Indicador de seguimiento de la huelga general de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS

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Transcribo a continuación la información del indicador de seguimiento de la huelga general de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS. Es interesante tenerlo en cuenta y divulgarlo porque desde el gobierno y los medios de derechas ya están empezando a decir que ha sido un fracaso (en algunos de estos últimos, como Tele Madrid, en donde la huelga ha impedido grabar hoy en directo, han emitido grabaciones hechas ayer en la que ya sabían que había fracasado. Son así de listos y de honrados).

ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS informa:

En la primera hora de Huelga, el indicador de EFC ha puesto de manifiesto que desde las 00h hasta la 1h del 14N, la incidencia de la Huelga ha sido del 66%.

A las 9h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 63,6%

A las 10h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 60%.

A las 11h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 58,4%.

A las 12h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 58%.

A las 13h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 58%.

A las 14h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 58,5%.

A las 15h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 59,5%

A las 16h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 60,5%

A las 17h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 61,1%

A las 18h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 61,7%

A las 19h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 62,4%

A las 20h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 63,1%

A las 21h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 64%

A las 22h el indicador de EFC pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído, desde la 00h del día de hoy 14N, un 65,1%

Una huelga general sólo puede afectar -y no tiene otros objetivos- más que al consumo de electricidad imputable a la actividad productiva. No afecta, por ejemplo, al consumo de los hogares (iluminación, neveras, calefacción etc.) y tampoco afecta al consumo de electricidad del comercio y de los servicios que, aunque se vean afectados parcial o totalmente por la huelga, mantienen la iluminación, las calefacciones, los servidores de los sistemas informáticos y los electrodomésticos en funcionamiento (los cierres completos de estos establecimientos son, naturalmente muy escasos) A esto hay que añadir que las huelgas tampoco afectan a procesos industriales continuos como son los que se verifican en la electroquímica, en el aluminio, en la cadena del frio etc. De otra manera, se podrían producir daños en las infraestructuras productivas que están muy lejos de los objetivos de las huelgas convocadas por las organizaciones sindicales modernas. Estas son las razones por las que el indicador EFC disminuye su valor a medida que avanza el día y con el día el peso de los consumos en los que la huelga no influye.

Esto quiere decir que informar sobre la caída de la demanda en relación con el consumo de un día normal es irrelevante y desinformador. En un día festivo el consumo es muy elevado por las razones apuntadas, y marca el suelo que puede caer la demanda en una huelga. A título de ejemplo, una caída del 20% de la demanda de electricidad podría suponer una caída del 100% de la demanda de electricidad que puede ser afectada por una huelga e indicaría que estamos ante una huelga absoluta y no ante una huelga de sólo un alcance del 20%.

Esta es la razón de que el indicador EFC constituya un indicador riguroso y científico, frente a otros malos usos de la información que suministra un dato en bruto sobre el comportamiento del consumo de electricidad que nada dice, que nada revela.

ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS es una plataforma de economistas independiente de todo partido político y de toda organización sindical, pero no ignora que en la política es donde los problemas y los anhelos de la sociedad deben encontrar soluciones y satisfacción. Y en la política ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS quiere influir para neutralizar la presión neoliberal que presiona, intoxica y asfixia a nuestros políticos. Y todo ello en defensa de las instituciones democráticas y de los derechos de la ciudadanía.

La metodología de cálculo del indicador EFC para el seguimiento del la Huelga General puede leerse pinchando aquí.

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ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

Rajoy: está usted matando a gente

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Publicado en Público.es el 10 de noviembre de 2012

En nuestro libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero Vicenç Navarro y yo presentamos los datos que muestran que las políticas de ajuste como las que está aplicando el gobierno de Rajoy matan a la gente.

No se trata de una afirmación retórica, ni mucho menos: cuando se recortan los gastos en sanidad miles de personas que necesitan atención médica dejan de tenerla, o la tienen en peores condiciones y terminan muriendo antes. Igual le ocurre a otras que son dependientes y que dejan de tener la asistencia que necesitan para sobrevivir. Y cientos de personas se desesperan cuando pierden sus casas, cuando se quedan sin ingreso alguno para salir adelante, cuando ven que los bancos destrozan a sus familias o que no pueden alimentar a sus hijos, y se suicidan. Esto último es lo que le viene sucediendo a una media de tres personas diarias en los últimos años de crisis.

En todos los países en donde se han aplicado recortes en salud, dependencia, pensiones o incluso en educación como los que realiza Rajoy ha pasado lo mismo, y eso es lo que ya ocurre y seguirá ocurriendo en España mientras el gobierno se empeñe en recortar los recursos que se necesitan para sostener adecuadamente los servicios públicos esenciales. España no va a ser una excepción sino que se sumará a la ya larga lista de países en donde las políticas de ajuste neoliberal han matado a miles de personas. Hablemos claro, en España se está produciendo ya el mismo tipo de actuación política que se ha dado en otros lugares y que, aunque no esté reconocida aún como tal, es un auténtico crimen económico contra la humanidad. Al igual que ha pasado a lo largo de la historia con otros crímenes de este tipo, el hecho de que aún no esté reconocido formalmente no significa que no se esté produciendo, y aunque ese reconocimiento tarde más o menos tiempo en llegar, nadie debería ser tan ingenuo como para pensar que los pueblos no van a ser capaces de castigarlo como tal en el futuro.

Cometen el crimen los especuladores que elevan artificialmente los intereses obligando a los Estados a asumir una deuda innecesario que desestabiliza sus economías y los arruina. También los organismos que imponen los recortes sin justificación, porque la experiencia y los datos muestran que ningún país ha salido adelante mejor o superado las crisis recortando servicios de bienestar, sino que así solo se ha conseguido abrir a la puerta a los negocios privados que los encarecen y dejan excluidos de su disfrute a millones de personas. Por supuesto, también los banqueros que han provocado una crisis y ahora utilizan todo su poder para echar sus costes sobre las espaldas de los demás. Y son criminales contra la humanidad los gobiernos que permiten hacer eso y dejan indefensos a sus ciudadanos y que, para satisfacer a los poderosos, les niegan y recortan derechos que sus propias constituciones reconocen como fundamentales para la estabilidad, la paz social y para la vida misma.

La evidencia indica claramente que la deuda es simplemente el resultado de una estrategia perfecta y artificialmente urdida que constituye el negocio de la banca, que en Europa no habría apenas problema de deuda soberana de no haberse prohibido que los bancos centrales financiasen a los Estados, para así beneficiar a los bancos privados pagándoles intereses multimillonarios, e incluso que para reducirla no sirven los recortes que llevan a cabo los gobiernos europeos, porque terminan provocando menos ingresos totales y también del Estado. Lo que revela claramente que si se reducen gastos en servicios públicos y se reducen derechos no es, como se dice, porque quieran acabar con la deuda (que sería como decir que los bancos quieren acabar con su propio negocio), sino porque tratan de abrir más espacios al gran capital privado a costa, como he dicho, de matar a la gente que deja de disfrutarlos.

Estamos de acuerdo en que los gobernantes que toman estas medidas, como Rajoy, no matan materialmente pero eso no quiere decir que no sean responsables directos de las muertes que producen sus políticas. Cierto que no son ellos los que empujan a quienes se suicidan tirándose de la ventana cuando los bancos los echan de sus casas, que no cierran personalmente las consultas o que no quitan de las manos de los enfermos la medicación que necesitan. Pero dictan las leyes que hace que eso ocurra y que condena a la mucha gente a morir innecesariamente. Y por eso son criminales que deberían ser juzgados y condenados si es que en el mundo y en nuestro país hubiera un poco de justicia.

No hay derecho a que la gente más humilde tenga que soportar tanto daño y sufrimiento mientras que los gobiernos no paran de darle dinero, apoyo y escondite a los banqueros delincuentes (¿a cuántos delincuentes corruptos ha indultado ya el gobierno de Rajoy?) mediante leyes totalmente contrarias a las que habían prometido aplicar cuando se presentaron a las elecciones.

No hay derecho a cometer y perdonar este tipo de crimen con impunidad. Rajoy y sus ministros tienen que saberlo y hemos de decírselo a la cara bien claro: son responsables directos de que la gente esté sufriendo y muriendo. Firman leyes a favor de los bancos con las manos manchadas de sangre. Esa es la pura verdad y deberíamos impedir cuanto antes que sigan haciendo estas barbaridades que vienen cometiendo.

Contra los desahucios, movilización social

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Publicado en Público.es el 8 de noviembre de 2012

El Partido Popular y el Socialista se han negado durante años a tomar cualquier tipo de medida para frenar la avaricia de los bancos y poner fin a uno de los hechos más vergonzosos y antisociales que vienen ocurriendo en España: los desahucios de cientos de miles de familias.

A los dirigentes de ambos partidos les viene dando igual que los mismos bancos que han provocado una crisis que los ha dejado sin ingresos o empleo impidan que millones de españoles disfruten del derecho a la vivienda que consagra nuestra Constitución. Los gobiernos de ambos partidos, el anterior de Zapatero y el actual de Rajoy, no solo han sido completamente insensibles al dolor y la tragedia que padecen tantas familias, sino que, para colmo, no han dudado nunca a la hora de enviar a la policía para defender los intereses bancarios a base de palos y palizas a quienes han tratado de defender un derecho constitucional tan elemental y humano.

Han demostrado a las claras que el afecto que dicen sentir por la Constitución tiene un límite tajante: los intereses de la banca y los privilegios de los banqueros, los amos verdaderos de unos partidos que mantienen su poder y ventaja electoral gracias a los préstamos y a las ayudas de todo tipo que con infinita generosidad les conceden desde hace años las mismas entidades que son inflexibles ante las familias sin ingresos que no pueden pagar sus hipotecas.

Sin embargo, una vez más podemos comprobar que ningún poder es invencible frente a la movilización social. Ha costado cientos de manifestaciones y de palizas, heridos y hasta muertos, pero por fin la presión social está obligando a que el gobierno ponga sobre la mesa el cambio de una legislación reaccionaria que solo viene a proteger los intereses de la banca frente a los de toda la sociedad. Porque lo que está ocurriendo es justamente eso: que la movilización y la solidaridad ciudadana obligan por fin a que el gobierno y la oposición muevan ficha y cambien una actitud que hasta ahora ha sido de completa indiferencia. Los hechos están demostrando claramente que si no se hubieran producido las protestas, las manifestaciones, las huelgas, los enfrentamientos con la policía, las denuncias y, en definitiva, la respuesta ciudadana ante una situación social injusta, los desahucios seguirían produciéndose indefinidamente dejando a muchas más familias en la calle.

Es muy importante que la gente sepa esto y sea consciente de su poder, que no crea ingenuamente que los partidos mayoritarios y el poder político han cambiado de posición y dicen estar dispuestos ahora a modificar la legislación por iniciativa propia. Solo lo hacen por efecto de la presión y la movilización social, como ha ocurrido siempre que se han producido avances favorables al bienestar y la justicia, demostrándose así la falsedad de esos discursos que constantemente nos dicen que las huelgas, los sindicatos o las protestas en la calle no sirven para nada.

Es por es razón que creo que debemos alegrarnos de que el gobierno haya anunciado por fin que está dispuesto a resolver el problema de los desahucios, porque se demuestra así la utilidad de las movilizaciones sociales y que solo con ellas se puede evitar que nos quiten nuestros derechos más elementales.

Pero precisamente porque demuestran esto es por lo que no debemos bajar la guardia. A la vista de su comportamiento previo, no cabe esperar que ni el gobierno ni el partido socialista jueguen limpio ahora y que de pronto dejen de ser esclavos de la banca que los financia. Solo podremos esperar que se den soluciones efectivas y adecuadas al drama de los desahucios si la movilización social se mantiene y se refuerza, incluso en mayor medida que antes.

Ahora es el momento de que la ciudadanía haga ver que lo que está en juego no es la adopción de cualquier tipo de chapuza legal que dé largas al asunto de fondo, sino la garantía de que todos los españoles y españolas puedan disfrutar con efectividad del derecho constitucional a la vivienda.

Por eso, ahora es el momento de seguir presionando para que no solo se tomen medidas que eviten los desahucios en el futuro sino para que se garantice que recuperen su vivienda los miles de familias que la han perdido injusta y vergonzosamente en estos últimos años.

No podemos consentir que los dos partidos mayoritarios se quieran poner ahora una medalla simplemente aflojando un poco la soga que ata a las familias más desprotegidas y humildes. Hay que exigir que se rompa para siempre con los privilegios legales que han concedido tanto poder y beneficio a la banca, no solo reconociendo la dación de pago, sino aliviando la deuda hipotecaria resultante de tasaciones artificialmente elevadas, generando un parque social de viviendas que permita el acceso a ellas de quienes no disponen de ingresos suficientes devolviendo, como he dicho, la suya a quienes la han perdido en los últimos años. No basta con que los dos grandes partidos negocien entre ellos soluciones de compromiso, seguramente buscando tan solo el beneplácito de la banca, sino que deben escuchar a las organizaciones y movimientos que han estado en la calle defendiendo a los desahuciados, para garantizar, en definitiva, que el derecho a la vivienda sea efectivo para todos.

No podemos consentir que se limiten a lavarle la cara a los bancos. Se trata, por el contrario, de obligarles a rescatar ahora a las miles de familias que estos han llevado a la ruina. Y la historia  y los hechos recientes demuestran que con la movilización social podemos conseguirlo.