Las políticas suicidas de Europa y de Rajoy

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Publicado en Sistema Digital el 4 de octubre de 2012

Las evidencias son cada vez más abrumadoras. La aplicación de recortes presupuestarios en toda Europa, y especialmente en los países que ya se han encontrado o se encuentran en recesión, empeora su situación económica.

Cuando se reduce el gasto en todos los países al mismo tiempo, no solo disminuye la demanda interior con el fin de que se reduzca el déficit, como se proponen los impulsores de estas políticas. Al mismo tiempo, es inevitable que lo haga también la demanda exterior, las compras al extranjero. Y como la mayoría del comercio exterior de los países europeos se registra entre ellos mismos,  resulta que los recortes iniciales de gasto terminan provocando una caída generalizada, aunque sea desigualmente distribuida, de la actividad económica en toda la economía europea.

De entrada, pues, lo que están consiguiendo las políticas de austeridad europeas es que las diferentes economías se depriman unas a otras. Pero no acaba ahí la cosa.

Los estudios empíricos que se vienen realizando muestran además que los recortes de gasto orientados a reducir el déficit no lo disminuyen finalmente, o lo disminuyen en proporciones muy insignificantes.

La explicación de esto es que el gasto público tiene un efecto llamado multiplicador sobre la renta y la actividad en su conjunto. Cuando, aumenta el gasto público en una determinada cantidad, se crea ingreso (por esa cantidad) para alguien (por ejemplo, para el empresario que ha vendido algo a la administración pública, para el funcionario que cobra su sueldo, etc.). Este alguien, a su vez, ahorrará quizá una parte de ese euro, pero el resto lo gastará; y este gasto se convierte en ingreso de otra persona que, a su vez, ahorrará una parte y volverá a gastar el resto, y así sucesivamente… Por tanto, el efecto final sobre la economía del incremento inicial del gasto público en un euro es de algo más de ese euro y se puede calcular sumando las diferentes cantidades que han ido gastando quienes han participado en ese proceso.

Es una gran ventaja, porque si funciona ese efecto multiplicador, resulta que aumentando el gasto público en un cantidad dada podemos conseguir un aumento final en la renta y en la actividad de mucha mayor cuantía.

Ahora bien, ese efecto multiplicador tiene otro inconveniente: cuando se reduce el gasto también se produce la disminución multiplicada de la renta y de la actividad.

De hecho, la existencia de este efecto multiplicador está produciendo el encadenamiento fatal en el que han caído las políticas europeas. Los recortes de gasto disminuyen el crecimiento de la actividad y finalmente ni siquiera reducen sustancialmente el déficit, lo que lleva a que las autoridades insistan en los recortes de gasto, que vuelven a disminuir la actividad y que hacen aún más difícil reducir el déficit. Todo lo contrario: aumenta la deuda, permitiendo que los bancos vayan saliendo adelante al ir aumentando su negocio.

Un estudio reciente del banco francés Natixis estimó hace poco una los multiplicadores de distintas economías europeas y a partir de ahí dedujo las caídas en la actividad que se producirían si se llevaran a cabo los recortes de gasto previstos por los respectivos gobiernos. Y subrayaba el caso explosivo de España: si el gobierno de Mariano Rajoy aplicara de verdad las medidas que dice que nos conviene y que tiene previstas para reducir el déficit a los límites anunciados, el PIB caería en España un 11,8% (Natixis, Flash Economics,  What growth would really be in France, Spain, Italy, Portugal and Greece if the fiscal deficit targets were to be met, September 4th 2012 – No. 561).

Es evidente, por tanto, que la política europea de recortes generalizados y de imposición de límites al gasto público ahora que tantas economías se encuentran incluso en recesión es sencillamente suicida. No hay manera posible de demostrar las ventajas que eso pueda tener para salir de la crisis ni su conveniencia para mejorar la situación de deuda, desempleo y estancamiento en la que nos encontramos. Todo lo que se dice para defenderlas y justificarlas es una gran mentira para encubrir el sometimiento a los poderes financieros de los políticos que las imponen y los verdaderos objetivos que se persiguen con ellas.

Así lo demuestra la situación mucho más grave en la que se encuentra la economía española.

La teoría económica más reciente también está demostrando que estos multiplicadores son mayores cuando las economías están en recesión, cuando los tipos de interés son muy bajos y cuando hay una gran deuda privada sobre la espalda de empresas y hogares.

Eso es justo lo que viene pasando en España y por eso nuestro multiplicador es bastante elevado que en otros países europeos, lo que significa que los efectos positivos o negativos de las variaciones de gasto público son más acentuadas en nuestra economía.

Si nuestros gobiernos fuesen conscientes de esto y si fuesen libres o desearan realmente defender los intereses generales no aceptarían ni por un minuto más los corsés que nos quieren imponer desde Europa por influencia directa de los grupos de poder económico alemanes porque todo demuestra que no hay posibilidad alguna de que España salga adelante, o ni siquiera de evitar que caigamos en una depresión de años, aplicando este tipo de políticas.

Por eso la actitud de Rajoy, limitándose a reproducir el discurso de la austeridad y solo tratando de evitar lo inevitable es igualmente suicida y, además, algo mucho peor.

El disparate de defender la austeridad como forma de recortar la deuda lo lleva a mantener un engaño igualmente descomunal: afirmar que ésta es el resultado de que España no puede pagarse el Estado de bienestar y que hay que reducir gastos en educación, sanidad, dependencia, etc.

El economista Eduardo Garzón acaba de demostrar que si el Estado español hubiese podido seguir monetizando total o parcialmente su deuda recurriendo a un autentico banco central y, por lo tanto, no pagando intereses o pagando menor cuantía por ellos, la deuda a la que tendría que hacer frente en estos momentos sería aproximadamente del 14% del PIB y no de del 87% actual (Situación de las arcas públicas si el estado español no pagara intereses de deuda pública).

La deuda pública española no proviene, pues, ni del despilfarro de las administraciones públicas (lo que no significa que no lo haya habido en ocasiones), ni del excesivo gasto en bienestar (estamos muy por debajo del nivel que nos correspondería según nuestro nivel de renta). La genera principalmente la carga de los intereses y, en bastante menor medida, los gastos extraordinarios para hacer frente a la recesión, los de apoyo a la banca y la pérdida de ingresos fiscales por la crisis.

La conclusión es entonces evidente. La política de entrega de Rajoy a las imposiciones europeas (como la que anteriormente iniciara Rodríguez Zapatero) es suicida porque no va a conseguir reducir la deuda y, además, va a provocar un empeoramiento progresivo del ingreso y el empleo. Pero, además de eso, constituye un verdadero saqueo: en lugar de enfrentarse a los financieros que están hundiendo a España pone a su disposición los servicios públicos, con la falsa excusa de que son muy caros, para que hagan de ellos otro suculento negocio privado.

 

7 pensamientos en “Las políticas suicidas de Europa y de Rajoy

  1. Cuando algo tan evidente como lo que se deduce de su análisis,ratificado empíricamente por lo que está ocurriendo ya en Grecia o Portugal, los políticos que nos gobiernan no son capaces de entenderlo, es que algo de mayor calado se cierne sobre las sociedades europeas.
    A lo mejor si lo comprenden, pero les viene bien la lógica que están introduciendo, basada en los nauseabundos eslóganes de “vivimos por encima de nuestras posibilidades” o “no podemos gastar lo que no tenemos”, para operar los cambios en las estructuras sociales, políticas y económicas que ellos prefieren.

  2. Habrá que tomar a Moncloa y sacar a Rajoy porque no es capaz de decirle a Merkel que no le vamos a pagar y que decida si se quiere hundir también o ayudar a desatar el nudo. Los alemanes se perjudican a sí mismos con su manía productora y su falta de consumo, y quieren trasladar el consumo que no hacen ellos a los demás países para después enfadarse porque no les pagan.

  3. Soy un uruguayo, vivo en Uruguay y algo de estas crisis conozco.
    Estoy completamente de acuerdo en que los recortes que se están haciendo en España y en el resto de Europa son brutales y que no es el camino a seguir. Lamento todo lo que están sufriendo y me da pena porque al mismo tiempo en mi país y en América Latina en general, los obreros estamos preocupados por nosotros mismos y no lo vemos como un problema global (ni la clase obrera española nos hechó una mano cuando tuvimos una crisis tan brutal como la de ustedes hace diez años, ni nuestra clase obrera lo está haciendo ahora por ustedes).
    Creo que hay que hacer, sin embargo una pequeña salvedad al análisis que se hace sobre la bondad de tener un banco central propio y que les permitiera licuar deuda por medio de la devaluación. Eso sería así, siempre y cuando las deudas del país fueran suscritas en la moneda nacional, pero ¿quién le presta dinero a un país en la moneda de este?, la respuesta: Nadie.
    Mi país luego de una deuda en moneda extranjera brutal y que casi nos condena a la africanización, gracias a la suba del precio de los commodities hemos podido salir adelante (aunque no hayamos superado todas las dificultades) y estamos intentando cada vez más emitir deuda en nuestra moneda, pero los acreedores no piden un cierto porcentaje (creo que un 4% actualmente)+ la INFLACIÓN, lo que al final nos sigue dejando muy poco margen de maniobra en un contexto de la economía adverso.
    Creo que los únicos países que no tienen problemas para endeudarse en su propia moneda son Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Por qué? Eso sería bueno que lo explicara Juan Torres, que yo no soy economista y mis conocimientos son limitados

  4. Debí escribir pero los acreedores “nos” piden un cierto porcentaje.
    Saludos

  5. La argumentación del presente artículo era el “abc” de la Teoría Económica que nos proporcionaban las Facultades de Económicas, cuando todavía reinaba la sensatez keynesiana tendente a mitigar la lucha de clases proponiendo la “eutanasia del rentista”.
    Era un modelo económico razonable que daba consistencia teórica al pacto social suscrito entre la socialdemocracia y el gran Capital, tras la 2ª Guerra Mundial, y que funcionó durante los “treinta años dorados”.
    Tal como le dije aquí en cierta ocasión a Juan, “intentar doblegar al Dragón sin destruirlo nos lleva a sufrir ahora los coletazos de su prolongada agonía”.

  6. Como de costumbre, estoy de acuerdo en casi todo cuanto aquí se dice pero… siempre hay un pero y es que a la política económica europea no la daría el apelativo de suicida sino de homicida porque es realmente eso lo que buscan, matar todo lo conseguido en las décadas anteriores lo cual está reflejado, en lo que se refiere a Europa, en el llamado Consenso de Bruselas, equivalente para estos lares del Consenso de Washington. Quieren destruir todo lo público para como, por ejemplo en Chile, convertirlo todo en privado y aumentar así los beneficios de los grandes empresarios y banqueros -que no sé yo si de las grandes empresas y de los bancos.
    Saludos

  7. Si el autor de este artículo es consciente de lo que escribe, supongo que no es el único que es consciente de ello, lo cual me deja anonadado porque no puedo entender que siendo conscientes de las maniobras que se están llevando a cabo para controlar el mundo, tantos que son conscientes de ello se limiten a exponer su conocimiento al respecto, cuando deberíamos dejar de lado esta inercia y dedicarnos al 100% a detener y acabar con aquellos que están detrás de estas maniobras imperialistas. Si somos conscientes de que hay grupos que quieren controlar el planeta, es justo y obligatorio que acabemos inmediatamente con ellos, dejando aparcados de momento nuestros quehaceres habituales para dedicarnos exclusivamente a detenerlos, lo mismo que hacemos cuando ocurre una catástrofe como un devastador huracán, terremoto o incendio, no podemos seguir con nuestras vidas sin detener a estos canallas. Paralizar la vida hasta que sean detenidos y expulsados de la vida humana, como una huelga general permanente e indefinida pero en plan justiciero y policial, hasta acabar definitivamente con ellos. Ojalá alguien entienda esto y lo hagamos de inmediato.

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