El capitalismo (5)

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Los terceros miércoles de cada mes nueve representantes de grandes bancos (JP Morgan Chase,  Morgan Stanley, Deutsche Bank, UBS, Barclays, Credit Suisse, Goldman Sachs, Bank of America y Citigroup) se reúnen en Midtown (Manhattan) con un único propósito: defender sus intereses controlando ellos solos a su favor el mercado de los derivados financieros que mueve alrededor de 700 billones de dólares (millones de millones). Según The New York Times, guardan dos secretos en común: los detalles de sus reuniones y el nombre de los asistentes.

(Fuente: Louise Story, A Secretive Banking Elite Rules Trading in Derivatives. The New York Times, 11 Diciembre 2010).

Demasiado poderosos para ir a la cárcel

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Publicado en Sistema Digital el 13 de diciembre de 2012

Cuando se comprobó que el comportamiento irresponsable de las entidades bancarias más grandes del mundo fue lo que provocó su quiebra y la crisis que ésta llevó consigo, lo lógico hubiese sido dejar que se hundieran y salvar el sistema financiero para que la economía productiva saliera adelante. Sin embargo, los gobiernos hicieron suyos los intereses de los banqueros y los salvaron a ellos, con la excusa de que esos bancos eran demasiado grandes para dejarlos caer.

Con el paso del tiempo se ha podido comprobar que se trataba no solo de un principio fatal para la recuperación económica (porque al salvar a los bancos responsables de la crisis y no al sistema financiero la economía sigue sin disponer de los recursos que necesita) sino también que estaba mal formulado.

Lo cierto no es que los grandes bancos que han provocado la crisis sean demasiado grandes para dejarlos caer sino que los banqueros son demasiado poderosos como para ir a la cárcel.

No pasa una semana sin que tengamos alguna noticia de crímenes financieros cometidos por los bancos o de la impunidad con que siguen actuando sus responsables.

Hace unos días se ha sabido que las mismas autoridades de Estados Unidos que descubrieron que el banco HSBC había permitido que presuntos terroristas y traficantes de drogas usaran sus cuentas para mover dinero han desistido de llegar al fondo para condenarlo en firme.

De nuevo con la excusa de que su condena podría poner en peligro todo el sistema financiero la Justicia estadounidense se ha limitado a aceptar un acuerdo por el cual el banco pagará una multa de 1.900 millones de dólares.

Es la misma estrategia que ya se siguió en 2010 con Goldman Sachs o con otros bancos en otras ocasiones, imponer multas que los medios de comunicación divulgan como si fueran gigantescas pero que en realidad son migajas de sus beneficios para las grandes entidades. La de HSBC equivale a los obtenidos en menos de mes y medio de 2011 (obtuvo 16.800 millones de dólares de beneficio en todo el año), y la de Goldman Sachs (550 millones de dólares) representó en 2010 el 15% del beneficio o el 3% de las primas distribuidas en 2009.

Como hemos comentado con más detalle Vicenç Navarro y yo en Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa 2012), diversas investigaciones han puesto rigurosamente de manifiesto que HSCB no ha sido el único banco que ha servido conscientemente para movilizar dinero criminal entre Mejico y Estados Unidos. Más o menos lo mismo han hecho otros como Citigroup, Bank of America o Banco de Santander, además de Wachovia o Wells Fargo, por citar a los más conocidos o reincidentes (Michael Smith, Banks Financing Mexico Gangs Admitted in Wells Fargo Deal). Pero ninguno de sus propietarios o grandes directivos ha terminado en la cárcel por haberlo hecho.

Como tampoco han sido perseguidos seriamente ni condenados en otros lugares en donde han llevado a cabo las mismas actividades o donde han cometido las estafas que dieron lugar a la crisis.

En nuestro país, las sentencias que dan la razón a los clientes frente a los bancos en los casos de contratación fraudulenta de swaps y otros productos semejantes van ya por 1.062, al día de hoy y según la web de la Asociación de Usuarios Afectados por Permutas y Derivados Financieros. Es solo una de las estafas, a las que se podría añadir la de las preferentes o las muchas irregularidades que han cometido los bancos en los últimos años (una relación de ellas en mi artículo Banqueros contra la justicia y la democracia publicado en esta misma web).

¿No son suficientes más de 1000 sentencias condenatorias para que los poderes públicos asuman que lo que realmente hay detrás de eso es un fraude organizado, una auténtica pandemia de estafas y engaños que se han traducido en perjuicios gravísimos a millones de españoles? ¿Cómo es que no se investiga la responsabilidad última de quien planificó semejante expolio, cómo es que no se piden cuentas a los dueños y grandes directivos que se lucraron mediante esas estafas y cómo es que no están pagando en la cárcel el daño tan grande que han hecho a la economía española, destruyendo la riqueza de tantos empresarios y familias? ¿cómo es que no han sido investigados los directivos del Banco de España que lo consintieron, los jueces y fiscales que no los han perseguido, o los gobernantes que los han amparado?

La impunidad con que vienen actuando los banqueros es una manifestación palpable de los males gravísimos que afectan a nuestra sociedad.

Hace que la economía se resiente porque dejar en libertad a quienes han actuado como los banqueros implica dar por buenos comportamientos que son destructivos, y por tanto incompatibles con cualquier modo de generación de riqueza, además de producir incentivos perversos: si no hay castigo ¿qué problema hay en repetir lo que se ha venido haciendo?

La impunidad con que actúan los banqueros también debilita la democracia, o mejor dicho, indica qué escasa y falseada es la que tenemos, porque la democracia real es incompatible con la total ausencia de rendición de cuentas con que vienen actuando no solo los responsables de la banca sino la clase política que los protege. Y, por supuesto, echa por tierra la confianza en instituciones básicas para la convivencia ¿Cómo creer en un poder judicial que justo cuando va a llegar al Supremo el caso de las preferentes elige como nuevo magistrado de la Sala que habrá de atenderlo a un asesor jurídico de la banca que las ha colocado a sus clientes y que está siendo condenada por ello? ¿y cómo no repudiar a los gobiernos que indultan a los pocos que eventualmente son condenados?

Es evidente que si los banqueros pueden eludir la justicia prácticamente en todo el mundo es por el enorme poder político que han acumulado y que les permite corromper a gobernantes, jueces y responsables de medios de comunicación en un proceso de desmantelamiento progresivo de la democracia y de los poderes representativos. Gracias a ello no van a la cárcel pero esa es justamente la razón para que quienes de verdad quieran salvar las democracias empiecen antes que nada por perseguir los crímenes de los banqueros y hacerles pagar por ellos, en lugar de darles cada día más dinero y privilegios.

El capitalismo (4)

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La población de Estados Unidos representa el 4,5% de la mundial pero allí está el 25% de todos los reclusos que hay en el mundo.

La inmensa mayoría de ellos son ciudadanos de muy bajos ingresos que están prisioneros en malas condiciones o incluso obligados a trabajar a cambio de salarios muy reducidos (0,17 euros a la hora cuando lo hacen fabricando misiles para el Pentágono, según Justin Rohrlich: Why are Prisoners Building Patriot Missiles?, marzo de 2011).

Por el contrario, los ricos no solo tienen la posibilidad de contratar a buenos abogados para defenderse, o de poder influir en los jueces para que sus causas prescriban o en los gobiernos para que los indulten si llegan a ser castigados, como ocurre a menudo en España. En las cárceles privadas de Estados Unidos los ricos pueden pagar (según el tipo de delito cometido) para disfrutar de celdas limpias, aisladas y tranquilas o para disponer  de servicios como iPods, bicicletas estáticas, teléfonos móviles, e incluso comprar los programas de redención de penas mediante el trabajo.

(Fuente: Jennifer Steinhauer, For $82 a Day, Booking a Cell in a 5-Star Jail. The New York Times, April 29, 2007; Matt Clarke, Celebrity Justice: Prison Lifestyles of the Rich and Famous, Prison Legal News, diciembre 2012)

Bola extra

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Mi amigo JR García me regaló el libro hace unos días (por medio y a medias con Lina), aunque lo hice mío, bajo el arbitrio de Angela, en la cafetería Samarcanda de la estación de Atocha (¡no podía ser otro sitio, no se podía llamar de otro modo).

En el camino le preguntó a Lina, no recuerdo bien a cuento de qué, lo que le había costado el sombrero panamá que ella me trajo de Quito hace unos días. Y me chocó entonces el gesto de riguroso conocedor con que recibió, sin decir nada, su respuesta. Claro, yo no había leído todavía Bola extra.

Bola extra es, digámoslo así, el libro de memorias de Jose. No sé si terminará siendo su primer libro de memorias, o el libro de sus primeras memorias, pero, en todo caso, ya tengo claro que ni ha escrito un libro cualquiera de memorias, ni sus memorias son las de un cualquiera.

JR. fue Dandy, un traficante, un estafador, un mujeriego, un bebedor a punto de destrozarse el hígado, un escapado de la Marina, aunque con la mala suerte de que lo hizo tan pronto que no llegó a ser un desertor (una mancha, desde luego, en su carrera), un viajero, huidor casi profesional y a menudo de sí mismo, un lector de más libros que un librero, fumador, impenitente y de cualquier cosa que se terciara, un varias veces superviviente, o mejor dicho, un adicto a la vida que ha estado en diversas ocasiones a punto de perderla mucho antes de la cuenta. Nadie lo puede decir más claro de sí mismo ni contarlo con más transparencia y sinceridad. Ni tan graciosamente.

Bola extra es como un juego de manos en el que JR. tira rápido de un pañuelo y hace aparecer debajo y tras el Madrid aturdido de los últimos años 70 un mundo insospechado de carencias afectivas y de ausencias, de trampas, de humos, de aire caliente y sudores fríos, de dolores de resaca y de todo tipo de drogas; pero que, cuando el pañuelo gira sobre él mismo, lo que deja ver es la ternura de un huérfano empedernido, la de un amante que busca afecto como un poseso, la de un delincuente algo más que accidental empeñado en huir hacia adelante para ocultar que puede ser mejor que una simple buena persona.

Es interesante leer Bola extra para darse cuenta de dónde no acababa el mundo juvenil de los años setenta/ochenta del siglo pasado y de la mano larga que podía desplegar un casi adolescente cuando era dejado de la mano de los dioses y tenía que buscarse la vida solo, cuanto antes y sin ningún tipo de escrúpulos.

Yo me he divertido y reído leyéndolo, aunque también lo he sufrido, he aprendido, me ha hecho pensar al quedarme estupefacto descubriendo lo que guarda en la memoria mi amigo, y recomiendo que lo lean si les interesa el universo humano que hay detrás de los submundos, o el submundo que se oculta en el ser humano.

Pueden pedirlo en librerías o pinchando (nunca mejor dicho) aquí.

El capitalismo (2)

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En los años en que explotó petróleo en Ecuador, Chevron (entonces Texaco) extrajo unos 1.500 millones de barriles. Vertió  intencionadamente 72.000 millones de litros de residuos en la región y 64,2 millones de litros de petróleo. Como resultado de todo eso provocó la deforestación de 1 millón de hectáreas y 7 pueblos se extinguieron o quedaron amenazados de extinción en su zona de influencia (Tetetes, Sansahuari, Siona, Secoya, Confán, Huaorani, Quichuas), además de causar otros muchos daños al medio ambiente. Nunca pagó impuestos por ello al estado ecuatoriano ni se hizo cargo de los daños (Fuente y evaluación de más daños en ¿Cuánto Nos Debe Texaco? de Esperanza Martínez y El caso Chevron Texaco en Ecuador: una muy buena sentencia que podría ser un poco mejor y El Pasivo Ambiental de CHEVRON-TEXACO en Ecuador, de Joan Martínez Alier).

Chevron fue la segunda empresa más rentable de Estados Unidos en 2011 (Fuente: Las 10 empresas más rentables de EEUU).

Presentación de LOS AMOS DEL MUNDO en Madrid

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El próximo lunes día 10 a las 19,00 horas Vicenç Navarro y yo presentamos el libro LOS AMOS DEL MUNDO. LAS ARMAS DEL TERRORISMO FINANCIERO en Madrid.

Con tal motivo tendremos un debate en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense (Moncloa) que será presentado por nuestro compañero Jorge Fonseca.

No hace falta decir que de este libro no van a hablar los grandes medios de comunicación y que por eso es tan importante que lo difunda la gente normal y corriente, así que esperamos la presencia de quienes estén en Madrid y pedimos que los demás amigos y amigas comuniquen el acto a sus conocidos.

¡Os esperamos!

A la patronal se le ve el plumero

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Publicado en Público.es el 4 de diciembre de 2012

La detención del anterior presidente de la patronal española, acusado ahora de blanqueo de dinero, alzamiento de bienes e insolvencia punible y tras una larga serie de escándalos empresariales protagonizados incluso bajo su mandato, es un buen motivo para reflexionar sobre el papel que los empresarios y sus dirigentes patronales desempeñan en nuestra sociedad.

En cualquiera que sea el sistema económico con el que uno se identifique (capitalismo, socialismo, comunismo…) la empresa tiene una función esencial. Entendida como la organización que se dedica a la producción de bienes y servicios no tiene sustituto posible en la inmensa mayor parte de los casos que conocemos, bien sea poniéndolos a disposición del mercado, del estado, de la colectividad por cualquier otro medio, o de alguna autoridad central. Es verdad que no es la única forma de obtenerlos pero sí que resulta prácticamente insustituible a poco que los procesos de producción se hagan algo complejos.

Sin embargo, la ignorancia y el papanatismo ideológico que tanto abundan han generado una confusión muy habitual que ha hecho que la empresa, y por ende la figura del empresario (o empresaria, porque creo que cuando se habla de empresas es cada vez más necesario subrayar el papel de las mujeres) sea muy mal comprendida y mucho peor apreciada. Tantos los izquierdistas de salón como los defensores fundamentalistas del capitalismo suelen identificar erróneamente a los empresarios con los capitalistas y más concretamente con el tipo de capitalismo que impera en cada época o en cada economía. Un error manifiesto porque es obvio que puede haber empresas en donde la propiedad no sea la privada o incluso empresas puramente capitalistas en donde los valores o la forma de gestión de los recursos predominantes no esté guiada exclusivamente por la avaricia o el afán de lucro. Una confusión aciaga y que tiene mucha más trascendencia de la que pudiera parecer cuando la difunden personas de gran influencia pública.

Para crear riqueza y empleo y para proporcionar ingresos y satisfacción a los seres humanos son imprescindibles las empresas y puede ocurrir que nada de eso se consiga en la medida necesaria si unos las rechazan porque ven en ellas a su enemigo capitalista y si, al mismo tiempo, otros entienden que lo único que hay que hacer para fomentarlas es fortalecer el capitalismo y, en particular, un tipo de empresa capitalista (jerárquica, social y ambientalmente irresponsable, empobrecedora, o ineficiente por muy rentable que sea) con el que es muy difícil que la inmensa mayoría de la sociedad se sienta identificada.

Lo primero le pasa a muchos sindicalistas y líderes políticos de izquierdas, que no se dan cuenta de que entre los empresarios (por ejemplo los que ahora están realmente al borde del abismo por culpa de los bancos y de las grandes empresas) pueden tener a muchos aliados, o que si se dedicaran a promover la creación de empresas de otro tipo (cooperativas, sociedades laborales, autogestionadas, etc.) avanzarían mucho más aceleradamente hacia la sociedad alternativa a la que aspiran.

Lo segundo es lo que creo que le viene pasando a la patronal española en los últimos años. Ha estado y está dominada por personas cuya trayectoria no ha sido precisamente la que podría servir a la sociedad como referencia de la excelencia, el riesgo y el buen hacer productivo de un empresario ejemplar. Y no me refiero solo a sus presidentes sino a los más de 35.000 liberados (por cierto, casi 8,5 veces más de los que tienen los sindicatos) que mantienen las diferentes organizaciones patronales.

El caso de Gerardo Díaz Ferrán es una muestra paradigmática de ello. Es decir, de que la patronal española refleja a un tipo carpetovetónico de empresario que tiene muy poco que ver con el que de verdad crea riqueza y con el que sería necesario promover para lograr que en nuestro país nos liberásemos alguna vez de la mentalidad dependiente y del terrible “¡que inventen ellos!”.

Ferrán y tantos otros empresarios instalados en la cúpula del poder empresarial, son en realidad buscadores de rentas que defienden el mercado cuando hablan ante los micrófonos pero que solo saben ganar dinero aliándose con la clase política más corrupta y que solo compiten a la hora de dar comisiones. Son los que piden austeridad a los demás pero que inflan las cuentas del Estado cuando se quedan con contratos públicos gracias a los políticos a los que han comprado. Son los que dicen que los servicios públicos son insostenibles mientras se llevan a espuertas el dinero que han ganado a costa de su militancia política a paraísos fiscales para no pagar impuestos.

Los líderes de la patronal que no tienen en la boca propuestas distintas a reducir salarios, como Díaz Ferrán, son en realidad enterradores de empresas y no verdaderos líderes empresariales. Con tal de sacarle las castañas del fuego a las grandes compañías de quienes reciben votos, favores y dinero a mansalva, vienen defendiendo políticas económicas que han arruinado a miles de pequeños y medianos empresarios que son los que realmente crean empleo porque la desigualdad a la que dan lugar arruina sus mercados y destruye sus clientelas.

¿Cuándo hemos oído a un dirigente empresarial español reclamar a sus colegas que hay que investigar más, que hay que ser creativos y producir con calidad, que la asunción del riesgo y la innovación es lo que distingue a una buena empresa y no el número de pelotazos conseguido o el número de despidos, y que no basta con bajar sueldos para ser competitivos?

Los dirigentes de la patronal española están continuamente diciendo que tiene que haber más empresarios y critican que los jóvenes no quieran serlo.

Yo estoy completamente de acuerdo con esa demanda aunque entiendo perfectamente por qué no hay más empresarios y empresarias en España. De hecho, lo hablo a menudo con los jóvenes a quienes enseño en la universidad o con los que trato en otros lugares.

A mi juicio hay dos grandes problemas que lo impiden. El primero es que no hay capital suficiente. Los dirigentes de la patronal olvidan a menudo que para que haya empresarios no basta con que existan herederos. Es imprescindible que haya dinero, aunque no sea lo único que hace triunfar un proyecto empresarial, y eso no es lo que se consigue precisamente con las políticas que defienden. Pero también otro tipo de capital muy importante: social, cultural, relacional, también buena educación, formación adecuada, ingenio en el ambiente social. Y resulta que la política que viene defendiendo la patronal española destruye este capital. Se dedica solo a privilegiar el que ya dispone una ínfima parte de la población o a financiar medios de comunicación y centros de estudio como negocio que adocenan, desmotivan y maleducan. Y, como en estos últimos años, a proporcionar dinero fácil a base de especular y de estafarse unos a otros.

El segundo problema es también determinante. Mientras que los líderes de la patronal se presenten a la sociedad como cancerberos de la derecha, como escuderos de los proyectos políticos más reaccionarios y conservadores, o mientras sean simples delincuentes, como en el caso de Ferrán, mientras a los líderes de la patronal se les vea tanto el plumero político ¿cómo vamos a pedir que haya más empresarios entre todo tipo de jóvenes o entre personas honestas de todas las tendencias?