Economía española: Lo que ofrece Rajoy, lo que España necesita

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Publicado en revista Fuco Buxan, nº 30, 2017

Hay que reconocer que Mariano Rajoy ha sido el líder más inteligente en estos últimos meses. Ha conseguido llevarse el gato al agua, aunque lo ha hecho de una forma bien expresiva de lo que puede esperarse de él y de su partido: dejando hacer y pasar a los demás y limitándose a recoger parsimoniosamente el fruto de los errores ajenos.

Ahora, con su nuevo gobierno empieza una nueva fase que en lo esencial no cambiará mucho de la primera, aunque tendrá nuevas consecuencias porque las circunstancias ya no son las mismas.

En su primer mandato se ha limitado a hacer lo contrario de lo que había predicado y a soslayar cuando le ha convenido los mandatos más equivocados de Bruselas que decía compartir, consciente como debe ser de que detrás de ellos solo hay intereses y fundamentalismo ideológico y no una respuesta acertada a nuestros problemas económicos ni conveniente para nuestros intereses. Su política es la de favorecer que la gran empresa imponga el modelo de crecimiento y la disciplina laboral, que la devaluación salarial se convierta en nuestra estrategia de competitividad y que la deuda (es decir, el negocio bancario) siga siendo el motor de la economía. Y, en lugar de poner en marcha con integridad la política de austeridad que le imponía Bruselas, ha sido suficientemente inteligente como para descargar los sacrificios de gasto sobre ayuntamientos y comunidades autónomas (a costa de la mayoría de las políticas de bienestar social que suelen corresponder a estas administraciones) y para sortear en la mayor medida de lo posible (y aunque eso haya sido a base de realizar constantes trampas en las cuentas públicas) sus exigencias de déficit. Así, lo que ha hecho el gobierno de un Partido Popular que presume de “liberal” es dar un empuje pseudo-keynesiano a sus políticas, lo que, unido a la mejor coyuntura exterior, ha permitido que la economía española presente ciertos síntomas de mejora en los dos últimos años. La paradoja es que el PP ha conseguido vender su gestión como de éxito económico haciendo justamente lo contrario de lo que decía que había que hacer para tener éxito en la gestión económica. Mariano Rajoy en estado puro. Sigue leyendo

Insisto: la tesis liberal sobre el crecimiento del dinero y la inflación es falsa. Respuesta a la réplica de J.R. Rallo

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Publicado en ctxt.es el 23 de febrero de 2013

Días pasados, escribí un artículo (Otro mito liberal que los hechos desmienten) en el que me hacía eco de una investigación de Richard Vague (Rapid Money Supply Growth Does Not Cause Inflation) que venía a mostrar una tesis bastante simple: según sus cálculos, después de procesos de rápido crecimiento de la oferta de dinero no necesariamente se siguen procesos de inflación. Una conclusión que claramente contradice la tesis de los economistas liberales según la cual el incremento de la masa monetaria siempre produce subidas de precios. Y, añado ahora, que no es ni mucho menos nueva, pues la han puesto de relieve con anterioridad economistas de diferentes tendencias de pensamiento, entre ellos miembros de destacados equipos de investigación de bancos o incluso de organismos oficiales. Por citar solo dos de ellos valgan como ejemplo el documento del banco francés Natixis Quels sont les liens entre monnaie et inflation? (2009) o este otro artículo más reciente de su economista jefe, Patrick Artus, Peut-être n’avons-nous plus de théorie de l’inflation, que ce soit à court terme ou à long terme . Que doivent faire alors les Banques centrales? (2016).

Días después de haber publicado mi artículo, el profesor Juan Ramón Rallo publicó otro en el que replicaba al mío con el título ¿Imprimir dinero genera inflación?

Como creo que el debate intelectual respetuoso con las ideas ajenas es siempre enriquecedor voy a hacer a continuación algunos comentarios a este último escrito del profesor Juan Ramón Rallo pues creo que contiene algunos malentendidos y errores. Lo haré, como siempre me gusta hacerlo, con el lenguaje más simple y claro posible y sin acudir a expresiones o formulaciones técnicas para que pueda entenderme cualquier tipo de personas con independencia de sus conocimientos de economía. Y lo voy a hacer desarrollando tres asuntos principales: Sigue leyendo

Otro mito liberal que los hechos desmienten

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Una de las creencias más firmes de los economistas liberales es que la inflación es el resultado de un crecimiento de la cantidad de dinero en circulación y, sobre todo, que la creación de dinero siempre genera subida de precios. Una creencia tan fuerte como para que uno de los economistas liberales españoles más brillantes, Juan Ramón Rallo, la lleve al subtítulo de su último libro, Contra la Teoría Monetaria Moderna. Por qué imprimir dinero sí genera inflación (Deusto 2017).

Se puede decir que esta última afirmación es una creencia porque los datos, la evidencia empírica e incluso el sentido común, como indicaré más adelante, muestran sin lugar a dudas que no es eso lo que ocurre en la realidad.

El economista Richard Vague, ejecutivo bancario, inversor e investigador académico, ha estudiado lo ocurrido desde 1960 en 47 países cuyo PIB representa el 91% del mundial y sus datos no dejan lugar a dudas (pueden verse con detalle en su texto original: Rapid Money Supply Growth Does Not Cause Inflation). Sigue leyendo

Televisión espectáculo y democracia: peligro inminente

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Justo en este año 2017 se cumplen cincuenta de la publicación de La societé du spectacle (en español, La sociedad del espectáculo. Pre-Textos, 2005). Se trata de un libro del filósofo francés Guy Debord en el que venía a decir que todo en nuestras sociedades capitalistas se ha convertido en representación, en un espectáculo que no es sino la imagen invertida de la sociedad real en la que vivimos.

Decía Debord que el espectáculo que nos rodea y nos inunda es la consecuencia del cambio definitorio de nuestra civilización capitalista, el que convierte las relaciones de cercanía entre la gente en relaciones entre mercancías cuando el universo del mercado absorbe y coloniza a toda la sociedad.

Ese espectáculo, decía, no es solo una colección de representaciones o imágenes que nos ofrecen para nuestra diversión sino una relación social de la que formamos parte a través de una pertenencia enajenada que nos lleva a vivir en un estado de falsedad sin réplica y sin futuro posible, en un constante presente. Sigue leyendo