Dos años de calvario ¿para qué?

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Publicado en Sistema Digital el 22 de junio de 2012

Hace ahora más o menos dos años que los mercados, léase los demás gobiernos europeos al dictado de la gran patronal y de la banca, impusieron las primeras reformas y medidas severas de recortes que llevó a cabo Rodríguez Zapatero.

Se dijo entonces que eran las imprescindibles para cambiar el rumbo peligroso que tomaba la economía española y que el sacrificio que suponían se vería compensado porque con ellas saldríamos de la crisis.

Muchos afirmamos que no sería así, porque no se conocía caso alguno en la historia de economías que hubieran salido de situaciones parecidas por el camino de recortar gasto y de imponer frenos a la actividad de las empresas y al consumo, que era lo que se imponía a España.

No se puede decir que nos descalificaran mucho, porque las voces mayoritarias que se asientan en tertulias y en las tribunas de los medios simplemente resuelven la discrepancia por el fácil expediente de no darla por existente. La opinión dominante se hace eco de lo que dictan los focos de poder y suele ser con ello suficiente. Pero el tiempo ha pasado ya y ahora podemos comprobar desde la distancia el efecto real que han tenido aquellas medidas que se decía que eran las que había que tomar “para salir de la crisis”.

Se pusieron en marcha urgentemente porque la prima de riesgo, que a primeros de junio estaba a 170, se consideraba desorbitada. Pero en los últimos días hemos llegado a los 575.

Se justificaron también porque la deuda era demasiado elevada. Pero la de las administraciones del Estado al finalizar el segundo trimestre de 2010 era del 56,6% del PIB y dos años después supera el 72%.

Ha habido dos reformas laborales que, naturalmente, se presentaron como las medidas que volverían a crear empleo. Pero hoy la tasa de paro es casi cinco puntos más elevada.

Se han dado todo tipo de ayudas a los bancos, se han hecho reformas financieras afirmando que con ellas volvería a fluir el crédito e incluso a bajar los precios de las viviendas. Pero nada de eso ha ocurrido.

Se ha debilitado, como nunca antes en democracia, la capacidad de negociación de los trabajadores, se han reducido los costes del despido y se han dado todo tipo de facilidades a los empresarios, pero las empresas siguen cerrando por cientos.

Se han recortado derechos de pensionistas, se ha reducido la financiación de los servicios públicos, pero ni siquiera eso ha permitido, como decían, que aumente la actividad económica o, como acabo de señalar, que baje la deuda.

Lo que ha sucedido en estos dos años últimos de aplicación continuada de reformas y recortes ha sido que nuestro PIB per capita se ha situado por debajo de la media europea, lo que no había ocurrido desde hace diez años.

Y no solo ha disminuido la riqueza monetaria que mide el PIB sino que han empeorado realmente las condiciones de vida de la inmensa mayoría de las personas. La pobreza ha aumentado considerablemente hasta llegar a afectar, en 2011, al 22,2% de los hogares españoles, dos puntos más que en 2009, y lo que hace pensar que ha seguido subiendo (Cáritas, “Exclusión y Desarrollo Social. Análisis y Perspectivas 2012).

Como se indica en este informe, ahora hay más pobres y son más pobres que el año pasado y eso está íntimamente relacionado con el incremento de la desigualdad que se ha producido también como consecuencia de la aplicación de las medidas de recortes y que ya es casi cinco veces mayor que la media de países de la Unión Europea, sin que esto parezca preocupar a nuestros gobiernos. Como tampoco parece que le llame la atención que ya haya en España 205.000 niños en situación de pobreza según el estudio La infancia en España 2012-2013. El impacto de la crisis en los niños, de UNICEF.

Las medidas de austeridad que se vienen tomando (que en realidad no son de racionalización inteligente del gasto sino simplemente de pérdida de impulso público y freno a la actividad) son completamente inútiles para resolver los problemas que tiene nuestra economía. Es una evidencia que las políticas impuestas no han conseguido que vuelva a fluir el crédito, ni que se cree empleo, ni incluso que se reduzca la deuda, porque al deprimir la actividad disminuyen los ingresos fiscales. Y, como es igualmente evidente, tampoco sirven para disminuir la prima de riesgo. Son un fracaso, salvo en un aspecto que es lo que se quiere ocultar: llevan inexorablemente a la declaración de default, de impago y, por tanto, de rescate a lo grande que es lo que se viene buscando por los acreedores europeos.

La insistencia en aplicar medidas que producen los efectos contrarios a los buscados y que llevan a una situación peor que la inicial no puede entenderse, salvo que se busque precisamente lo que no se dice. Es decir, que se quiera provocar lo que dicen que quieren evitar, esto es, la intervención en toda regla de nuestra economía. Algo que puede ser ya irremediable si no se da pronto un golpe en la mesa de las autoridades europeas, sabiendo que Alemania sería posiblemente la economía que peor parada saldría a medio plazo de una desarticulación de la zona euro.

7 pensamientos en “Dos años de calvario ¿para qué?

  1. Cuando todos, tanto particulares, como empresas y bancos se dedican al ahorro, para pagar las deudas o en previsión de tiempos peores, y nadie gasta, los únicos capacitados para gastar y poner en marcha la economía, creando empleo, son los gobiernos. La medida española para sufragar estos costes laborales pasaría por una necesaria reforma fiscal que no perdonara impuestos a los ricos y combatiera el fraude fiscal.
    Cuando en mayo de 2010 Zapatero dio una vuelta de timón y abrió la puerta a los recortes, la prima de riesgo española no pasaba de 150, la deuda pública era del 67% del PIB y el paro rondaba el 20%.
    Hoy, gracias a la sacrosanta austeridad, las cifras son muchísimo peor y vamos camino cierto de un segundo rescate. El hecho de que, en contra del saber y la experiencia acumulada, se insista machaconamente en una mayor austeridad se debe a que tanto la muy conservadora señora Merkel como la troika están imbuidas de dogmatismo neoliberal y velan única exclusivamente por los intereses de la banca, como demuestran los rescates bancarios que pagaremos entre todos con más recortes y el desmantelamiento del Estado de Bienestar.
    (Carta publica el día 26 de junio en El País)

  2. El problema es que como dijo El Gran Wyoming, es que al gobierno le importamos un carajo. Si por aquellas cosas se muriera la mitad de España, ellos felices, por que habría menos paro sin perder ni un àpice de sus privilegios ni poder. ¿Para que han servido todas estas medidas? Para cargarse la democracia, para asentar el poder de unos pocos así como su dominio al resto de los mortales. En una palabra, bienvenidos a los nuevos tiempos del Feudalismo de las grandes corporaciones. Evidentemente los gobernantes quieren parte de su pastel.
    Tenemos posibilidades para salir de todo esto, pero como también recalcó el Gran Wyoming, debemos empezar a decir las cosas con su nombre, es decir, gobierno estafador y ladron, genocidio financiero (Golman Sachs ha matado a millones de personas con su especulación alimenticia, a esto se le llama genocidio), etc. Repito lo último, intentemos decir las cosas por su nombre, por que si no es que ni siquiera podremos empezar a hacer nada.

  3. Cuando la justicia no está, ni se le espera, florece la caridad.
    Saludos.

  4. Bien, estamos de acuerdo, los numeros no salen, es completamente imposible reactivar una economía por el creciente camino de la depresión, Las políticas neoliberales aparentemente miopes, estan conduciendo a la Eurozona a un callejón sin salida. ¿Como es posible que esto sea así? ¿El único objetivo es la “intervención en toda regla de las economias que no puedan pagar, o bien, que los bancos alemanes recuperen lo prestado deprisa y corriendo, y ya está? No me lo creo.
    Sí tiene sentido el empeño neoliberal de desmontar hasta donde se pueda el pírrico estado del bienestar. Cualquier reactivación es mas fácil con el listón muy bajo, pero en algun momento habra que dinamizar la economía, y eso solamente se puede hacer insuflando una ingente cantidad de millones de euros a los paises. Si se hace a cada país, los costes de dispersión seran muy grandes, probablemente inviables, por consiguiente pienso que es imperativo enfocar el problema desde la óptica de “mas Europa” y eso requiere un profundo cambio político con la consiguiente cesión de soberanía por parte de cada país, algo que se me antoja muy complicado. Desde el punto de vista técnico, es posible diseñar un Plan Global de Dinamización para la Eurozona que precisaría como mínimo, de entre 1 y 1,5 billones de euros para un periodo de entre 5 y 10 años, con ello se alcanzaría, como primer logro, un periodo importante de estabilidad económica y tranquilidad social.
    Luego, el quehacer competitivo, diria la ultima palabra. Creo, sin embargo, que lo que no tiene salida, es la posibilidad de una solución país por país al márgen de los demas, por ello deduzco que es bastante probable que se esté trabajando ya en un proyecto europeo de “verdad”, aunque no se airee y se tomen todas las cautelas.

    Un saludo,

  5. A medida que va pasando el tiempo, veo que que uno de los pocos recursos que nos queda a los ciudadanos es utilizar el sistema judicial para desenmascarar a nuestros gobernantes, ya que disponen de tantos medios para acallarnos o desprestigiarnos.

    Perder juicios porque las leyes defienden a los poderosos puede ser un arma letal para el sistema.

    ¿ Cuanto dinero haría falta para eso ?

  6. Las tropas financieras alemanas han invadido toda Europa, el 4º Reich aleman ya es imparable, los bombardeos financieros sobre los ciudadados europeos sacuden los cimientos de la democracia con incesantes primas de riesgos, paro, hambre y desolación moral. Se cierne por toda Europa una amenaza mayor que la segunda guerra mundial, no nos queda otra alternativa que rendirnos o luchar, los ejercitos sindicales hasta ahora se baten en descoordinada retirada y la infantería universitaria sigue concentrada en los campus a la espera de un general de rango. ¡ Europa, es la guerra!, de momento incruenta pero una guerra en el mas amplio sentido de la palabra.

  7. Para Andrés Hamerlinck Grau.
    “…utilizar el sistema judicial para desenmascarar a nuestros gobernantes…” ¿Cómo se hace eso en la práctica?, ¿a través de qué y de quién?
    “Perder juicios porque las leyes defienden a los poderosos puede ser un arma letal para el sistema.” ¿En qué sentido lo dices?
    Saludos.

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