Tengo últimamente la impresión

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Como despedida del año viejo y deseando a las lectoras y lectores de esta web el más feliz año nuevo 2020, comparto con todos ellos estas reflexiones y les envío un fuerte abrazo.

Tengo últimamente la impresión de que la vida es la lucha constante entre la esperanza por abrazarnos a algo nuevo y el olvido; o entre el recuerdo y la búsqueda de un futuro que quisiéramos no tener que olvidar ya nunca. Una permanente bisagra que se abre hacia delante y atrás, sin saber estarse quieta, sin terminar de quedarse en algún sitio para siempre, en el siempre dónde sólo suelen eternizarse la duda, el desconcierto, la búsqueda y, en mi caso, algunas muy pocas miradas que no soy capaz de olvidar nunca.

Tengo últimamente la impresión de que el tiempo ahora pasa de otro modo, más descarnado y con música, no sé si más deprisa o más lento. De otra forma. Yo lo puedo casi tocar con mis dedos para decirle al oído -como a un amigo- que se detenga, delante de un árbol, para ver las nubes, o para no ver nada en especial, para mirarla, o para seguir buscando el mar que todavía no encuentro. A mí ahora me hace caso, e incluso últimamente se me echa suave a la espalda y sueño, con él a cuestas, sueños que me parecen eternos.

Tengo últimamente la impresión de que en la vida se camina sin parar caminos que llevan a tantas partes que, al menos yo, a veces dudo de si voy o de si vengo. Pero también tengo últimamente la impresión de que a mí me es igual, que ya no me importa si avanzo, si retrocedo o me detengo.

Tengo últimamente la impresión de que los espacios donde habitamos forman en realidad un solo sitio, que no los surcan surcos de fronteras. Al menos yo, tengo últimamente la impresión de que vivo en un territorio único, en donde solo entiendo los idiomas desnudos, de palabras suaves, de verbos tenues y frases de a media luz que sólo traduce la piel e interpretan las miradas.

Tengo últimamente la impresión de que todo a mi alrededor se ha hecho más sencillo y simple. A mí ya no me gustan las mesas con mantel, ni las copas de vidrio fino, ni las camas bien hechas, ni el delirio de querer vivir en un piso por encima del vecino. Tengo últimamente la impresión de que me rodea el oropel, fantasmas de pretensión, por todos sitios. Por todos sitios sonrío ahora cuando los veo y sólo busco ahora vivir, por fin, en la planta baja.

Tengo últimamente la impresión de que la gente no es la gente de siempre, de que un filtro invisible desdibuja a veces por completo el rostro de la que ya nada te dice. Veo caricaturas que me miran, miradas borrosas que esperan respuestas que sé perfectamente que nunca más voy a darles, figuras deshilachadas que se desploman cuando me acerco por cortesía a darles la mano. Tengo últimamente la impresión de que hay vacío donde antes había reclamos, y muchedumbres convertidas en amplia sombra con cuyo abrazo paso fresco los veranos.

Tengo últimamente la impresión de que me importan menos cosas y menos personas pero que algunas de ellas son mucho más importantes que nunca. Me importa más saber la importancia real de cada una que vivir pendiente de las cosas y de las personas que a mi alrededor se presume, o ellas mismas se creen, que son importantes. Y tengo últimamente la impresión de que me importa poco que me importen poco cada vez más cosas y personas, pero que vivo cada día más pendiente de las que de verdad me parecen importantes. De hecho, me descubro muy a menudo preocupado de que alguna vez deje eso de preocuparme.

Tengo últimamente la impresión de que ahora soy menos hábil, poco ágil, bastante más torpe y lento que antes, en fin, más viejo. Pero tengo también últimamente la impresión de que me siento así más libre y tranquilo, y de que amo más y mejor. Ya no me hace falta, ni deseo ser como antes, sea como sea que yo fuese en cualquier otro momento.

Tengo últimamente la impresión de que el negro que se percibe al cerrar los ojos no es tan negro, sino que la oscuridad se me presenta ahora en tonos multicolores. Veo lo que no veo mucho más claro y me sorprendo ahora por las noches yendo a oscuras de un lado a otro sin necesidad de encender las luces. Vivo en las noches como de día y nunca las noches me oscurecen ni apagan ya los días.

Tengo últimamente la impresión de que ya no necesito poseer nada ni ser dueño de algo. Y tanto es así que sólo me enrabia percibir, siquiera sea lejana o quizá sólo presumiblemente, que busco la posesión de algo, mucho más de alguien, y mucho menos de ti, por más que a cada instante me embauques.

Tengo últimamente la impresión, sin embargo, de que no me importa ya ser poseído, ni pasar a ser propiedad de alguien si esa enajenación comporta quedar adherido a un sueño de risas, de guiños y abrazos.  Eso sí, sin que nadie me ponga precio: me ofrezco gratis.

Tengo últimamente la impresión de que los viajes no me interesan. 0, mejor dicho, que solo me llaman la atención los que no suponen más distancia que la que va de un guiño a otro, la que cubre el largo de una sábana, y los que en lugar de precisar gran equipaje más bien requieren que me despoje de la ropa junto a alguien.

Tengo últimamente la impresión de que vale más la pena comer despacio y menos cosas; que se disfruta más que de comer, de reír en la mesa con los amigos. No me importa celebrar una gran fiesta con jamón (aunque sea del bueno) y una tortilla francesa. Mas no desdeño todavía el buen vino, un vermut y cualquier detalle que me alimente despertando al mismo tiempo por lo menos dos sentidos.

Tengo últimamente la impresión de que todo es más simple, en el fondo, de lo que parece. Incluso a veces pienso que no es preciso saber tanto, tan demasiado, y que quizá sería suficiente con ese tipo de saber práctico que en lugar de plantear problemas los resuelve.

Tengo últimamente la impresión de que enseñan más los versos que el ensayo. Que todavía sabemos poco de la vida porque no aprendemos a escuchar al corazón y que a la ciencia quizá le falte algo más de sentimiento, de ética y compromiso humano. Tengo últimamente la impresión de que enseñamos sin convicción y de que al enseñar apenas educamos, que hay más doctrina que creación y que el aula ya no es altar ni el potente motor de propulsión de otros tiempos.

Tengo últimamente la impresión de que no hace falta ser de los nuestros. 0, quizá sea, que ya no sé ni siquiera quiénes son, ni dónde se encuentran los míos. O peor aún, tengo últimamente la impresión de que es tan inútil como insensato crear tuyos y míos sólo a base de etiquetas.

2020: 10+1 desafíos

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Publicado en lapoliticaonline.es el 28 de diciembre de 2019

El inicio de un nuevo año, y más el de una década, es siempre un buen momento para poner sobre la mesa tareas pendiente y desafíos. Me atrevo a contribuir a esa tarea señalando los mayores problemas que yo creo que tiene nuestro mundo y el horizonte al que en mi opinión debería apunta su solución para poder evitar que sigan produciendo las fracturas tan dramáticas que hasta ahora vienen generando.

1. Conservar la vida en el planeta.

Acabamos de vivir una cumbre mundial sobre esta cuestión y no creo que sea necesario abundar en las consecuencias terribles que puede tener la emergencia climática en la que nos encontramos. Yo no puedo añadir mucho más a lo mucho que ya se ha dicho al respecto, pero sí quisiera subrayar algo que me parece esencial. No habrá forma de dar respuesta a los problemas medioambientales que amenazan la vida en nuestro planeta si no se parte de un convencimiento común y efectivo: ni la naturaleza en su conjunto ni los recursos que nos provee son mercancías. No han sido creados como tales y eso significa que no pueden utilizarse con el único propósito de hacerlos rentables en los mercados. No hay solución sostenible ni verdadera para el planeta que no pase por asumir un principio básico: lo que por su intrínseca naturaleza es común y perteneciente no sólo a la generación presente sino también a las futuras no puede ser apropiado privadamente por nadie, ni destruirse.

2. Garantizar el sustento de todos los seres humanos.

Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación) 11 de cada 100 seres humanos pasan hambre actualmente en el mundo y cada día mueren unas 25.000 personas por esa causa. No hay otro fenómeno que provoque más muertes injustificadas y evitables porque, según esa misma organización y otras muchas, en nuestro planeta hay recursos materiales de sobra para poder alimentar suficientemente a toda la población mundial. Sigue leyendo

Una gran oportunidad… aunque más difícil de aprovechar que antes

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Publicado el 21 de noviembre de 2019 en lapoliticaonline.es

El pasado 10 de mayo, recién celebradas las elecciones generales, escribí un artículo titulado Una gran oportunidad. En él decía que el gobierno de mayoría progresista que podría constituirse tenía a su alcance la posibilidad de convertir los malos tiempos que se avecinaban en una buena oportunidad para dar un gran salto adelante, aprovechando que la crisis que viene es de factura muy diferente a la que empezó en 2007-2008.

Medio año después, no creo que la oportunidad haya desaparecido por completo pero sí me parece que será mucho más difícil aprovecharla.

Hay que reconocer que el documento del acuerdo suscrito entre los dirigentes de ambos partidos, casi inmediatamente después de saberse los resultados electorales del 10N, tiene buen sonido. Ahora hace falta que se desarrolle con rigor, que se consigan aliados, se constituya un gobierno con las personas de mayor competencia, lo que no debería ser los más difícil porque la generación de españoles de entre 35 y 55 años es la mejor preparada de toda nuestra historia, que se sepa comunicar con empatía lo que se hace, y que se vaya a lo fundamental y a lo mayoritario, en lugar de caer en la tentación de meterse en todos los charcos que se encuentren por delante, en la que suele caer tan a menudo la izquierda española.

En mi modesta opinión, el PSOE y UP ha cometido en estos últimos meses la mayor torpeza e irresponsabilidad política de nuestra historia reciente. Es cierto que la contribución de cada uno al dislate que han supuesto la segundas elecciones celebradas el pasado día 10 ha sido desigual, pero la realidad es la que es, y ahora no tiene mucho sentido tratar de depurar la cantidad exacta de responsabilidad de cada cual. Lo relevante es que entre uno y otro han desperdiciado un tiempo precioso y provocado un desafecto y una desmovilización que van a pesarles como una losa si finalmente gobiernan en coalición. Sigue leyendo

Pacto Verde Europeo: La música bien, falla la letra

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Publicado en lapoliticaonline.es el 16 de diciembre de 2019

El pasado día 11 la Comisión presentó a las demás instituciones europeas un documento proponiendo la puesta en marcha de un Pacto Verde Europeo (The European Green Deal) que ha sido recibido como lo que efectivamente es: un texto muy ambicioso, a pesar de su brevedad, que cambia la música y la letra de las políticas ambientales que hasta ahora ha venido manteniendo la Unión, y que se suma al clamor mundial contra la emergencia climática que padece el planeta.

El documento representa, sin lugar a dudas, un avance muy considerable. Reconoce la gran mayoría de los problemas que los científicos y la ciudadanía vienen poniendo sobre la mesa desde hace tiempo ante la pasividad de las autoridades púbicas, de las industrias y de la gran mayoría de las instituciones que controlan el mundo. Incluso hace uso de un término (green deal) que habían propuesto las corrientes que hasta hace muy poco eran descalificadas como radicales o izquierdistas. Y plantea objetivos que, si se consiguieran, permitirían que nuestras economías y sociedades y el planeta en su conjunto entraran en una etapa de mucha mayor seguridad y prosperidad.

Creo, por lo tanto, que hay que saludar como algo muy positivo la publicación de este texto y que habría que ayudar a conseguir que sus propuestas se hagan realidad cuanto antes.

Sin embargo, no puedo ser muy optimista al respecto porque me parece que la declaración de la Comisión no considera aspectos fundamentales que sería necesario tener en cuenta para poder conseguir lo que se propone y que la filosofía que lo mueve no es la que puede impulsar a estas alturas una estrategia de salvación del planeta auténtica y efectiva.

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España, hacia el caos sin remedio (como el resto del mundo)

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Publicado en lapoliticaonline.es el 9 de noviembre de 2019

El titular de este artículo puede parecer exagerado si la palabra caos se interpreta en su sentido más coloquial. Pero yo la uso ahora como la utilizaba Immanuel Wallerstein para referirse a la situación en la que va a encontrarse dentro de poco el capitalismo de nuestra época.

El sociólogo estadounidense, fallecido por cierto el pasado mes de agosto, decía que nuestro sistema social y económico se dirige al caos porque desde la gran crisis de los años sesenta y setenta del siglo pasado se viene alejando constantemente de la «normalidad». Una deriva hacia la inestabilidad y el desorden que es consecuencia de la crisis estructural en la que se encuentra desde entonces y que se hace cada vez más visible a nuestro alrededor en conflictos de todo tipo, en el auge de los populismos, del deterioro ambiental, en crisis comerciales, de deuda y financieras, en la extensión de un auténtico imperio de la mentira, en el debilitamiento de las democracias y las libertades, en la desigualdad creciente y en el clima general de desconcierto y falta de soluciones en el que vivimos últimamente, entre otras manifestaciones.

Curiosamente, son los propios capitalistas quienes más rápidamente se han dado cuenta de ello y los que reclaman con más urgencia medidas de reforma que puedan hacer frente al caos y al desorden generalizado para evitar el colapso del sistema. La declaración que hizo el pasado verano una organización tan a favor del capitalismo como la Business Roundtable, que reúne a los ejecutivos de las 200 mayores empresas de Estados Unidos, es significativa: reconocía que el «sueño americano» se está «deshilachando» y, en lugar de seguir manteniendo la tesis tradicional de que la gestión empresarial debe tener como único beneficiario al accionista, afirmaba que las grandes empresas deben trabajar «para promover una economía que sirva a todos los estadounidenses». Puede parecer simple retórica, pero es un cambio muy significativo cuando en Estados Unidos se registra la etapa de crecimiento más larga de su historia mientras que la desigualdad, el empleo miserable, el deterioro ambiental y la pobreza crecen sin parar.

Lo que está ocurriendo en todo el planeta es una paradoja: el capitalismo neoliberal está entrando en crisis terminal como consecuencia de su propio éxito como sistema de dominación. Su problema es que ha garantizado la apropiación masiva del beneficio pero a costa de llegar a la exageración e incluso a la aberración, monopolizando las fuentes de la toma de decisiones y convirtiendo al uso del poder y de la información en la fuente de la ganancia en detrimento de la actividad productiva. Pero al concentrar en extremo el poder ha generado una correlación de fuerzas tan favorable a las grandes corporaciones que ha terminado destruyendo los equilibrios básicos e imprescindibles que precisa tener cualquier sociedad si no quiere arder en la hoguera que antes o después prenden quienes se quedan sin nada.

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La locura de las finanzas internacionales

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Publicado en Lapoliticaonline.es el 22 de octubre de 2019

Hace justo un mes, el Baco Internacional de Pagos publicó la Encuesta que desde 1986 viene realizando cada tres años sobre la magnitud del comercio de divisas, de sus productos derivados y de los llamados derivados de tipos de interés extrabursátiles (aquí). Sus resultados son una muestra más de la locura gigantesca en que se han convertido los mercados financieros y del daño que hacen al bienestar humano en nuestro planeta.

Para entenderlos hace falta conocer mínimamente algunos conceptos.

Las divisas son las diferentes monedas nacionales que sirven para realizar los pagos internacionales y se supone que su volumen en circulación debería ser más o menos proporcional al del comercio internacional para el que se utilizan.

Los derivados son productos financieros cuyo valor depende de otro previo. Por ejemplo, un seguro sobre la evolución de la cotización del dólar sería un derivado de esa divisa. Y los derivados de tipos de interés a los que se refiere la Encuesta son productos financieros cuyo precio depende del tipo de interés que tenga otro activo previo que se intercambia en los mercados monetarios. Pueden ser de diferente tipo, pero los principales son los que se contratan como permutas o swap (60% del total) o como forward o acuerdos sobre tipos de interés futuros (30% del total)

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Tercera reimpresión de Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero

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Acaba de salir la tercera reimpresión de la edición de bolsillo de Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa, Barcelona 2019). Por sólo 6,95 euros se puede comprar (o pedir si no lo tienen) en todas las librerías para  conocer cómo funcionan las finanzas convertidas en un auténtico casino, qué instrumentos se utilizan para hundir a las empresas y a los Estados, por qué se puede hablar de terrorismo financiero y qué alternativas hay para hacer frente a toda esa locura.

¡No te digo adiós, Marcos, mi querido amigo, mi compañero y compinche! No te lo digo porque te quedas en mi corazón

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He tardado días en reaccionar. Me escribió su hija para decirme que lo sedaban y desde ese momento comencé a sentirme en una especie de nube. Los recuerdos me venían uno detrás de otro: desde los de hace tantos años, cuando era imposible terminar la conversación al llegar a la puerta de mi casa de Plaza Bib-Rambla de Granada donde me acompañaba cada noche, hasta nuestro encuentro último en Sevilla, en la presentación de su último libro de poemas, Al-Andalus, poesía contra el olvido, de donde extraigo todos los versos que siguen:

Guardé lo que pude del camino,
poco o nada, según se mire.
Pero me entregué sin guardar nada
cuando encontré la persona amada
o una causa justa para la lucha
(Del Rosal en el Jardín. XXII. En recuerdo de Ibn Gayy t. Poeta jerezano siglo XIII)

En medio, ¿cuántas horas de conversación? ¿cuántos proyectos? ¿cuántas utopías? ¿cuántas convocatorias? ¿cuántas risas? ¿cuántos fracasos? ¿cuántos desencuentros que no duraban ni medio minuto (nunca tuve contigo ni un solo momento feo)? ¿cuántas ilusiones compartidas? ¿cuántas empujones uno al otro para seguir amando, a pesar de todo? ¿cuánto tiempo, Marcos, cuánto tiempo? ¿cuánta cercanía estando, nos daba igual, unas veces lejos y otras cerca?

Te echo de menos ahora que por fin te has dejado llevar en los naranjos, estoy seguro que, como siempre, amando hasta los tuétanos:

Me dejo llevar en los naranjos que las acequias trasladan;
voy bajando a la ciudad. Parece que deseara ver en cada mujer tu cara
(Del Rosal en el Jardín. XIV. A la poeta andalusí al-Abbadiyya. Denia/Sevilla. Siglo XI).

Te echo de menos pero no te digo adiós, mi querido Marcos, porque te llevo dentro y te quedas en mi corazón y, sobre todo, porque te he tomado la palabra. Porque sé que vas a volver como nos habíais prometido:

Volveré a Sevilla.
Sobre mis propias pisadas.
como si nada hubiese cambiado allí,
aquí y en Granada.
Como si nada hubiese cambiado.
Del Rosal en el Jardín. XXVI. A al-Mu`tamid, rey de Sevilla. Siglo XI. Poeta andalusí).

Te espero, Marcos, y espérame tú también a mí. Nos quedan todavía muchas utopías que poner en marcha, muchas risas que echarnos, muchas cañas y tapas, y muchas juventudes para volver a enamorarnos de muchas más mujeres guapas mientras convocamos revoluciones.

 

Renta básica: las piezas de un debate ineludible

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Publicado en El Pais el 15 de octubre de 2019

Si se entiende en su sentido más amplio (como un ingreso mínimo destinado a quienes carecen de él o reciben algún otro insuficiente para sobrevivir), puede decirse que todas las corrientes ideológicas defienden la renta básica. El economista Milton Friedman, el mayor referente del liberalismo en la segunda mitad del siglo XX, fue el promotor del impuesto negativo sobre la renta, una figura cercanísima a la renta básica universal que defienden quienes están en sus antípodas. Y en España todos los grandes partidos defienden en sus programas electorales algún tipo de ingreso mínimo, renta básica o complemento salarial.

Es cierto que a partir de ahí surgen las diferencias. Desde quienes piensan que una renta mínima sólo se debe percibir si se está en situación de extrema necesidad y a cambio de algún tipo de contraprestación, hasta quienes la defienden como un derecho universal de ciudadanía, incondicionado y sin contrapartida alguna.

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Europa vuelve a equivocarse

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Publicado en lapoliticaonline.es el 26 de septiembre de 2019

Las autoridades europeas se equivocaron antes, durante y después de la crisis de 2008 y se vuelven a equivocar ahora.

Antes de que estallara no fueron capaces de prever lo que se estaba gestando. En gran medida, porque para ello tendrían que haber reconocido las fatales consecuencias de sus propios errores previos. Entre otros:

– Dejar que países como Alemania que acumulaban grandes superávit los dedicaran a financiar burbujas especulativas en la periferia europea.

– No regular convenientemente la actividad bancaria y permitir las prácticas fraudulentas y peligrosas de la banca.

– Establecer reglas de estabilidad presupuestaria equivocadas que en lugar de evitar los latigazos del ciclo económico los agudizan.

– No corregir un diseño del euro concebido para beneficiar a los países centrales de Europa y a Alemania en particular y que, precisamente por ello, incrementa la divergencia y produce continua inestabilidad y rechazo social.

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