo bastantes tareas pendientes. El periodo de gran crecimiento que hemos vivido ha dejado secuelas importantes, como desequilibrios en las plantillas, lentitud en los trámites, y burocratismoexcesivo que debemos corregir cuanto antes. Es necesario replantear con inteligencia y diálogo algunos procesos en gestióneconómica, en la de la investigación y en la política de personal para impedir que en futuro se sigan dando los costoso retrasos que se ahora se dan o que se tomen decisiones personalistas y de dudosa rentabilidad social que implican un lamentable einjustificable despilfarro de recursos.

 

Máxima transparencia. El largo periodo preelectoral que vivimos me ha permitido comprobar hasta qué punto nuestracomunidad universitaria está al margen de muchas decisiones importantes y de demasiados asuntos que le conciernen. Sirva como anécdota la sorpresa de muchos profesores cuando se enteraban de que en virtud de pactos políticos el director de loscursos de verano de la universidad era un estudiante, que los de invierno los llevaba una fundación madrileña o de que hayuna fundación universitaria de cuyas actividades o composición apenas se sabe nada. No es bueno que esto ocurra. Una institución pública debe ser completamente transparente y un organismo eficiente debe cuidar al máximo la comunicacióninterna.

 

Pluralismo y participación. En nuestra institución se concentra mucha inteligencia, mucho saber hacer, grandes conocimientos. Aquí trabajan muchos profesores que en sus respectivos campos son respetados y reconocidos en todo elmundo. El personal de administración y servicios tiene hoy día una excelente preparación y los estudiantes que estudian ennuestras aulas son los más preparados de su generación ¡No podemos desaprovechar la experiencia y el trabajo de ninguno de ellos! Debemos fortalecer mucho más los canales de participación y hacerlo desde el convencimiento de que la pluralidad nosenriquece. Hay que erradicar para siempre el sectarismo y aprender a gobernarnos con respeto hacia los demás, con concordiay sin convertir la democracia en un simple procedimiento administrativo.

 

Abrirnos por completo a la sociedad. Para finalizar creo que la Universidad de Málaga debe abrirse mucho más a la sociedad que le rodea. Mi ambición y mi compromiso es potenciar la vida universitaria para que se desborde a su alrededor. Megustaría que nuestro propio espacio físico se convirtiera en un lugar de uso ciudadano, que la sabiduría de nuestros profesoresalumbrara más proyectos y se dejara notar más en nuestra ciudad y provincia, que no hubiera desencuentros ni recelos entrelas instituciones sino colaboración permanente, que las gentes de Málaga conocieran mucho más a su universidad, que cadadía notaran su presencia entre ellas y se sintieran orgullosas.

 

Entre todos vamos a poder hacer todas estas cosas llevando a cabo las medidas más concretas que serán necesarias para avanzar en estas grandes líneas.

 Málaga se encuentra en un momento muy especial para consolidar su desarrollo como ciudad moderna ycosmopolita. Andalucía está iniciando un histórico proceso de modernización. Es imprescindible que nuestra universidad esté ala altura de estas circunstancias y ese será mi principal empeño como rector.

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