Sánchez e Iglesias asaltarán al Ibex y luego van a matar a Manolete

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Publicado en Público el 8 de junio de 2020

Hace unos días, el director de El Economista, Amador G. Ayora, escribía un artículo titulado Así preparan el asalto al poder económico en el que trataba de descubrir el procedimiento mediante el cual Pablo Iglesias, más en concreto, y el gobierno de Pedro Sánchez en general, preparan la toma del poder económico en España.

Las afirmaciones del artículo no llamarían la atención si las hiciera alguien medio beodo en la barra de un bar, pero siendo la opinión escrita de quien dirige uno de los más importantes diarios económicos españoles creo que merece la pena comentarlas.

El artículo comienza con una ilustración en la que Sánchez e Iglesias aparecen como dos ladrones que se disponen a robar una caja de caudales en donde parecen las siglas IBEX, CNMV y CNMC. Una ilustración que por sí misma lo dice todo sobre el servilismo ideológico del director del El Economista: cuando el Partido Popular propone miembros para formar parte de organismos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) o la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lo hace lícitamente. Cuando eso mismo le corresponde a un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos es que son unos ladrones que van a robar y a tomar al asalto el poder económico.

Vaya por delante que yo estoy en desacuerdo con el procedimiento de elección de los miembros de estos dos organismos o de otros que deberían estar formados (así lo dice la ley) por personas expertas e independientes. Creo que, sin un concurso de méritos nacional o mejor internacional, es imposible que cumplan con la función tan necesaria que la ley les encomienda. Pero eso es una cosa y otra dar por bueno el sectarismo y los juicios temerarios y malvados, porque son de intenciones, que hacen personas como el periodista mencionado para criticar a un gobierno que defiende intereses diferentes. Sigue leyendo

Frente a sacerdotes en pie de guerra, una llamada a la paz

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Publicado en Público el 5 de junio de 2020

Cuando Público me ofreció la posibilidad de hacer un seguimiento diario de la crisis del coronavirus mi propósito no era otro que el de dedicarme a analizar las cuestiones económicas, para mostrar mi punto de vista -supongo que no siempre acertado- y tratar de divulgar lo que ocurre en la economía desde un punto de vista alternativo al convencional que predomina en los medios de comunicación. Y pensé dejar a un lado el comentario de las cuestiones de matiz estrictamente político, aún sabiendo que éstas son determinantes de lo que pasa en la vida económica. No en vano, el primer nombre que tuvo la economía como una rama específica del conocimiento, el que le puso Antoine de Montchrestien en 1615, fue, no por casualidad, el de economía política.

Hoy me salgo de ese criterio porque no me resisto a comentar las palabras que pronunció el sacerdote murciano Alfonso Alburquerque, mientras daba Misa a sus fieles en Archena (Murcia).

En su prédica, este cura repite los mismos latiguillos que la extrema derecha difunde a través de todos los medios a su alcance pero, en este caso, acompañados de algunos matices que a mí me parece que son especialmente dignos de consideración. Sigue leyendo

Las claves para combatir con éxito las pandemias de nuestro tiempo

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Publicado en Público el 4 de junio de 2020

Hay tres sesgos del conocimiento, tres grandes errores que pueden limitar gravemente la eficacia de las medidas para combatir una pandemia como la que estamos viviendo y que, por tanto, pueden hacer que sus daños sean mucho mayores. Si somos capaces de evitarlos, tendremos mucha más probabilidad de acabar antes y mejor con cualquiera de ellas.

El primero es creer que se trata de problema que afecta a todas las personas por igual.

Me parece que sobre este error no hay mucho que decir. El simple ejercicio de mirar a nuestro alrededor nos permite comprobar los efectos tan diferentes que tiene la propagación de un virus como el de ahora: no todo el mundo pierde su empleo y hay quien lo pierde pero tiene patrimonio para aguantar durante largo tiempo sin problemas, se puede teletrabajar en casa o no disponer de los medios más elementales para hacerlo, hay quien tiene personas a su servicio y quien tiene que multiplicar las horas dedicadas al trabajo doméstico, en muchos países no todas las personas tienen igual acceso a los servicios sanitarios, las viviendas son muy diferentes, de modo que el confinamiento puede ser una época de gozo o un verdadero infierno, hay quien dispone de conocimientos y tiempo para ayudar en la enseñanza de sus hijos y quien no puede hacerlo y, por supuesto, las condiciones físicas y de salud de partida son muy diferentes en cada uno de nosotros.

Esas diferentes circunstancias no sólo afectan desigualmente al bienestar personal de cada individuo, sino que inciden en la magnitud de la pandemia, en su letalidad, en los brotes que pueda tener, en su alcance. Y, siendo todo eso así, resulta que las medidas para combatirla no pueden ser lineales ni las mismas para todas las personas. No haber puesto personal de apoyo educativo a las familias sin recursos, por ejemplo, traerá unas consecuencias, no diré que decisivas pero sí muy importantes y que se irán manifestando gravemente a lo largo del tiempo, para miles de familias. Sigue leyendo

Lo ricos, los impuestos y el amor a la Patria

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Publicado en Público el 3 de junio de 2020

Hace unos días, el secretario general de Podemos y vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, propuso que en España se estableciera una tasa o impuesto extraordinario para la reconstrucción del país que recayese sobre las personas con grandes patrimonios: del 2% a partir del millón de euros; el 2,5% a partir de 10 millones; el 3% a partir del 50 millones de euros y el 3,5% a partir de 100 millones.

Es una propuesta muy parecida a la que se viene haciendo en muchos países no sólo por partidos o economistas de izquierdas sino, desde hace años, por muchas de las personas propietarias de grandes patrimonios. En Estados Unidos, muchos financieros y grandes capitalistas han reclamado en diversas ocasiones que se establezcan ese tipo de impuestos sobre sus fortunas porque, como dijo una vez el inversor Warren Buffet, él pagaba un 17,7% de sus ingresos entre el impuesto sobre la renta y cotizaciones sociales, frente a una media del 32,9% del personal de su empresa: «No hay nadie en la oficina, desde la recepcionista para arriba, que pague un tipo fiscal más bajo, y yo no tengo ningún planeamiento fiscal, no tengo contables ni recurro a refugios fiscales, me limitó a cumplir lo que el Congreso de los Estados Unidos me dice que haga» (aquí). Sigue leyendo

¿Cómo estaría España si ahora gobernase Vox?

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Publicado en Público el 2 de junio de 2020

Nadie puede conocer el futuro, ni cómo serían las cosas si no fuesen como son en realidad, así que es imposible responder con objetividad y certeza a la pregunta que da título a este artículo. Pero creo que vale la pena hacer un ejercicio de deducción para tratar de saber en qué situación se encontraría España si el partido de Santiago Abascal gobernase recurriendo a dos fuentes principales. Una, las declaraciones de sus propios dirigentes, militantes y simpatizantes. Y otra, lo que ocurre en Estados Unidos, donde gobierna una persona con la que Santiago Abascal y otros líderes de Vox se identifican constantemente.

Hace unos pocos meses, en febrero de este año, el diario El Mundo informaba que «Abascal estrecha lazos con Trump en Washington y apuesta por ‘fortalecer más’ la relación con EEUU» y mencionaba las palabras del líder de Vox: «Sentimos un gran respeto por la figura del presidente Trump: su gestión está siendo muy exitosa desde el punto de vista económico y cuenta con un gran respaldo entre sus votantes» (aquí). Por su parte, La Razón iba mucho más allá, pues concretamente titulaba: «Trump, el espejo en el que se mira Abascal». Y decía que el político de extrema derecha español  era considerado por los rotativos estadounidenses como el «Trump de España» (aquí). Sigue leyendo

Más despropósitos de la patronal

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Publicado en Público.es el 1 de junio de 2020

El presidente de la Confederación Española de Empresarios (CEOE), Antonio Garamendi, hace un flaco servicio a los millones de empresarios a los que representa cuando antepone sus prejuicios ideológicos a la realidad.

Hace unos días declaró que los empresarios «no quieren una nueva normalidad sino llegar a la de siempre, con rigor presupuestario y ortodoxia presupuestaria».

La verdad es que tiene cierto mérito cometer tantos dislates con tan escasas palabras.

La realidad, por mucho que lo quiera Garamendi, no se elige. Por mucho que lo deseemos, los seres humanos no podemos elegir el momento en el que vamos a vivir ni las circunstancias en las que nos toca hacerlo. Y mucho menos está en nuestra mano escoger la «normalidad» en la que vamos a encontrarnos después de una pandemia. Podemos influir para que tenga algunos rasgos u otros, pero de ninguna manera podemos determinar que sea la de ayer, la de antes de ayer o la de hace cincuenta años.

Parece mentira que alguien con tanta responsabilidad social no sepa esto. Parece mentira que la máxima representación de los empresarios españoles no se haya dado cuenta de que estamos viviendo unos momentos históricos que están cambiando para siempre las condiciones en que vivimos los seres humanos y en las que actúan las empresas.

¿Cómo es posible que el presidente de la CEOE no se haya percatado de lo que está pasando en la economía mundial? ¿No habla con los empresarios para que le cuenten lo que se están encontrando cuando comienzan a abrir sus negocios, no lee ni le llega información de lo que está pasando en el resto del mundo, en los mercados globales? Sigue leyendo

Reforzar lo doméstico promoviendo igualdad

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Publicado en Público el 29 de mayo de 2020

Todas las crisis económicas provocan cambios más o menos importantes en la esfera personal y doméstica, en el oikos que era como los griegos llamaban no sólo a la casa sino a los bienes y a las personas que formaban la unidad básica de convivencia y sustento de la vida humana.

Los hogares españoles han tenido que hacer frente a esta crisis con dos problemas que son una constante desde hace tiempo. Uno, del que se habla poco, lo ha puesto de relieve el profesor Vicenç Navarro en diversas investigaciones: al igual que ocurre en otros países de tradición católica, los poderes públicos descuidan a las familias españolas y les dan mucha menos ayuda que las que reciben en países de otras tradiciones religiosas o laicas. El otro problema es común a todos los países (aunque con diferencias considerables y a peor para España), la desigual división del trabajo que se produce en el seno de las familias: las mujeres asumen una parte considerablemente más grande del trabajo que se precisa realizar en el hogar para sacar adelante la vida de quienes forman parte de él. Sigue leyendo

Comisión Europea: más alimento para los peces gordos

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Publicado en Público.es el 28 de mayo de 2020

La presidenta de la Comisión Europea anunció ayer su propuesta para hacer frente a la reconstrucción de las economías europeas tras la crisis de la Covid-19.

Según los documentos que se hicieron públicos, lo que persigue la Comisión es «reparar el daño de la crisis y preparar un futuro mejor para la próxima generación», pero los propios términos utilizados y la naturaleza de las medidas adoptadas indican que lo que se puede conseguir con ese plan es algo muy distinto lo que se dice.

Por un lado, dedicar recursos a un plan de reconstrucción implica dar por hecho que se va a producir la destrucción de una parte importante de las economías europeas (de modo desigual, como indicaré enseguida), algo que se podía haber evitado. Y, por otro, provocar un incremento innecesario de deuda es una forma bastante peculiar de dejar un futuro mejor a la siguiente generación. Sigue leyendo

Cuervos volando en torno al virus

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Publicado en Público.es el 27 de mayo de 2020

En las catástrofes y desgracias los seres humanos nos mostramos tal como somos, sin disimulo. Por eso, en situaciones como las que estamos viviendo surge lo mejor y también lo peor de todos nosotros.

Hemos visto a sanitarios trabajar sin descanso, luchar agotados sin límite de horas para salvar, cuidar y acompañar a las personas enfermas. A madres y padres modestos trabajadores, a veces sin apenas estudios, haciendo de maestros y multiplicando las horas de trabajo para tratar de sacar adelante a sus hijos. A pequeños empresarios seguir batallando con generosidad contra la adversidad para poder sacar a flote negocios en los que habían empeñado su vida y sus patrimonios. A las fuerzas de seguridad multiplicando sus turnos y, como suele pasar siempre que acuden a los rescates, actuando sin pensar que es la suya la que corre peligro cuando se disponen a salvar las de otras personas.

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