España va bien… para los ricos

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Según datos que hacía públicos hace unos días el Banco de España, el beneficio de las empresas españolas crece un 4,8 por cien al año, menos que el pasado ejercicio, cuando subió un 10 por cien, pero mucho más de lo que crecen otras rentas. Tanto es así, que se ha alcanzado una cifra record, pues los beneficios suponen ya un 30 por cien del valor añadido bruto. Los empresarios, desde luego, no tienen de qué quejarse. Es muy cierto que para ellos España va muy bien.

 

Las mismas fuentes estadísticas muestran que ese alza en los beneficios se produce al mismo tiempo que las grandes empresas reducen empleo, lo que una vez más demuestra que es muy falsa la hipótesis según la cual se debe potenciar la ganancia empresarial para que se creen más puestos de trabajo. Al contrario de lo que dicen los que defienden el lucro empresarial como única palanca para promover el progreso económico, nuestros empresarios no dedican los mayores beneficios a crear más empleo sino, simple y lógicamente, a generar más beneficios. Ganar dinero y no colocar a los trabajadores es lo que les interesa y hoy día las posibilidades de enriquecerse cada vez más no implican utilizar más fuerza de trabajo sino todo lo contrario.

 

También indican los datos que los beneficios crecen bastante más que los salarios, pues el coste salarial sólo aumentó un 1 por cien y las remuneraciones salariales un 1,6 por cien. También eso muestra de nuevo que los beneficios no son sino lo que los trabajadores dejan de ganar, y por eso los grandes empresarios y los políticos que los defienden dedican tanta retórica a hacernos creer que las demandas de los trabajadores para al menos mantener su poder adquisitivo son el origen de todos los males. Se refieren, claro está a sus propios males.

 

Pocos días después de aparecer estos datos el Instituto Nacional de Estadística publicaba los correspondientes al gasto familiar. Por primera vez en bastante tiempo éste ha disminuido considerablemente, pero no porque todas las familias ahora ahorren más, sino porque se deteriora la situación de las menos favorecidas.

 

Así se demuestra al comprobar que en España sólo pueden ahorrar un 30,6 por cien de los hogares y un poco menos en Andalucía (el 28,7 por cien de ellos). Esto quiere decir que más de las dos terceras partes de las familias españolas viven con lo justo y que sólo una pequeña minoría puede permitirse el gusto de guardar recursos para consumo aplazado.

 

No es menos significativa la situación de las familias a la hora de «llegar a fin de mes». En el total español un 55,2 por cien y en Andalucía un 62,4 por cien tienen dificultad para llegar a fin de mes. En el conjunto nacional sólo un 1,4 por cien de las familias llega a fin de mes con mucha facilidad (el 0,5 por cien en Andalucía), un 13,4 por cien llega con facilidad (10 por cien en Andalucía) y un 30 por cien con cierta facilidad (27,2 por cien en Andalucía).

 En suma, a los empresarios les va bien, pues ganan cada vez más y mucho más de lo que ganan los trabajadores; y les va también magníficamente a las familias con altos ingresos. Unos y otras no tienen dificultades, pero la gran mayoría tiene muchas, demasiadas limitaciones, no sólo comparativas sino absolutas, a la hora de disfrutar del crecimiento que se está generando. Dice el refrán que desde los tiempo de Adán unos trabajan la harina y otros se comen el pan. A la vista de los datos reales, parece que Aznar sólo se fija en estos últimos cuando dice que España va bien.

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