Respuesta de Vicenç Navarro a Sala i Martín y sus seguidores

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En esta web hemos podido comprobar en varias ocasiones el tipo de argumentos zafios e insultantes que suelen utilizar algunos liberales para descalificar a quien no piensa como ellos.

Hace unos días el profesor Vicenç Navarro denunció el privilegio del que disfruta en la TV catalana el economista neoliberal Sala i Martin. La respuesta de este último está a la altura de su prepotencia y mala educación habitual y se ha limitado a mentir sobre la biografía de Vicenç Navarro e incluso sobre la de sus padres.

Creo que las lectoras y lectores de esta web saben perfectamente quién es el profesor Navarro y su trayectoria pero aconsejo leer la nota de respuesta que éste ha escrito a Sala i Martin y pido que la divulguen, e incluso que escriban al economista neoliberal y a la TV catalana para recriminar su abyecto comportamiento.

La respuesta de V. Navarro está en su web y puede leerse aquí.

El ejemplo japonés

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Publicado en Sistema Digital el 15 de marzo de 2013

Mientras que las autoridades europeas se empeñan en actuar afirmando que no hay más alternativa que la austeridad y el fundamentalismo que nos ha llevado a una segunda recesión, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha demostrado que eso es completamente falso, poniendo en marcha un amplio incremento del gasto público (a pesar de que la deuda pública de Japón es de 220% del producto interno bruto) y haciendo que el banco central lo financie.

Comenzó, cuando era solo candidato, pidiendo al Banco Central del Japón «humildad para ayudar al país» y ha terminado llevando a cabo una auténtica intervención para obligarle a realizar una política monetaria que ayude a levantar la economía y a recuperar la actividad y el empleo, en lugar de seguir condenándola a la depresión en aras de mantener la estabilidad de los precios.

Abe ha obligado al banco central japonés a que revise el objetivo de inflación, a que compre masivamente deuda pública y a que inyecte mucha más liquidez en la economía.

Se trata de un paso importante porque de esa manera se rompen varios de los mitos neoliberales que se vienen manteniendo para hacer que la política económica, y en particular la monetaria, se hayan podido convertir en un mero instrumento de ayuda a la banca privada.

Es cierto que el Banco Central de Japón (BCJ) había venido inyectando grandes cantidades de dinero, como ha hecho el europeo, para hacer frente a la crisis. Pero lo ha hecho en una medida bastante escasa (en términos relativos, casi la mitad que la Reserva Federal, por ejemplo) y de manera que solo ha favorecido a la banca privada.

Al igual que en Estados Unidos y en Europa, el dinero que el BCJ ha ido creando ha sido puesto a disposición de los bancos privados, pero éstos lo han utilizado en la mayor medida para «limpiar» sus balances de activos tóxicos y no para volver a financiar a la economía. Y lo que ahora pretende el gobierno japonés es obligarle a que sirva para financiar al gobierno y a las empresas.

La injerencia, porque así hay que calificar la actuación del primer ministro japonés en el Banco Central, rompe también la idea de que éste debe ser una institución independiente y completamente ajena a la problemática de la política económica y de la situación general del país, para centrarse solo en luchar contra la inflación.

Detrás de ese principio lo que de verdad hay es un apoyo constante de los bancos centrales a los propietarios del capital financiero a costa de crear burbujas y de llevar a cabo una política monetaria que solo aparentemente controlaba con disciplina la cantidad de dinero en circulación.

Esto último es así porque mientras que los bancos centrales mantenían tipos de interés elevados o restringían la cantidad de dinero que ellos creaban (que más o menos es el 5% del total), no hacían nada para evitar que creciera el dinero que crean los bancos (el 95%), de modo que lo único que han conseguido ha sido facilitar que se multiplique el beneficio bancario permitiendo y alentando un incremento gigantesco de la deuda (que es el procedimiento por el que se crea el dinero bancario) que ha terminado siendo fatal para la economía.

Lo que ha hecho el primer ministro japonés es nada más y nada menos que poner al Banco Central Europeo del Japón al servicio de los intereses nacionales y de la recuperación económica que precisa su país. Lo que hacen las autoridades europeas es permitir que una institución pública actúe simplemente como un instrumento más de los intereses bancarios privados.

La cuestión no es un mero capricho. Ni siquiera una simple exigencia elemental de la democracia, que carece de sentido cuando el manejo del dinero, del que depende al fin y al cabo el bienestar de la sociedad, le está vedado a los poderes representativos. Se trata de poder poner orden en la economía y resolver los problemas más acuciantes que le afectan. Si los bancos centrales independientes hubieran sido capaces de evitar las crisis, de sacarnos de la actual, de evitar la quiebra de cientos de miles de empresas y la destrucción de millones de empleos, si hubieran controlado el aumento terrible de la deuda y los fraudes y estafas bancarias que han arruinado a millones de personas, todavía se podría pensar que su independencia es el precio que conviene pagar para que las cosas vayan bien. Pero es que lo que ha sucedido es lo contrario. La independencia de los bancos centrales solo ha sido la carta blanca para que estos hayan actuado en plena complicidad con la banca privada que ha provocado la crisis y cometido todos esos desmanes.

El cambio del estatuto que los rige es una exigencia fundamental si de verdad queremos empezar a salir de la situación en la que estamos. Y no solo eso. Es fundamental que se investigue su actuación, que se depuren responsabilidades, que se castigue su pasividad y su connivencia con quienes han provocado el daño que estamos sufriendo.

La actuación del gobierno japonés muestra, en definitiva, que es una gran mentira que no haya alternativas como dicen siempre las autoridades europeas. Las hay y solo basta tener dignidad y anteponer los intereses nacionales a los de la banca para ponerlas en marcha.

Sobre el gobierno PSOE-IU en Andalucía: ¿Valdrá la pena?

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Publicado en La Marea, nº 3, marzo de 2013

Desde que se conocieron los resultados de las últimas elecciones andaluzas el debate que se abrió en el seno de las corrientes progresistas fue si Izquierda Unida debía entrar o no a gobernar. No oculto que yo defendí desde el primer momento que debería ser así por dos razones fundamentales. Una, que me parecía que esa era la forma de evitar que gobernase el PP abriendo al mismo tiempo una nueva etapa de políticas más avanzadas. Otra, porque creo que la izquierda pierde toda su credibilidad ante la sociedad si, cuando puede, renuncia a transformar el día a día del marco real en el que los seres humanos desarrollamos cotidianamente nuestra vida. No creo que valga eso de presentarse ante los demás como quien tiene la llave de un futuro mejor y luego desentenderse para dejar a otros la engorrosa gestión de un presente del que, al fin y al cabo, depende el bienestar o el sufrimiento de las personas.

Todavía hay quien me lo reprocha. Parece que los estragos que vienen provocando las política del gobierno de Rajoy, su ineficacia económica, el servilismo hacia los grupos oligárquicos, y su identificación con la extrema derecha más cerril que busca volver a las andadas del franquismo, no son suficientes para que algunas personas entiendan que la vida real no funciona en blanco y negro.

Hasta el momento, el gobierno del PSOE e IU se ha venido dedicando a lo que prioritariamente debía hacer: organizar la resistencia. No había que ser un lince para saber que debería hacer recortes porque no está en su mano incrementar a corto plazo los recursos para hacer las políticas que serían necesarias. Pero creo que ha sorteado con suficiente habilidad y sensibilidad social las principales dificultades que en este sentido se han ido planteado a lo largo del tiempo, y principalmente en la elaboración de los Presupuestos. Basta ver lo que están haciendo las comunidades gobernadas por el PP, o el gobierno central, y comparar.

Yo creo que la crítica al gobierno andaluz no puede basarse en que tiene que recortar para poder gestionar con menos recursos, como si eso fuese el resultado de una decisión propia. Lo que hay que poner sobre la mesa es si considera eso inevitable, cómo afronta la situación, cómo se plantea obtener más ingresos en el futuro inmediato, o con qué efecto distribuye las cargas no solo de ese recorte sino del conjunto de su acción política.

A mi juicio, la presencia de Izquierda Unida en el gobierno, y el cambio de sintonía que eso ha supuesto para un PSOE que estaba fatalmente acostumbrado a gobernar por inercia, está sirviendo para que en Andalucía se afronten los problemas con otra filosofía política y eso, de entrada, me parece muy importante. Como he dicho antes, nada mejor que ir a los hechos y comparar.

Lo que ocurre es que dentro de poco esa diferenciación entre la actitud del gobierno PSOE-IU y la del PP tendrá que ir adquiriendo sustancia y no podrá quedarse solo en las formas o en las intenciones.

Andalucía no está en condiciones de salir adelante si se deja llevar solo de la inercia, si cambian los pilotos pero se sigue avanzando por la misma vía, porque la dirección por donde ésta transcurre, y no solo la personalidad de quien conduce, es lo que hipoteca nuestro futuro.

El gran error de años anteriores ha sido creer que la solución de los viejos problemas de Andalucía (desvertebración, dependencia, desigualdad, desindustrialización…) se resolvían logrando una mayor integración en el entorno, sin tener en cuenta que éste, un capitalismo que empobrece a las periferias y la globalización neoliberal, son precisamente el problema y no la solución. Esta es la dinámica que hay romper y para ello hay que empezar ya a diseñar nuevas estrategias y a empoderar y movilizar mucho más a la gente con pedagogía, transparencia y mucha más participación ciudadana. Y ahí es donde yo veo, de momento, los mayores déficits del gobierno andaluz.

Libérrimo

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No se pierdan el último comentario de Libérrimo en la entrada del video anterior. Partiendo de la nada está a punto de alcanzar las más altas cotas del Parnaso político-literario. Como siga así, el día menos pensado los alrededores de Méndez Alvaro van a empezar a oler a azufre, como hubiera dicho el comandante.

Invitación a próximas convocatorias

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– Lunes 11 de marzo, 19:00 horas: Mesa Redonda organizada por la Asociación Derecho y Democracia: ¿Está agotado nuestro paradigma institucional? Modelos de recambio económicos y políticos ante la crisis, dentro del ciclo «Hacia dónde va España». Participamos Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, Catedrático de Derecho Internacional  Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Jaén y yo. Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.

– Martes 12 de marzo, 10,00 horas: Conferencia Ante una crisis sistémica, nuevas economías posibles. En el curso Cultura de paz, derechos humanos y justicia en el siglo xxi, organizado por el Consejo Superior del Poder Judicial. Servicio de Formación Continua. C/ Trafalgar, 27, Madrid.

– Martes 12 de marzo, 19,30 horas: Conferencia Las causas y las consecuencias de la crisis. Centro UNESCO de Andalucía. facultad de Ciencias de la Educación. Edificio Aulario. Campus de Cartuja. Salón de Actos del Instituto de la Paz y los Conflictos (C/ Rector López Argüeta, s/n. Granada.

Jueves 14 de marzo, 19,00. Conferencia El fiasco europeo: ¿cómo alejarnos del abismo?. Organizada por Forum Deusto. En Biblioteca-CRAI. Universidad de Deusto (Campus de Bilbao). Se ruega confirmar asistencia en el teléfono 944 139 020  o en el correo deusto.forum@deusto.es.

Machismo y crisis

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En El País Andalucía comento que los avances en igualdad han sido flor de un día y que eso frena la salida a la crisis y nos llevará a otras mayores. Puede leerse aquí.