El Jefe del Estado, Don Juan Carlos de Borbón, se dispone a sancionar un Real Decreto que supone una estafa a millones de empresas y familias españolas

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Según ha anunciado el Gobierno, un inminente Real Decreto procederá a subir las tarifas eléctricas que las grandes compañías cobran a empresas y familias. De esta manera se sigue sancionando una estafa colosal, urdida por las propias empresas con la complicidad de los sucesivos gobiernos, que les viene reportando miles de millones de beneficios extraordinarios gracias a las trampas en el cómputo de los costes que hacen que el recibo de la luz en España sea el tercero más caro de Europa, superado solo por el de Chipre y Malta.

Los detalles de esta estafa, su origen y el modo concreto en que se lleva a cabo pueden conocerse en la web del ingeniero Antonio Moreno que está aquí.

Carta a Canarias Semanal a propósito de los clichés

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Canarias Semanal es una publicación digital en la que suelen publicarse algunos de mis textos y en la que normalmente se hace referencia a mí con los clichés de “socialdemócrata” y “keynesiano”. No es que lo considere una ofensa pero sí una imprecisión que confunde a la gente. Es por eso que he enviado a la redacción la siguiente carta que han tenido la amabilidad de publicar. Sigue leyendo

Tiempo de cambio en Andalucía

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Publicado en El País Andalucía el 28 de marzo de 2012. Por Fernando Moreno Bernal, María Jesús Reina Fernández, Carlos Martínez García y Juan Torres López (miembros de la Junta Directiva de ATTAC Andalucía)

Antes de las elecciones ATTAC-Andalucía realizó un análisis de la situación y en este mismo diario reclamábamos el cambio de progreso que creíamos que nuestra tierra necesita. Nos parece que los resultados electorales del domingo pasado han mostrado que esa era la dirección que deseaba la mayoría del pueblo andaluz y quién prefiere que lo lleve a cabo.

Al respecto quizá sea oportuno tener ahora en cuenta algunas circunstancias principales.

La primera es que tanto el PSOE como Izquierda Unida se enfrentan a una enorme responsabilidad ante la ciudadanía. El PSOE no puede seguir repicando progresismo y al mismo tiempo estar en misa oficiando políticas neoliberales. Si va a preferir esto último, más nos valdría que formalizara un gobierno de concentración con el PP y se evitaran así innecesarios dimes y diretes. E Izquierda Unida debe comprender que las elecciones no se hacen para determinar quién tiene el programa más radical sino para generar mayorías que gobiernen y transformen la sociedad metiéndose si hace falta para ello en los charcos y llenándose de barro. No le vale, pues, con limitarse a dejar que los demás se manchen las manos ni abstenerse, salvo que desee convertirse de facto en una simple organización no gubernamental. Y a ambos les corresponde desde ya la responsabilidad de regenerar la vida política andaluza y de evitar para siempre que se produzcan más episodios de sinvergonzonería y corrupción.

La segunda es que la situación económica en la que estamos es extraordinariamente complicada y que los presupuestos de la Junta de Andalucía van a estar bajo mínimos en los próximos años, dificultando en grado extremo las políticas redistributivas que se han venido realizando. Por mucho que se puedan resistir o incluso frenar los recortes que se vienen imponiendo, como habrá que intentar, será inevitable actuar con severas restricciones de recursos y asumir muchos sacrificios, aunque será fundamental hacer que estos empiecen a recaer principalmente en quienes han originado los males que padecemos. Hay que saberlo porque eso significa que solo con una dosis excepcional de inteligencia colectiva, con total transparencia y con la máxima y constante complicidad de la sociedad se podrá evitar que esta legislatura termine mal y antes de tiempo.

De hecho, no podemos olvidar que la situación tan difícil que estamos viviendo no es exclusiva de Andalucía. Todo lo contrario. Con independencia de ciertas singularidades, lo que sufrimos aquí, como en el resto del mundo, son las consecuencias de una crisis más del capitalismo, un sistema que cada vez se muestra más incapaz de satisfacer las necesidades humanas y los equilibrios básicos del planeta. Y no es fácil hacer frente a esto. Tratar de salir de la crisis reforzando las relaciones de propiedad que lo sostienen y dando más libertad a los grupos de poder económico y financiero que lo dominan, como está ocurriendo, es una quimera y solo nos lleva a empeorar la situación. Pero también lo es limitarse a decir que hay que acabar con el capitalismo que causa la crisis y luego no ser capaz de dar pasos concretos en la transformación del día a día y en las condiciones de vida de las personas.

En tercer lugar, nos parece que la clave para salir adelante con éxito de esta nueva fase política es que en Andalucía aprovechemos las circunstancias tan críticas en las que nos encontramos, y también el renovado impulso político que han supuesto los resultados electorales, para modificar las inercias que nos vienen dominando. Cambiar el modelo productivo es algo que lleva mucho más que una legislatura pero en cuatro años sí se puede reorientar con otras bases que generen más recursos endógenos y nos hagan a todos menos dependientes y acomodaticios, fomentando la innovación y la creatividad, la creación de más y de nuevos tipos de empresas, sobre todo de economía social, y acabando con los pactos no escritos que han convertido a nuestra economía en esclava del urbanismo salvaje y de los pelotazos financieros.

Finalmente, creemos que si bien es cierto que la gobernación de esta nueva etapa debe recaer sobre el Partido Socialista e Izquierda Unida, la realidad es que éstos no podrán conseguir avances sustanciales si no favorecen lo más posible la participación y el debate social y la generación de un amplio bloque social de progreso que actúe de cortafuegos y como contrapoder frente a las tensiones a las que sin duda va a estar sometida Andalucía en los próximos años. Si los partidos que gobiernen se limitan a asumir la representación de la sociedad sin hacer que ésta sea la verdadera protagonista de la vida política en nuevos espacios y con nuevas formas de gestión y decisión, su liderazgo va a ser impotente, frustrante y muy efímero.

Otro 28-F en Andalucía

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Publicado en público.es el 27 de marzo de 2012

El 28 de febrero de 1980 se celebró un referendum en Andalucía con el que la extinta UCD trataba de impedir que Andalucía accediera al autogobierno por el artículo 151 de la Constitución, en las mismas condiciones que Cataluña o el País Vasco. Confiada en su histórico dominio de la voluntad popular, la derecha mintió y manipuló y terminó sufriendo una derrota histórica. No tanto por el resultado sino por lo que tuvo de auténtico levantamiento frente al poder oligárquico que el pueblo andaluz encontraba escondido entonces tras las maniobras de las derechas andaluza y madrileña, como en tantas otras ocasiones, confabuladas contra sus intereses.

Las elecciones del domingo me han recordado lo que sucedió aquel 28-F. La derecha andaluza estaba en los últimos meses tan segura de su victoria que ni por asomo pensaba que no llegase a gobernar porque pudiera ocurrir lo que ha ocurrido.

Los resultados electorales son sencillamente una respuesta bastante contundente al dar por hecho que las cosas en Andalucía han de ser necesariamente como digan los de siempre y un rechazo igualmente expreso a los recortes y mentiras del gobierno del PP que en menos de tres meses casi está haciendo bueno al de Zapatero.

A mi juicio, los resultados muestran muy nítidamente que una mayoría sustancial de la población desea un cambio de progreso y que sea la izquierda quien lo dirija a partir de ahora. La cuestión que está por ver es si el Partido Socialista e Izquierda Unida están dispuestos a sumar esfuerzos para regenerar la vida política y evitar que se vuelvan a dar los episodios de corrupción que se han producido en los gobiernos de Chaves y Griñán, para cambiar de modelo productivo y para avanzar en Andalucía hacia una auténtica democracia, participativa y abierta a la deliberación social.

A una mayoría importante de los dirigentes del Partido Socialista parece que les cuesta demasiado pensar y actuar en términos de izquierda, incluso en los de la socialdemocracia, y más bien actúan, como antes demostró la gestión del gobierno de ZP y ahora algunas de las propuestas que están haciendo en las Cortes, abducidos por el neoliberalismo. Si en Andalucía no son capaces de liberarse de esa servidumbre va a ser muy difícil que puedan responder al mandato popular que parecen encerrar los resultados electorales y que, en realidad, simplemente implica que los socialistas sean fieles a los principios y valores de los que hace gala su partido.

Izquierda Unida, por su parte, se debate también entre contradicciones. Líderes como José Manuel Sánchez Gordillo siguen renunciando a participar en un hipotético gobierno o incluso a llegar a pactos con el PSOE. Algo incomprensible en alguien de acción como él y que se reputa revolucionario porque renunciar al boletín oficial para escribir en él nuevas normas que consoliden cambios políticos, cuando se puede hacer y sobre todo en estos momentos de ofensiva neoliberal, es prescindir del instrumento que, junto a la presión ciudadana, hace firme cualquier transformación social.

Izquierda Unida tiene la oportunidad de demostrar en Andalucía que tiene alternativas y que sabe hacer las cosas de otro modo para cambiar la sociedad y, además, de ayudar a que el partido socialista deje de hacer políticas neoliberales y refuerce a sus dirigentes y militantes más progresistas, algo que no debe ver con temor sino, todo lo contrario, como el mejor refrendo social de que sus propuestas de izquierdas son más útiles y necesarias que ninguna.

El electorado progresista andaluz se ha expresado con claridad y ahora corresponde a las dos principales fuerzas de la izquierda estar a su altura. Al PSOE le toca demostrar que en su seno hay vida y no solo contaminación neoliberal y a IU que es una fuerza política en el pleno sentido de la palabra, capaz de hacer cestos con las mimbres existentes y de poner en marcha procesos de empoderamiento y cambio social efectivo. Lo ha hecho en otros niveles de gobierno y ahora le toca hacerlo en Andalucía.

La cuestión no es baladí. Generar en Andalucía un potente polo de resistencia frente a las políticas de recortes del gobierno de Madrid es hoy día una precondición para que se inicie en toda España la reconquista de los derechos sociales y personales en peligro. Algo que no será posible sin implicar en ese reto a un amplio bloque social de progreso que precisa del impulso conjunto de las fuerzas políticas de izquierda, de los sindicatos y de todos los movimientos y organizaciones empeñados sinceramente en decir No a las políticas neoliberales que es, en suma, lo que dijeron también los andaluces el pasado domingo.

Presentación del libro de Julio Anguita

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La presentación en Sevilla del último libro de Julio Anguita, Combates de este tiempo, que organiza ATTAC se celebrará el próximo 28 de marzo en el Salón de Actos del Centro Internacional de la Universidad de Sevilla (Ciudad Jardín 20-22) a las 19 horas.

Lo que necesitamos

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Como llegan bastantes comentarios al respecto a la web, simplemente reitero las palabras que escribí en mi artículo del viernes pasado:

Pero, pase lo que pase, creo que tanto el PSOE como IU tienen ante sí un compromiso esencial a partir del día 26.
Con independencia del resultado, deberían mirarse a sí mismos y reconocer que necesitan un profundo cambio de actitud política, de discurso y de proyección social. En mi opinión, deberían asumir un compromiso concreto y operativo de regenerarse y de regenerar la vida política en Andalucía y de avanzar juntos en su transformación socioeconómica. Deberían comprometerse a ayudar a la consolidación de nuevos espacios y protagonistas de la vida política, abriendo un amplio debate social y relacionándose más amigablemente con la ciudadanía. Y tienen la obligación de poner en negro sobre blanco un proyecto político con propuestas concretas que haga frente a todo lo que está pasando sin renunciar a derechos sociales y al bienestar conseguido pero que, al mismo tiempo, combata todas nuestras debilidades: la incapacidad de generar, como he dicho, la suficiente actividad e ingreso, al conformismo con el fracaso o el retraso social, nuestra dependencia frente a intereses extraños o frente a nuestra propia tendencia a dejarnos gobernar o subvencionar sin demasiadas exigencias, o nuestra falta de inteligencia o voluntad para evitar que el modelo de expolio natural y depredación urbanística se convierta en motor del desarrollo (si es que a eso se le puede llamar así)… Y, por supuesto, deberían confabularse para decirle a la sociedad y asumir eso como un compromiso expreso, que se van a entregar a la limpieza de la vida pública y que van a evitar que en el futuro se de en Andalucía un solo caso más de corrupción.

Ante una gran responsabilidad

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El PSOE e Izquierda Unida tienen en su mano el empezar una nueva etapa de reconquista social y democrática desde Andalucía. Les pediremos todo su compromiso y hemos darle todo nuestro apoyo crítico. Lo ha dicho bien claro Diego Valderas: hay que empezar a poner firmes a los mercados.

Andalucía: 25M y el día después

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Publicado en Sistema Digital el 23 de marzo de 2012

El próximo domingo 25 de marzo Andalucía se juega mucho.

A la vista de los recortes de derechos sociales que está llevando a cabo el PP en otras comunidades y en el gobierno central puede pensarse con bastante seguridad que su victoria electoral en Andalucía conllevaría pasos atrás muy considerables en los avances que se han hecho en las últimas tres décadas. Sigue leyendo

Ciudades a la deriva

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La editorial Cátedra acaba de publicar una obra maestra de la literatura contemporánea griega que recomiendo muy vivamente: Ciudades a la deriva, de Stratís Tsircas.

La obra no es solamente la bellísima narración de una circunstancia social y política excepcional en un mosaico de situaciones y personajes que nos llevan de un lugar a otro (en realidad, a tres ciudades entonces a la deriva, Jerusalén, El Cairo y Alejandría) y a una mezcla constante de perfiles humanos y políticos (espías, militares, civiles, fascistas, comunistas…) sin solución de continuidad. Es también la reconstrucción de un momento al que cuesta trabajo volver la mirada, un ejercicio lúcido de memoria histórica, una reivindicación y una reafirmación de la independencia, del valor humano y de la libertad ahora, quizá más necesarios que nunca.

La edición está a cargo de  Ioanna Nicolaidou y la traducción es de Vicente Fernández, dos veces galardonado con el Premio Nacional de Traducción. Ambos son una garantía de que la novela se puede leer en castellano sin que pierda la belleza de su idioma original.

No dejen de leerla. Les gustará.